Tuve el irresistible deseo de escribir este post. Encontré una lectura inspiradora. Pero no es de aquello que quiero hablar. Es de la luz que empiezo a ver al final de esta larga noche neolib… perdón, ya me parecí al presi… la luz que veo en mi camino, aquella fe que empieza a germinar en mí.
He guardado mucho odio en mi corazón, y francamente, me cansé de cargar con ese peso sobre
mis hombros. ¡Basta de culpar a otros por mis actuales problemas! ¡Basta de buscar chivos expiatorios! ¡Basta de autoflagelarme, de autocompadecerme! ¡Basta de llorar, de querer matarme cada noche! La mañana promete ser hermosa, el sol brillará, me levantaré, limpiaré mis heridas y saldré… estoy abriéndome paso en la vida, voy a hacerlo, yo puedo salir, trabajar, ser feliz, pues de mi felicidad depende la felicidad de mi hija.