¿Con esa boca besas a tus hijos?

Lo admito, no soy una blanca palomita. Cuando me rebasa un bus o se me atraviesa un peatón imprudente, suelo molestarme diciendo una que otra palabrota. Últimamente modero muchísimo mi vocabulario para dar un mejor ejemplo a mi pequeña hija. Ciertamente, cuando me lastimo un dedo, lanzo algún improperio. Pero nunca de tan grueso calibre.

En fin. No estoy en posición de juzgar. Pero si puedo emitir mi opinión rechazando la doble moral de quienes pretenden pedir respeto y lo hacen a palos, expulsando groserías, y lo que es peor PRETENDIENDO HABLAR POR TODOS LOS GUAYAQUILEÑOS. Manifiesto mi rechazo a ese proceder que desdice completamente la labor que quien preside la Casa del Hombre Doliente, cuya loable labor no justifica la prepotencia, la grosería, la doble moral.

No se puede escandalizar Doña Margarita Arosemena si alguna vez le dijeron vieja pelucona, cosa que repudio también, pues a ninguna mujer debe señalarsela con epítetos. Pero admita que lo que ud. dijo fue desproporcionado, fue peor. Una dama no solo debe serlo, debe parecerlo.

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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