5 años | Pitonizza punto com

5 años

May 24th, 2008 | By Pitonizza | Category: motherhood | 596 views

18 o 19 de agosto de 2002, mi cumpleaños recién había pasado, y no lo pude sexcelebrar por estar con la regla. Así que apenas estuve “operativa”, mi entonces parejo y yo tuvimos una sesión increíble de desenfreno que coronó con un grandioso orgasmo… y vida en mi interior. Pasado el gusto, viendo dormir a mi parejo (quien se convertiría en el padre de mi hija en cuanto uno de sus espermatozoides anide en mi codiciado óvulo), yo no podía dormir. Algo distinto. ¿Sería intuición?

8 de septiembre de 2002. Mi regla, puntual como reloj suizo, no llegó. Yo, consciente de las travesuras que había hecho semanas atrás, tenia la leve sospecha, días antes de que falte mi período, imaginaba lo que venía en camino. A pesar de lo prematuro de mi atraso, me hice el test. Salió maravillosamente positivo, dos rayitas paralelas, que gritaban mi maternidad incipiente. Los detalles de los primeros momentos en que el padre de la niña y yo nos enteramos no los expondré en este blog, pues implican vericuetos muy íntimos que solo compartiré con mi hija, cuando ya sea mayorcita.

Siguiendo con las remembranzas, ya con un tesoro dentro, mi cuerpo empezó a prepararse para albergar a mi pequeña. Escribí el diario de la mujer embarazada, con todos los sentimientos que pululaban mi cabeza. Gran felicidad, expectativa, miedo, miedo a no ser buena madre, a no poder bañarla, alimentarla, vestirla, dirigirla en la vida. Tengo que ser ejemplo, ¡y soy un desastre! Solo soy humana… ¿merezco ser madre? Pero, qué lindo se sienten esas caricias desde dentro. Mi útero creciendo día a día, abultado, orgulloso, mi condición de madre soltera digna, altiva, orgullosa… feliz. Mi vida cobraba sentido. Tenía 30 años, nada por qué seguir, apenas recuperandome de una decepción amorosa, empecé a salir con el padre de mi hija, un hombre a carta cabal, pero soltero eterno que no renunciaría a su libertad. Maravilloso padre. En ese momento yo no lo entendía.

Entonces fuí al ginecólogo para que me muestre las imagenes más hermosas que hayan sido transmitidas por un monitor, las ecografías de mi princesa, un feto entonces, con una cabeza desproporcionadamente preciosa. ¡Me saludó! Vió doctor, me dijo “hola mamá” (admito, la chochera mía es única). Las lágrimas corrían por mis mejillas.

- ¿Cuando fue su úlima menstruación?
- 10 de agosto
- Fecha probable de parto: 19 de mayo, listo señora, aquí tiene la foto de su bebé.

Lloré de felicidad. ¡Mi cuerpo sirve para algo! No solo como objeto sexual. Soy nido, refugio, horno donde se cuece una esperanza. ¡Y pensar que me divertí tanto haciéndola! Dios, existes, esta es la prueba, haber confiado en esta mujer loca y descocada, convirtiéndola en receptáculo de amor.

Así pasaron los meses. Altas y bajas de emociones. Algunas no eran tan buenas. Traté de conectarme con el ángel interior de mi hija, quien tuvo nombre mitológico desde que tenía 20 semanas de gestación. Mi hija, mi razón de vivir, se mecía en mi interior, yo desde fuera, le cantaba las canciones de cuna que mi inspiración inventaba, la acariciaba por encima de mi blusa, le ponía Mozart con mis audífonos. Mozart y Radiohead, que sea rockera, que sea rockera alternativa… así, transcurrieron los meses, devorando libros, foros de internet, suscribiéndome a noticias, a revistas, yendo a conferencias, tomando mis vitaminas, meditando y haciendo respiraciones pranayama. Así, hasta que la madrugada del 23 de mayo de 2003, empezó mi labor de parto.

12:00 mientras extrañamente miraba Ecuavisa Internacional, una contracción más fuerte que las que había tenido días atrás me sacó de la cama. ¡Qué rico dolor! Duele a ser mamá. Duele a ser mujer. Duele a dejar de ser inútil. Duele a expiar el pecado de haberme entregado a un hombre sin el “sagrado vínculo del matrimonio”. ¡Oh qué puta, duele! ¡Cómo duele! Más que el tatuaje que tengo en el tobillo. Más que la electrólisis con la que electrocuté los pelos de mi entrepierna. Más que el tratamiento de conducto fallido de mis incisivos. ¡Duele!

3:00 Algo inconteniblemente acuático salió de mi interior sin poderlo controlar. Agua fuente le llaman. No podía evitarlo. ¿Se ahogará mi hija? Hora de llamar al buen doctor Valencia. Con voz adormilada me dijo:

“alégrese señora… está a punto de ser madre”

6:00 Tras 6 horas de intenso dolor, las respiraciones y las asanas ya no me servían. ¡Quiero anestesia! No… no me quejo, voy a ser mamá, este es el precio, un dolorcito cojudo no me detendráaaaay … bueno, esa contracción fue fuerte, pero yo soy más fuerte. Tranquila hijita, yo también quiero verte.

7:30 Mordiendo las paredes, le pedí a mi madre que me lleven a la clínica. Las contracciones ya son cada 3 minutos y no quiero que mi papá me vea llorar. Estoy bien, solo que me duele como si un tren quisiera salir por mis caderas. Mis huesos se abren. Mi útero se pone tieso como una pelota de playa demasiado inflada. El dolor.. si por lo menos no me doliera.

8:30 Llenando formularios en la entrada de la clínica. Yo pensé haber dejado listo ese trámite, ¡saquenmelaaaaa! Ya en preparto, revisan el nivel de dilatación de mi viejo útero treintón. “Dilatación cero, induzcamos parto”. Eso me sonó a droguemosla y que para aqui mismo. ¡Nooo! ¡Llamen al Dr. Valencia! Ante mis gritos, mi doctor, como un ángel de verde quirurgico, hizo firmar unos papeles a mi madre. Sufrimiento fetal, hay que cesarear. “¡Saquemela doctor, se lo suplico, machéteeme rápido!” Preparen a esta señora. “Ya estoy depilada, siempre lo estoy, ¡acuchílleme!”

9:35 Un llanto victorioso se grabó para siempre en mi mente. Exactamente 9 y 35. El glorioso, histórico y heróico 24 de mayo de 2003 me convertí en madre. Mi hermosa negrita llegó, roja como un tomate, 51 cm, larga como la madre, con los ojos del padre, toda una vida en mi vida.

Hace 5 años soy feliz.

Gracias Jebus por ese regalo. Bendícela. E iluminame. 

Si gustas, deja una propina para este artículo.

          0 votos

Suscribete a mi feed. O recibe mis artículos en tu e-mail

Artículos relacionados

No hay comentarios todavía
Agradezco tu comentario> Gracias por participar »
  1. Feliz cumpleaños para tu beba!!! dame torta dame dame dame!!!
    Me imagino que ser mamá es bakan, si ser tía es realmente increíble.. y con lo que amo los niños pero para yo ser madre van a pasar alguuuuuunos años mas así que mejor ni pienso en esa posibilidad..
    QUE VIVA LA SANTAAAAAAA

  2. QUE DIOS TE BENDIGA, A TI Y A TU HIJA, NO SE QUIEN DIABLOS ERES PERO TE JURO QUE SI TE TUVIERA CERCA ME FUNDIRIA EN UN ABRAZO CONTIGO.

  3. Esoooooo-Pitonizza eres SIMPLEMENTE grandiosa escribiendo.

    Feliz Día para Ustedes dos

  4. que lindo post… me hiciste acordar de mi cesárea jejeje hace casi ya seis años.

    Feliz Cumpleaños Ari mitológica… Y un abrazo a esa mamá que también cumple años con su nena… Nosotras volvemos a nacer el momento que nacen nuestros pequeños, por eso cada cumpleaños de mi Demoño me lo festejo yo también.

    Muchos abrazos en este día que ya acaba, pero en este nuevo año que empieza. Suerte y fuerza para cada año que venga. Para las dos.

  5. Feliz cumple a tu hija aunq un poco atrasado, y mi esposa comparte tu criterio, vale la pena un momento de dolor para despues tener toda una vida de felicidad con el ser q llega al mundo.

  6. Linda historia pitonizza…creo que ya son muchas seniales queme andan llamano a ser padre!!!

    Status: Buscando candidatas.. hehe

  7. Tarde, pero mejor que nunca… Una gran Batalla de 24 de mayo para ver que Dios existe… cada mirada de ella te lo recordará siempre… 24 de mayo es el día de la Madre Pitonizza, el día de su milagro…

Deja un comentario

Favor lee las políticas que rigen para comentar en este sitio. Sé civilizado o tu comentario no saldrá publicado. Aquí no alimentamos trolls, no pierdas tiempo con insultar a nadie. Cuida de no poner todo el texto en mayúsculas, o tu comentario no será publicado. Aberraciones ortográficas no serán publicadas. Este sitio se visualiza mejor en Firefox, ¿qué esperas para dejar de usar IE?.

Pitonizza punto com uses Thank Me Later