Al diablo la RAE

Hal fin bamos a poder livrarnoz de normas orthografikas ke solo dificultan la liverta de espresion……. Ya no ahi que husar hesos sipnos raros q kedan a lado de la m que paresen ganchos y q no tienen nimguna funsion, asi como preguntarce cuando una palavra ba con ve de baca o be de vurro. Podremos havusar de la linda letra k, pues no solo de kioskos y kimonos vibe el onvre, podre mos poner k en ves de las “q”, q por sierto llevan una “u” q no se pronunsia asi q no se deveriha eskribir. Q liverta ce ciente al poder comerse las hashes que nos de la gana o ponerlas cuado una palabra hes muy korta. Iwal la letra dovle b, tan poco utilisada, como lla no esiste la RAE, podremos uzar la dovle b en ves de la g, x ejenplo, mi siuda natal aora ez Wallakil. Asta parece q fuera una siuda ehuropea!!!

Me tomó más tiempo del usual escribir el párrafo anterior, a propósito del artículo que apareció en El Mundo Today. El HOYGANES es un idioma difícil.

Al contrario de lo que ciertos jóvenes argumentan para excusarse por su lamentable ortografía, el respeto por las elementales normas de ortografía vuelven al texto más comprensible. No es cierto que al leer “baso y vaso” da igual, igual se entiende. Son dos palabras distintas, ¡a escribirlas bien! Los signos de puntuación no son “optativos” como muchos aducen cuando no los ponen, con ellos podemos entender el mensaje que intentó transmitir el escritor. Una tilde olvidada, puede cambiar drásticamente el sentido de una oración, y ni hablar de las letras “prestadas” del inglés como la “W” y la “K”, que lesionan tanto la vista cuando son utilizadas de mala manera.Y los puntos suspensivos… SON TRES, no dos ni cuatro, ni treinta y nueve… Y en español, los signos de admiración e interrogación DEBEN ABRIRSE.

No pretendo creerme perfecta, pues cometo cientos de errores a diario, cada vez que escribo, tratando de pulirlos pasando el corrector ortográfico, o consultando un diccionario online, o ¿por qué no? un diccionario tradicional, esos libritos gordos. No sé si sea ya una clara brecha generacional, pues cuando me toca revisar trabajos de los alumnos de la Universidad, me tropiezo con desagradables errores, o mejor dicho, horrores. ¿Por qué las faltas ortográficas son cada vez más, digamos, bizarras? ¿La tecnología lejos de contribuir a mejorar la cultura, ha embrutecido a nuestra juventud?

  • Los libros 1.0 son irreemplazables. Ni el mejor blog puede sustituir el enriquecimiento cultural que va quedando como vagaje al leer un libro, pero un libro de verdad, no los manuales de autoayuda con soluciones obvias, tipo Cuactemoc. La educación de antaño -o al menos, en mi época- incluía La Ilíada y Platero y yo. Había que buscar en el diccionario las palabras desconocidas y crear oraciones usando dichos vocablos. El diccionario de sinónimos y antónimos era mi mejor amigo. Ante errores, había que repetir la palabra cien veces. Y al reincidir en el error, repetirla 500 veces. Así, recuerdo que tuve que hacer una plana de la palabra “herejía”. En aquel momento, en 1987, me dio mucha rabia con la profesora por dicho castigo. Pero ahora, le agradezco, pues no cometo la herejía de escribir “heregia”.
  • El límite de los SMS hacen que hayan letras que se consideren “opcionales”. Lo extraño es cuando, por ejemplo, en un texto donde no hay esas limitantes, igualmente escriban “q” en vez de “que”.
  • El abuso de caracteres extraños (ASCII) que dan lugar a un código ultra-secreto que mis envejecidas neuronas no logran descifrar. Incluso, para oscurecer el texto, ¡se utilizan números en reemplazo de ciertas letras!
  • El “copy and paste” con el que ahora los chicos hacen sus tareas. No leen, no escriben, por eso, cuando se les pide redactar una idea, se les dificulta sobremanera.

Más que la tecnología, es lo pusilánime que se ha vuelto la educación actual, al no imponer esas reglas en los chicos, sobre todo en los más pequeños, para que vayan desde el principio de su vida escolar, concientizándose en la importancia de escribir bien, que la falsa rebeldía de escribir mal a propósito no los lleva a ninguna parte, que gran parte de una buena comunicación se refleja en la forma en que está escrito un mensaje.

(Puse a propósito una palabreja mal escrita en la parte “seria” del post. Al primero que la descubra, le regalo un link en mi página de enlaces).

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Soy ecuatoriano. Me llamo Sergio Laprea. Y me da coraje que hasta en los noticieros usen ese “bervo” sólo por inflar la palabrar y sonar más elegantes. Me encanta mi idioma y sé que escribiendo bien podemos acortar en parte la brecha comunicacional que existe entre las personas que sigue siendo enorme a pesar de tanta tecnología y psicología.
    Sobre los HOYGAN, creo que poco a poco se irá introduciendo algunas de sus mañas en la lengua (diez, cien años), talvez se generen nuevos dialectos, recuerda que el español es “hijo” del latín.
    Te felicito por tu blog. Quiero tener uno pero sigo procastinando. Regálame un enlace a klosma.net, aunque sea por un mes (Veremos si así me apuro y lo publico).
    ¡Gracias!

  2. Cumpla con la promesa, mi estimada. Nosotros cubrimos todo lo que tiene que ver con fútbol, no solo de un equipo en específico. Ponle por favor como el título del blog: Fútbol y asociados.

  3. Una pregunta para algun argentino o argentina (para estar en la moda del habla de los de AP .. je je ) por que para ellos no aplica el RAE ? o siguen otra norma ?

  4. Vaya… No consideró alcanzar la perfección en este temá, todo lo contrario pero me dolió la vista al ver ese párrafo, estoy algo atrasado con la terminología usada en los blogs y en la red pero tal sacrilegio contra la lengua debería ser penado… Fusilen a los hoyganes o como sea que se escriba… Je je… Por cierto leí el tema original y casi me creo la charada

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