Antes Enrique y Ana, ahora…

No soy tan vieja como aparenta mi rechazo a lo socialmente aceptado actualmente. Apenas pisaré los cuarenta años en 3 años. El punto es que, a pesar de no estar tan lejos de la generación actual, no puedo dejar de comparar mis tiempos con lo actual.

Enrique y Ana eran un dúo español de inicios de los ochenta, un chico y una niña que cantaban temas infantiles. Su producción discográfica fue muy prolífica, incluso grabaron una película: “Las Aventuras de Enrique y Ana”. Recordaré con ustedes algunas canciones.

La Gallina Cocowawa era una canción por demás triste que narraba la tristeza de una gallina que nunca conoció a su gallina madre.

Cuando era pequeña su mamá se fue, y ella muy solita se quedó, y esta cancioncita no pudo aprender y de tristeza llora en su rincón…

Otra canción emblemática de Enrique y Ana fue “Amigo Felix” dedicada a un desaparecido defensor de los animales. El tema narra la tristeza de los animales por haber perdido a su amigo:

Amigo Felix, cuando llegues al cielo, amigo Felix, hazme solo un favor, quiero ir contigo a jugar un ratito con el osito de la Osa Mayor.

No todas las canciones eran deprimentes. Enrique y Ana motivaban a los niños con juegos como “El Hula Hup”,  “El Super Disco Chino” que marcaron una época que aún recuerdo vívamente.

Ahora, en cambio, no hay forma de evitar comparar a Enrique y Ana con un tal Makano y Jamilet (?) una niña de unos 9 años. Ellos “cantan” al enamoramiento precoz.

Makano narra lo siguiente:

“ahora se va por que sus padres decidieron cambiarla de escuela
para que aprenda mas pero de algo no se dieron cuenta
de que tú la querías de que tú la adorabas
amiga sé muy fuerte y ya no sufras más”

Luego, la estrofa que canta la pequeña niña me dio escalofríos:

“cómo hago para que sacarle de mi mente
si el recuerdo esta latente dentro de mi corazón
yo quiero olvidar pero lo puedo recordar
todas las noches solo sé llorar, Makano dime cómo puedo olvidar”

¡Una niña de 9 años pidiendo consejos de amor a un hombre! ¡En vez de memorizar las tablas de multiplicar, esta niña escribe el nombre de su “enamorado” en su cuaderno, pues no puede “sacarlo de su mente”, aún está sufriendo.

¡Esto es algo deprimente! No es solo la historia desfasada que cuenta la canción. La niña luce una imagen totalmente distorsionada, grandes aretes, peinada como mujer adulta, blusas de tiras, totalmente inadecuado.

No sé si esto tenga relación con los embarazos precoces, las pequeñas que se “van con marido” antes de que les terminen de crecer los senos, y la promiscuidad que parece imponerse de forma inevitable. Tal vez en mis épocas también habían niñas que se iban con marido antes de que les hagan una fiesta rosada, tal vez yo fui algo “quedada” pues jugué con barbies hasta los 15 años, y di mi primer beso a los 16. No quiero de ninguna manera fungir de ejemplo para nadie, ni busco juzgar a las generaciones actuales, pero sí manifiesto mi abierto repudio a la exposición a los niños a situaciones que de ninguna manera están listos para enfrentar. Considero que el ejemplo familiar es imperativo para impermeabilizar a nuestros hijos de tanta basura.

Para ver el vídeo de Makano y constaten con sus propios ojos que no he exagerado, visiten el blog de The Wildchildren.

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Comments

  1. Qué lindo que había empezado este post, hablando de canciones que nos hicieron crecer como los de Enrique y Ana, ya tenía planeado un comentario adecuado, cuando te veo saltar brutalmente hacia esta representación absoluta de la gentuza y la porquería, de la estulticia cantada, de la miseria mental y de vida, más claro del (censurado) gomero.
    ¿Es que nadie, NADIE, es capaz de elevar su voz en defensa de los niños, de los adolescentes, de la gente aún por madurar que le restriegan día con día esta auténtica podredumbre hipersexual que no hace más que propiciar más los embarazos precoces, la promiscuidad, las enfermedades venéreas y el cáncer de cérvix (recuerda mi post respectivo en mi blog)?
    Y claro, luego los pobres padres quejándose que su hijita linda está esperando un niño de su pandillero novio que la violó borracha teniendo ambos 12 años. Claro, los mismos que amenizaban toda fiesta infantil con los rebuznos de esa gentuza.
    Malditos sean. Todos esos miserables. Los que lo proclaman y los que lo defienden. Gentuza.

  2. Bien dicho tofu, esto ya es el colmo carajo, ahora solo falta que aparezca algún infante a cantar esa porquería de canción reggetonera de “sexo seguro”…

    Hay que tener coraje, hay que tener coraje…

  3. Pues en un aberrante programa que pasan acá, Las tardes son de la Jaume “me creo” se llama el programejo, hicieron un “reality”, eufemismo para “ven a hacer el ridículo”. Madres irresponsables pusieron a sus pequeñas hijas a cantar esas babosadas. ¿Qué hago señores? ¿Le confisco el televisor a la señora que me ayuda con las labores domésticas? ¿Se lo apedreo?

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