Asesina de amor

Así es.. nuevamente este blog se volvió “unitemático”… tengo otras cosas qué hacer, varios proyectos en curso, gracias a Dios, tengo qué hacer… pero en mi cabeza el onmipresente pensamiento es “¿volverá?”… quiero asimilar que no, no volverá, él no es de piedra, fue afectado por mis pendejadas, mutilado, castrado por mis palabras inventadas, mi sarcasmo, mi ironia.. Usé mi popularidad inmerecida para hacer añicos al único hombre que fue capaz de llevarme a su casa, de presentarme a su familia. Nadie nunca me había tomado en serio… Ahora, pago las consecuencias, sepultada en la oscuridad.
Durante el día hago como si nada pasara, visito mis clientes:

“oh, qué inteligente y culta esta señorita… ¿dónde firmo?”…

¿¡de qué sirve la cultura si fui capaz de matar!?
La sonrisa de mi hija suele aliviarme, es un bálsamo sobre mis llagas, que están en carne viva…

“mami, ¡te ves linda!”

Para un hijo, la madre es buena aunque sea criminal. Y yo soy una asesina.
Camino por la calle, enfundada en mis jeans apretados, mostrando un trasero que, asombrosamente, se ha negado a desaparecer, pues, con el hambre artificial, sigo comiendo, y redondeando mis aristas. Altiva, desfilo por las calles… los escaparates me devuelven el reflejo de un cuerpo como maniquí de DePrati, lineal, esbelto, muy orgulloso. Y ciertos hombres me quedan mirando diciéndome:

“¡flaca buena!”

¿Buena? ¿yo? ¡No! No soy buena… soy flaca, soy mala.. soy una asesina.

Quiero ir a una iglesia, sinagoga, templo, algún altar donde se simbolice la presencia de Dios y humildemente pedirle perdón. Me cegué.. ahora entiendo la gravedad de mis acciones. Maté todo. Un sentimiento incipiente, la voluntad de estar a mi lado a pesar de mis múltiples defectos, las ilusiones… maté todo. El karma que he acumulado me está siendo cobrado duramente, los intereses son altisimos. Una ausencia, el frío purgatorio donde yazco desnuda, temblando, sin poderme resignar… El paraíso cerró sus puertas indefinidamente para mi. La dicha de verme en esos ojos verdes se esfumó para siempre… Mis manos no volverán a posarse en ese pecho… Mis mejillas no volverán a rozar esa chiva… Vivo en un infierno en el que debo pagar mi condena. Matar es pecado, lo dice la Biblia. Yo maté todo. No tengo perdón…

Pido clemencia al Creador… que me liberen por buena conducta. Por sincero arrepentimiento. Que se rebaje mi pena. Tener el aliciente de una nueva oportunidad… Pero no hay habeas corpus para crimenes como el mio.

Voy a esperar… dicen que el tiempo cura las heridas… Tiempo… Mientras, soy un alma en pena, disfrazada de profesional exitosa, que vaga por el mundo explicándole a todos que soy una asesina confesa y arrepentida.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Mis libros

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