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Archive for March 2014

Recopilación de extraños memes cristianos

Del desaparecido blog “Ateísmo para Cristianos” y gracias a la caché de Google, rescato la siguiente divertida recopilación de extraños carteles, algunos rayando en lo bizarro. La difusión de ellos básicamente en Facebook, la popular red social creada por el ATEO Mark Zuckeberg.
Esperamos que Noé Molina, autor de Ateísmo para Cristianos se decida a reabrir su blog en dominio propio para evitarse las denuncias de grupos cristianos que ante la falta de argumentos para los contundentes artículos del blog APC, se dedicaron a hacer campaña en su contra. A tu salud Noé.

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Discurso dirigido a Dios, en el remoto caso en que Él exista

Me preguntaron que si soy atea, y lo admití. Me califico como un 6.9 en la escala de Dawkins. El margen que personalmente considero como posible para la existencia de un ser superior, es muy pequeño, imperceptible. Pero lo dejo como respuesta posible a anécdotas muy extrañas -que no voy a relatar en mi blog nunca-, que me llevan a dejar ese espacio para suponer la intervención o existencia de alguna clase de deidad o energía.

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A propósito del día de la mujer

cuadro agnodice de atenaso me anima para nada eso del “día de la mujer”. No. Es más, me da dolor de panza y de consciencia. Vamos, que es otro día más de hipocresía y mercantilismo puro y duro, tal como la navidad, el de la madre, el del padre, el del niño, etc. Y de hipocresía en su máxima expresión, con mensaje contradictorio subyacente:
“hoy te doy un saludo, un abrazo, un ramo de flores; te “dizque” hago sentir especial, te reconozco en tu subjetividad; y mañana, como ayer y como siempre, te sigo aporreando, te sigo minimizando, te sigo ninguneando; tu salario seguirá siendo inferior, tendrás siempre más dificultades para estudiar, para trabajar, y cuando lo hagas deberás llegar a casa a cumplir con tus “obligaciones”: servirnos. Y si te apoyo deberás sentir completa gratitud porque “no todos hacen eso, soy un ángel. ¿dónde encontrarás alguien tan pero tan bueno, magnánimo, comprensivo?… Y si decides, te toca, o te exijo que te quedes en casa a tiempo completo, te restregaré en cara lo cansado que estoy, lo sacrificado que soy, y te daré unas limosnas para que recuerdes que parasitas, que dependes de mi… regresaré del trabajo y me sentaré a que me des de comer, a ver televisión o en la computadora y a desconectarme del mundo, y pasaré horas de horas así, respondiendo con monosílabos. ¿Compartir tareas? Para qué, si estás tú, eres la mujer… todo la responsabilidad está en ti. La sociedad lo determinó, no eres quien para rechazarlo. Es un “honor” que tienes que aceptar sí o sí.
La formalidad de las relaciones implica una posesión subrepticia; me perteneces. Y deberás valorar, sentirte orgullosa de ser fulana DE zutano, porque esa preposición “punitiva” es señal del dominio aceptado por la sociedad (mucho más si eres de la alta sociedad).
Y ni se diga: los hijos llevan el apellido del pater, aunque yo no los haya tenido meses en mi vientre, aunque no los haya guiado en sus primeros años y el resto de sus vidas; aunque haga de mi “mundo añadido”, la tele, la compu, el trabajo, el exterior, mi realidad. Y los triunfos serán de todos, pero los fracasos “culpa de la mala madre”. Podrás tener muchos logros en todos los ámbitos de tu vida, pero si fracasas como madre no vales nada. No vales nada. No vales nada… Si yo fracaso como padre, no importa, estás tú.
Y si no tienes pareja, o si la tienes y no tienes hijos, o sea de la forma que te presentes te perseguirá el canturreo, porque la relación “mujer=madre” está establecida y no puedes objetarla. Tú vales lo que tu útero produce, no lo que produce tu cerebro o tu sensibilidad. Serás vejada, serás etiquetada. No tienes muchas opciones. Sí, la sociedad quiere que creas que eres libre, que tienes cómo y dónde elegir, pero en el fondo siempre te lanzará la puñalada…
¿Maltrato psicológico? ¡Eso no existe! Si no te pego, no te maltrato. ¿Maltrato físico? Lo mereces. ¿Maltrato? Eso te lo inventaste tú: “la verdadera mujer aprender a sufrir”.
Es que tuviste la desgracia de nacer con vagina, eso te marca para siempre como un ser vulnerable; vienes predestinada a secundar, a ir “detrás de un gran hombre” aunque la sociedad vocifere lo contrario; y si no la tienes, pero asumes femineidad, tendrás la misma carga pero añadido el tormento de haber rechazado el maravilloso y perfecto mundo varonil por el oscuro y defectuoso mundo femenino, porque tu atrevimiento se paga con discriminación. Tu misión es demostrar que eres perfecta ¡en todo!: Casa limpia, hijos bien nutridos y criados, excelentes notas en los estudios, excelentes logros con poco sueldo en el trabajo. Si no lo consigues demostrarás que tu género no sirve y comprobarás lo que decían los grandes: “La mujer no responde a la primera intención de la naturaleza, que apunta a la perfección, sino a la intención secundaria de la naturaleza, como putrefacción, malformación y debilidad de la edad” (Tomás de Aquino).”
¡Maldita sociedad doble moral, hipócrita!
¿Cómo digerir esa palabrería estéril, las frases cliché cuando 7 de cada 10 mujeres ecuatorianas sufren algún tipo de maltrato, o cuando sólo el 33% de mujeres tiene educación media, 12% superior y el 0,5% posgrado y demás, o cuando los sueldos siguen siendo inferiores a los de los varones con la misma o mayor instrucción y capacitación?
¿Cómo aceptar tanta melosería malsana cuando los índices de violencia intrafamiliar están en alza, y los feminicidios son cosa de todos los días? Acerca de este ítem añado que la violencia contra el hombre también está mal, pero no se puede invisibilizar la problemática ni negar que las mujeres estén en una situación más riesgosa. Un craso error es desviar la atención hacia el “maltrato al varón” como una forma de minimizar el impacto del maltrato a la contraparte.
¿Creen, acaso, que se puede celebrar sabiendo que no se puede salir a la calle con tranquilidad, con la vestimenta que se prefiera, o que resulta imposible amamantar, que es un proceso natural, porque aparecerá alguien que “defecará” sandeces por la boca -con excusa o no de que son “piropos”-, o incluso te atacará en tu integridad porque su mamá fue una “perpetuadora del machismo” y no le educó para respetar a los seres humanos sin excepción, si no como un “semental” con derecho a todo?
¿Creen que es plausible que siendo la mitad y más de la población seamos consideradas minoría y tengamos que luchar por los derechos que nos son inherentes; que a estas alturas, en pleno siglo XXI todavía seamos consideradas a menos, irrespetados nuestros derechos, desconocida nuestra subjetividad?
Creo que es un asunto de duelo. Sí, se recuerda la masacre del Sirtwoot Cotton, y la lucha femenina desde Hipatia de Cos, pasando por la Declaración de los “Derechos de la mujer y de la ciudadana” propuestos por Olympe de Gouges hasta Malala en Medio Oriente. La teórica de Engels supuso un avance en la revolución industrial; las féminas se dieron cuenta que no eran propiedad ni de la iglesia ni del estado, y exigieron ser escuchadas. Y se las escuchó, se nos escuchó. Pero con hipoacusia. Sí, no niego que se han tenido grandes alcances como el acceso al voto, a la información, a la educación, a un trabajo; la ley cuotas en la política; se intenta dar una protección, o al menos se aparenta… Nos hemos visibilizado un poco. Pero continuamos promoviendo ideas erróneas de lo que es humanidad; seguimos separando y desdeñamos en bandos, colocando etiquetas y condicionando los derechos; continuamos ENSEÑANDO a nuestros descendientes una misoginia institucionalizada, un androcentrismo socializado; seguimos afirmando que “el niñito de 5 años cuide a la hermana de 13”, que “la niña de 5 servirá la comida a los hermanos varones de más de 12”, “que el hombre de la casa no lava ni un traste, ni recoge las basuras que deja en su camino”. Esos errores cotidianos impiden avanzar como se quiere y se debe. Todavía no hemos construido un discurso y un accionar que permita llegar a la equidad.
Debo admitir que hasta ahora, en mi ENTORNO CERCANO, repito, ENTORNO CERCANO, no conozco un solo varón que esté construyendo ese discurso y accionar. Sí, puede que lleguen a ser accesibles, o que parezcan tener un “poquito” de ecuanimidad en sus ideas; puede que no practiquen el machismo en su máxima expresión, que se hayan moderado, pero continúan manteniendo ciertas ideas y ciertas actitudes que podrían considerarse como tales. Excepto mi hermanito, que es mi esperanza, y cuyo sistema de ideas está en construcción – para mi alegría, en buen cauce–, NO HAY NINGÚN VARÓN MEREZCA MI RESPETO Y ADMIRACIÓN, dos condiciones que NO SE EXIGEN, se GANAN porque implican demostrar con hechos que se cree en la equidad, y sobre todo en el valor del SER HUMANO sin excepciones: un arduo trabajo y dedicación. ¡No, nadie se ha ganado mi respeto y admiración! ¡Nadie! Es triste, sin duda. Yo me entristezco. Es más, he quedado profundamente decepcionado de la gente de género masculino QUE CONOZCO, que sin pretender caer en secundum quid, no quisiera tener que lidiar con alguno más… Insisto, no quiero caer en secundum quid porque sé que hay hombres revolocionados y revolucionarios, hombres que realmente son ejemplo, pero al menos yo no los he hallado por acá cerca. De todos modos no me desanimo porque sé que muchos podrían reconsiderar sus cosmovisiones y posturas, y trabajar en ese discurso y accionar que se pretende alcanzar… O por lo menos mi hermanito sacará la cara… Ojalá…

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Valentina

El rescate de Valentina hace aproximadamente 3 semanas cambió la vida de la familia Locke Riofrío. Ese lluvioso 14 de febrero la pasamos cuidando de la gata de no más de 1 mes de nacida, que por cosas del azar dio a parar al frente de nuestra casa. Desde entonces, su llegada nos ha traído mucha felicidad -y rasguños- a nuestras vidas. En mis investigaciones internáuticas sobre la crianza y cuidados de un gato, me adentré al maravilloso mundo de los minimos, ingresando a esa especie de culto y adoración que los humanos profesamos por nuestros peludos amigos.
Hechos -que apenas acabo de conocer- sobre los gatos:

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