¿Por qué los hombres nos aman?

Transcribo para ustedes el artículo más hermoso que mis ojos hayan leído jamás, del sensitivo teclado de Bernard Fougeres, quien alguna vez me honró con sus palabras. Desde aquí te envío un beso, y reitero mi admiración y estima inconmensurable.

Disfruten.

¿Por qué amamos a las mujeres?

Nunca me gustó la versión según la cual estaríamos condenados a trabajar por culpa de Eva (el trabajo es bendición, no castigo). Dicen que se dejó seducir por una serpiente, probó la fruta del árbol prohibido, “dio a su marido, él comió también”. Desconfío de los paraísos que conllevan prohibiciones, me rebelo contra el castigo de todos los seres humanos por la eventual culpa de dos. Pero en fin, cada cual con su convicción. La pobre Eva recibe como premio mayor el deber de la sumisión: “Te sentirás atraído por tu marido, pero él te dominará”. Veremos luego cómo será lapidada si se atreve al adulterio. San Pablo pondrá la cereza en la torta: “La mujer aprenda en silencio con toda sumisión. Enseñar no le permito a la mujer ni que domine al marido, sino que permanezca en silencio” (Primera carta a Timoteo 2/11). En Francia hay un dicho: “Sois belle et tais toi” (sé hermosa y cállate): estupidez machista. Sin embargo, detalle curioso, San Pablo da permiso a los ministros de Dios para casarse, formar familia: “El obispo será irreprensible, marido de una sola mujer, que sepa gobernar bien su propia casa, que tenga a sus hijos en sumisión con toda decencia” (misma carta a Timoteo). Fue recién en el Concilio de Letrán (siglo XII) que nació aquella prohibición del matrimonio para el clero. La Biblia jamás se opuso.

Amamos a las mujeres porque son lagos y nosotros ríos, son polo complementario sin el que no habría electricidad, porque el resultado de la ecuación copulativa es el posible brote de un embrión, porque son portadoras de la vida, no tienen aquella facilidad para matar de la que se jactan tantos hombres, sonríen al ver a un niño, lucen curvas en sitios estratégicos, son capaces de realizar milagros cuando sus hijos están involucrados en cualquier peligro o sufren necesidad, son imprevisibles a veces, aman hasta el máximo altruismo, son pacientes, pueden quedarse al pie de una cuna sin comer ni dormir mientras cuidan al neonato enfermo, logran sacudirse de la sumisión, convertirse en empresarias, presidentas, pilotos de aerobús, choferes de colectivos, enfermeras, miembros del voluntariado, porque su piel es suave como la de un bebé, porque su lápiz de labios nos desquicia, porque son a la vez dulces y fuertes, porque nos dieron a una Madre Teresa, una Lady Di, una Juana de Arco, pintoras, poetas, novelistas de sensibilidad diferente, simpatía contagiosa, coraje electrizante, porque son “divinas” como las califica Aminta Buenaño en un lúcido libro, porque “tienen miedo de morir sin haber logrado conocer a qué sabe ser angustiosamente queridas” (Sonia Manzano), porque se les ocurre combinar el delantal de la cocina con un arácneo negligé (Isabel Allende), porque venimos de ellas, porque nos gusta ver la huella escarlata de su boca en la firma de una carta, porque no podemos ni sabemos ni queremos vivir sin ellas, porque enloquecer por una es tocar el cielo con ambas manos, porque necesitamos varias vidas para enamorarnos plenamente de la que escogemos para siempre, la que se volvió única como la rosa de aquel principito caído de su planeta.

Enlace

El hombre nació para proteger a la mujer, no para dominarla.

El hombre nació de una mujer, su madre es su primer amor, pero hay una mujer que será su último y verdadero amor.

El hombre de verdad, no ve en riesgo su hombría al admitir su debilidad ante la resistencia y la fuerza de una dama.

El hombre de verdad no habla de las proezas sexuales de las mujeres con las que se ha acostado, no comparte con otros sus secretos, no difunde su intimidad, no la ofende, no la agrede, no la degrada al nivel genital. Un hombre de verdad no se mide por la cantidad de mujeres que han pasado por su cama, si no por lo feliz que pudo hacer a una sola mujer en su vida.

Una aventura puede ser pasajera. En cambio esa mujer que se quedó a su lado, es para siempre, y aunque la vida los separe, más allá, donde no hay cuerpos físicos que se enferman y deterioran, las almas se reencuentran. Y solo un hombre de verdad tiene una mujer esperando.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Que buen post, sabe expresar los sentimientos en letras, que muchos no podemos, y ciertamente a las mujeres las amamos por eso, por ser la que son “mujeres”, valientes e inteligentes.
    Admiro mucho, a todas las mujeres que rompiendo la Hegemonía machista ahora son, electricistas, pilotos, gerentes, grandes políticas, y así cargos en otras especialidades que generalmente decían que eran para los “hombre”
    Sin las mujeres nosotros los hombres no existiéramos, no faltaría el calor que no proveen, la “tranquilidad” que se percibe, la dulzura que nunca falta, cosas muy buenas que puede fomentar solo una mujer.
    Sin embargo también existen mujeres que nos hacen sufrir y muchas veces no llevan a mundos donde capaz que nunca deseaste ir, a ellas un saludo, y las mujeres que nos hacen vivir el éxtasis cada día FELICITACIONES y gracias por ser asi.

    Saludos cordiales 🙂

  2. Hola: excelente el Post!!! Es bueno que podamos reconocer (los hombres) el verdadero valor de las mujeres.
    En la biblia el libro de Proverbios 31 Vs. 10 dice que hallar Esposa o encontrar el amor de una mujer es mejor que hallar una joya muy valiosa, en realidad todo el capitulo 31 habla sobre la verdaderas virtudes de una mujer, asique si tienen um tiempito leanlo.
    saludos

  3. Pitonizza este post me encanto!!!!
    Hacia mucho no venia a verte, y me encuentro con mis temas favoritos, el Amor.
    Pues es cierto, un Verdadero hombre, jamas habla de sus proezas ni las tiene en cuenta, ni se si le interesa tener proezas.
    Solo ama, apoya, contiene, protege, abraza, hace sentir lo masculino protector por donde va.
    Sentir a un hombre de esa calidad es tan bello!! Nos devuelve con ese amor, un desarrollo de nuestra femineidad, creatividad, apoyo emocional, todo eso que corresponde a lo Femenino.
    Yo he tenido la suerte de conocer a dos hombres asi, y amarlos y sentirme amada así, cosa que les deseo a todas las mujeres.
    Este post me ha encantado!!
    El amor, mi tema favorito.
    Si quieres te envio un cuento del escritor, Orage, sobre este tema, mas que bello!!
    Un abrazo grandote para ti!!
    Cris

  4. Sin mas comentarios, tan solo ver el articulo,leerlo,sentir que tus manos lo han escrito,ya es suficiente para sentir el amor dentro de mi ser. Solo he amado con todo el mio corazon a dos seres maravillosos.
    Sin mas comenarios.

    Un abrazo con todo el cariño que mereces.

    Nathalie

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