#30S el día más oscuro

Todo comenzó con el malestar de la Policía ante la decisión de la Asamblea Nacional de eliminar sus bonificaciones y contribuciones. Los “pacos” o “chapas” comenzaron a protestar con las clásicas llantas quemadas como un intento de llamar la atención. Hasta ahí, a pesar de ser una forma primitiva de llamar al diálogo, mi postura era de apoyar a la tropa policial, pues para nadie es agradable que de un plumazo se le toque el bolsillo. El presidente Rafael Correa se dirigió a ellos con actitud de “gallito” que se abre la camisa en espera de las balas, en vez de llamar al diálogo civilizado, conciliador, en la mesa de conversaciones. Habló de aumentos de sueldos y presupuestos, jamás de reconsiderar lo decidido. Lo óptimo en ese momento hubiera sido bajar la guardia, tranquilizar a la horda de policías embrutecidos. Pero no, pidió que lo maten si quieren. No lo mataron, recibió abucheos, bombas lacrimógenas, botellazos. El salvajismo fue evidente cuando en medio de la multitud y la confusión, Correa tropieza y lesiona su reciente rodilla operada.

El caos se apoderó del país. Vivimos momentos de alta tensión, graves desordenes públicos, vandalismo, saqueos, robos a plena luz del día, quedamos desamparados: sin policías que medio nos cuiden (pues seamos realistas, cuando nos están atracando primero llegan las cámaras de En Carne Propia antes que los pacos), la aparente tranquilidad que vivimos se fue al caño. Nos fuimos a la mierda. Y uso una palabra tan fuerte, desacostumbrada a mi usual léxico ya que no hay vocablo que defina el horror que nos sumió.

El Presidente se mete a la boca del lobo tratando su rodilla en el Hospital de la Policía. Ahí, según versiones oficiales fue secuestrado. Y para su rescate se desencadenó una verdadera guerra civil, los peores momentos que mis ojos han presenciado: ecuatorianos disparando contra ecuatorianos. Un uniformado cayó. Nunca volvimos a ser como antes. Al menos, yo no.

Luego el Presidente se dirigió al público presente en la plaza de Carondelet dando un discurso en el que se pintó como héroe. Y recién en ese momento, se abrió la señal de las demás televisoras. No teníamos otra versión que la del canal oficialista. Y mucha gente se quedó con esa versión, ganando Rafico puntos de popularidad, reacción inusitada que no logro comprender.

Hasta ahí mi subjetiva forma de ver los lamentables hechos. Seguramente peco de omisiones, tergiversaciones, malinterpretaciones. Soy una ciudadana común que solía tener fe ciega en la revolución. Jamás en mis peores pesadillas imaginé que dicha revolución se convertiría en una grave revuelta. Que sería más importante demostrar quien es el más fuerte en vez de “dar el brazo a torcer” en defensa de la seguridad general y sobretodo las vidas y familias destruídas ayer. Soy una ciudadana común que siguió todo este horror desde casa, escuchando los helicópteros sobrevolar bajito, viendo imágenes que parecían sacadas de una película de acción gringa, cerrando puertas y ventanas por el miedo horrible que se apoderó de mí.

Espero que no nos veamos haciendo colas para comprar alimentos. Que no se nos restrinjan los ingresos económicos, retiros bancarios y formas en que usemos nuestro dinero. Que no nos expropien. Que no nos quiten los canales de televisión, que bien o mal nos dan un abanico de información para tomar decisiones libres. Espero que el presidente lea esto y note que su más ferviente seguidora se decepcionó del socialismo del siglo XXI. Que esto es peor que la larga noche neoliberal.

No estoy en bando alguno ahora. No tengo postura. Solo deseo la paz entre ecuatorianos, que sigamos siendo ese reducto de aparente tranquilidad que solíamos ser. Que mi hija herede un mejor lugar donde vivir. Que no tengamos que huir. Y que quienes están fuera, quieran regresar.

Y para quienes “históricamente” me tacharon de loca histérica por mi correísmo, sépanlo, no busco popularidad al cambiarme de bando, pues no estoy en bando alguno. Y para quienes aún creen en ese esperanzador mundo verde limón, y creen que soy una traidora de ideales, sépanlo, mi decepción es irreversible. Nada me convencerá a volver a confiar.

Este es un artículo que a título personal publico, con el riesgo de perder credibilidad de parte de quienes creían inamovible mi postura. Es de humanos equivocarse, es posible que nuevamente yo esté equivocada. No me importa ya ser juzgada, pues la frontalidad que me caracteriza es incompatible con quedarme callada, tibia o gris ante tan graves momentos que vivimos los ecuatorianos.

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. y sabian uds que se fue el sistema informatico bancario el viernes desde las 10am hasta casi la 1pm???!!! no se si fue en todo guayaquil o en todo el pais. Una manera de comprobarlo es ver alguna transaccion bancaria durante ese tiempo. Yo fui a retirar para ver donde compraba algo de comer pero me tope con esto que les digo. Al parecer todo estaba orquestado, si lo del jueves daba resultado, el viernes hubieramos amanecido sin transporte, sin proteccion policial, sin jama y sin plata. Estas tacticas no son nuevas…Favor investiguen para que reine la objetividad

  2. Nos pasaríamos horas debatiendo de quién mismo fue la culpa… lo único cierto es que los únicos que se beneficiaron de ese día de oscuridad, fueron los delincuentes.

    Hay una nota al respecto en mi blog. Saludos Pito ^_^

  3. No hay problema. Lo importante es darse cuenta y cambiar las cosas a tiempo. Uno debe ser su propio mesías. Correa es tan matón de barrio como algunos a quienes ha criticado en el pasado.
    Kaipimi Kani

  4. Algo que tambien nos tiene que hacer reflexionar son los saqueos en Guayaquil, donde mujeres, hombres, niños, adultos y hasta tercera edad, asaltaron, saquearon y robaron. No hay excusa para hacer el mal, algo esta pasando con Guayaquil, algo que nos compete a TODOS, algo como sociedad estamos haciendo mal en Guayaquil. Y no hay excusa como la pobreza, o es que acaso en el resto del pais no hay pobreza? y tampoco vale esquivar culpas diciendo que solo estan mal los que protagonizaron los actos bandalicos, TODOS como sociedad debemos aportar por una ciudad mejor, con mas valores. TODOS.

  5. Hola.

    Pues, no puedo siquiera imaginar el terror que ustedes vivieron. Realmente, solo una familiar mía lo vivió, y quedó bastante intranquila. Hasta el día de hoy, siempre pensé en Ecuador como el país vecino, y los respetaba, pero aquel 30 de Septiembre las cosas cambiaron un poco.

    Yo vivo en Bogotá, soy colombiana. Y aquel día en que estaba en mi casita, y vi las noticias, pues bueno, se me abrió esta cabezota testaruda que me gasto, y comprendí la triste realidad: Somos un puñado de naciones hermanas que no nos reconocemos unas entre otras, simplemente por falta de información.

    No soy política, ni nada parecido, solo un humano, que se dió cuenta que aquello que pasó con ustedes, puede pasar con nosotros… Entonces ¿porqué esperar para pensar como un ser integral, hasta el día en que nos toque vivirlo?

    **Paz**

  6. Pues es desepcionante creer en una forma de hacer nueva políticay más cuando se le ha dado todo el apoyo moral a esta, yo tambien fuí correista, nada me hacía cambiar de idea para lograr el sueño de todo ecuatoriano surgir como un pais libre y democrático donde nuestros hijos hereden la confianza de la Justicia, Libertad, Seguridad, ect. pero todo esto de fue al traste de la basura ese fatídico 30 de Sept. Hacer que el pueblo se enfrente con el pueblo fué lo más cobarde e inhumano que un hombre puede permitir. Es cierto que el policía, el soldado, el marino es obediente y no deliberante y es este principio sagrado por sobre todas las cosas, ese juramento que hacen los policías al graduarse, que consiste en defender la Constitución y sus leyes así como salvaguardar la vida de las personas y sus bienes lo que hizo realmente que retornaran a las calles a cumplir con su misión, devolverle la tranquilidad al pais aun a costa del sacrificio de aceptar que fueron traicionados por sus propios jefes, por sus propios compañeros,por los militares y hasta por el pueblo que dia tras dia los sigue juzgando. Yque decir de las autoridades de Gobierno, del Fiscal General, del Contralor y mas de los Asambleistas que permitieron que esto susceda, que puedo decir de todos estos se me ocurre una palabra TÍTERES POLITICOS. Creo firmemente que debemos avanzar con nuestros ideales, volver a confiar en nuestra Policia Nacional por que creanlo o no tambien son pueblo, tienen familia padres e hijos lo único que los diferencia de nosotros es que ellos NO PUEDEN PROTESTAR. Para terminar debo decir que me embarga la pena por no poder confiar más en Rafel Correa y solo pedirle que nunca más esté en sus planes otro DESATINO para controlar alguna otra protesta o descontento de la gente que seguramente habrá por ahí.

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