¿Se elige ser gay?

Antes de entrar al tema, prefiero que vean este video explicado de forma muy pedagógica, compartido por Bélica vía Twitter.

La conclusión obvia es que la homosexualidad no es una enfermedad, no es una desviación sexual, por tanto no está sujeta a tratamientos. No es una enfermedad contagiosa, de manera que el tener amigos gays o lesbianas no lesiona mi heterosexualidad. No es pecado, así que nadie irá a achicharrarse por amar a alguien de su mismo sexo. No es una abominación, a pesar de que Levítico 18-22 cataloga así las prácticas homosexuales. No es antinatural, ya que existe homosexualidad en casi todas las especies animales, lo anormal sería que en los humanos no se diera esta conducta.

La promiscuidad se da tanto entre heterosexuales, como entre homosexuales. Una conducta díscola, inestabilidad de pareja y falta de principios morales no necesariamente se deben asociar con los homosexuales, sin embargo, la estrechez de mente y la abundancia de prejuicios lleva apresuradamente a tachar de “anormales” a los homosexuales, gays y lesbianas. Entender estos hechos puede llevarnos a comprender a parientes o amigos homosexuales y a dejar sentimientos de culpa o verguenza para quienes se saben gays.

Traigo a colación algunas preguntas para llamar a un debate:

  • ¿Qué harías si tu hijo te confiesa ser homosexual?
  • ¿Qué harías si la profesora de tu hija es lesbiana?
  • ¿La homofobia es síntoma de homosexualidad reprimida?
  • ¿Has tenido experiencias homosexuales inconfesables?
  • ¿Y los bisexuales, qué son? ¿Indecisos?

Ah, por si acaso contesto de una vez la pregunta, soy heterosexual.

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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