¿Qué es el karma?

Según algunas religiones y filosofías orientales, el karma es una “ley cósmica” de causa y efecto. En palabras más sencillas, todo lo que una persona hace tiene una consecuencia de acuerdo al hecho mismo. Un acto bondadoso se retribuirá en prosperidad y armonía. En cambio, un acto malintencionado retornará al actor en forma de posteriores dificultades. Viéndolo desde un punto de vista alejado de las religiones -que suelen premiar el buen comportamiento con cielos, vida eterna o posteriores reencarnaciones en mejores condiciones-, el karma podría ser sinónimo de reacción. Y digo “podría” porque este artículo es un compendio de mis humildes conocimientos al respecto, pues soy una devoradora de lecturas budistas -sin ser practicante, ni religiosa-, y como siempre está abierto a ser debatido, rebatido, corregido, aumentado y cuestionado.

El tener conciencia de que lo que hacemos, decimos y pensamos genera una reacción en cadena que en algún momento se revertirá contra nosotros mismos, nos hace más responsables y meditativos. Un mal karma se deriva de aquellas ocasiones en que cometemos un acto en desmedro de otra persona. Digamos, el no valorar el tiempo de los demás hará que en algún momento importante de nuestras vidas surjan dificultades que detengan nuestro camino. Al estar siempre alertas de que nuestras decisiones afectan a los otros y esto nos afectará a nosotros mismos luego, nos llevará a evitar impulsividades y acciones torpes que pueden golpearnos.

Si bien es cierto, visto de este modo, el karma podría concebirse como un pago justo por nuestos actos. Y si yo cometí errores en el pasado y ya hay un karma esperando “vengar” mi mal comportamiento ¿debo esperar que algo malo me suceda? ¿hay forma de “quemar” dicho karma? Pues sí, venturosamente lo hay, y esto es el servicio a los demás. Supongamos un ejemplo ficticio para graficarlo: si una persona X en el pasado injurió a alguien, diseminaba chismes y mostraba dos caras a la sociedad de forma impune, y se arrepiente, -sin hacer nada más que arrepentirse-, en algún momento su anterior comportamiento saldrá a la luz, y se conocerá que esta persona fue hipócrita y chismosa, perdiendo la confianza de los demás, quedandose sola. Es el karma que está actuando. Pero si esta persona se arrepiente y empieza a quemar el karma haciendo servicio a los demás, admitiendo su error y perdonándose a sí misma por ello, su mal karma se quema y la vida irá devolviendo la paz y prosperidad a esta persona.

Talvez la parte más difícil sea el perdonarse uno mismo. Si resulta duro perdonar ofensas de otros, es muy complicado quitarse de encima esos remordimientos por lo que hicimos antes, en el momento que nos arrepentimos. Para ello hay que visualizarnos en el momento que cometíamos esos errores, vernos como ver una película y dejar pasar esa escena. Luego podemos visualizarnos como cuando no habíamos cometido ese error, abrazarnos a nosotros mismos, acogernos como si fuéramos un bebé y dejar eso atrás. Errar es parte de ser humano, pero para alcanzar la paz y la sabiduría, asumirnos como seres de luz que iluminan a los demás nos encamina a la prosperidad y armonía.

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

Mis libros

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

(Visited 78 times, 1 visits today)

(Visited 78 times, 1 visits today)

Comments Closed

Los comentarios se han cerrado.