He perdonado a muchas personas que me hicieron daño en el pasado. He dejado atrás resentimientos, venganzas. Quiero inyectarme positivismo, imaginar que todo va a salir bien, que las nubes se alejaran, y que la lluvia solo traerá prosperidad. El rencor y el optimismo no son compatibles. Una persona rencorosa es negativa, oscura, seca. Viendo las cosas desde ese punto de vista, y, a pesar de que mi péndulo está oscilando nuevamente en el lado oscuro de la luna, apagando mis energías, recuerdo que ya perdoné. A todos. A esa jefa horrible y mucho más neurótica que yo, que me echó sin pagarme los días que trabajé. O a la pelucona que me serruchó el piso porque yo no le servía el café, en mi antiguo trabajo. O al tipo del que enamoré sinceramente y me puso lindos cachos dignos de un alce. También perdoné sinceramente a un “amigo” que bajo engaños me sacó dinero que nunca me pagó, a cambio de mercadería para mi negocio. O al guardia aquel a quien le fié el regalo para su mujer y su hija para el día de la madre, sabiendo que hasta ese dia trabajaba, pateandome ese billete. Incluso perdoné al choro que me asaltó en la parada del bus y me arrebató mi walkman, no sin antes darme un lindo puñete en el abdómen. Hasta perdoné a unos delincuentes que me escoltaron hasta el cajero para que les de todo lo que tenía en mi cuenta. Los perdono, en serio. Porque aquella ex-jefe tiene graves desordenes de personalidad y su empresa está al borde de la ruina. Y la otra señora que me hizo botar, tiene a su hermana con cáncer, está divorciada y vive nostálgica, sola y amargada. A mi ex lo perdoné hace rato, sé que ahora está felizmente casado, ¡bien por él! Mi “amigo” está perdido en drogas, necesitaba mi dinero para sus vicios. Y el guardia ladrón tenía a su hija enferma. Quién sabe qué empujaría a los rateros que me han asaltado. ¿Tendrían a su madre muerta y necesitaban para comprar una caja? ¿O el vicio de la droga les lleva a deshumanizarse? Nadie es realmente “malo”. Esas jefes neuróticas, esas personas que se aprovechan de la ingenuidad o cojudismo ajeno, incluso, los ladrones de las calles, tienen un corazón. Eso no significa que al próximo delincuente le daré las contraseñas de mis tarjetas para que desfalquen mis cuentas. Trato de pensar que atraje esa gente negativa a mi vida porque yo estaba en “polo negativo”. Pero, ¿no que polos opuestos se atraen? Bueno, no sé si esto se trate de física elemental, metafísica o los oscuros y herméticos secretos del Kybalion. Trato de aferrarme a a la idea de pensar de que estoy pasando una racha mala, una nube nubla mi horizonte, pero no será permanente. ¡Eso espero! Sin guardar rencores, optimista. Esperando que a todos aquellos quienes me han hecho daño, los que me han robado, ofendido, difamado, insultado, y un largo etcétera les vaya mejor. Porque cuando a uno le va bien, se le quitan las ganas de ser amargado.