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Pitonizza

Pitonizza

Creando y atrayendo situaciones hermosas a mi vida.

como no tengo ilustración para este artículo, tomo prestada esta foto de google imágenes

A mi hija, mi orgullo

como no tengo ilustración para este artículo, tomo prestada esta foto de google imágenes

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Dicen que todos van a la escuela para ser moldeados en una especie homogénea que no puede pensar fuera de los consensos preescritos. En la escuela se aprende a repetir información en lugar de aprender a pensar por si mismos, de manera que no seas una amenaza a lo establecido. Cuando te gradúes, conseguirás un trabajo, pagarás impuestos para perpetuar el sistema. Por eso, para atenuar a la escuela, yo te enseño a dudar de todo, incluso de lo que yo digo, te enseño a cultivar tus talentos, a ser curiosa, investigativa, a atar cabos, a usar la racionalidad y el pensamiento crítico. Hija mía, te envío a la escuela por un mero trámite burocrático. Tu enseñanza está a MI cargo.

Regreso a clases.

Regreso a clases.

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Volvemos al ruedo escolar. ¡Qué emoción! Despertar a las 6 am me tiene muy emocionada, es muy divertido ese estado de zombie haciendo desayuno, viendo que todo esté en la mochila, y repetirlo por 10 largos meses más. ¡Yupi! Estoy tan feliz, que pondré una imagen de mi felicidad.

daria

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La opinión de los demás

La opinión de los demás

Por primera vez en mi vida escribo un post sin primero pensar el título. Porque en mi época de gloria bloggera los artículos llegaban a mí como inspiración divina, sentía como que me dictaba alguien en mi cabeza las palabras. Ahora que casi no tengo tiempo para el blog, con tantas cosas y proyectos de la vida real, no es tan sencillo.
Estaba pensando en lo importante que es el que no te importe un pepino la opinión de los demás. La de nadie. Ni tus padres, ni la opinión de tu pareja, el “qué dirán” en general. Mucha gente dice que no le importa lo que digan los demás, pero no es cierto. A todos en menor o mayor grado nos importa. Por eso publicamos fotos en Facebook, para leer las opiniones de los demás. Ahora de ahí a que nos afecte hay un trecho. Me importa la opinión de las personas que amo, pero que eso no me detenga en hacer lo que me gusta, que eso no me coarte, que no me escude para hacer algo malo. Los signos de que la opinión de los demás te importa demasiado son:
Necesitas aprobación de los demás.
Necesitas justificarte por tus opiniones o modo de vida.
Buscas aliados que te apoyen en tus opiniones.
Te detienes en discusiones hasta que se te dé la razón, o hasta dejar con la boca callada a tu oponente.
Te deprime “perder” en dichas discusiones.
Te enoja “perder” en dichas discusiones.
Si llegamos a alcanzar un grado de quemeimportismo ante la opinión de los demás llegaremos a hacer cosas sin sentirnos culpables, nos enfocaríamos en quienes nos apoyan o en proyectos propios. Siempre siempre va a haber gente opinando en contra, y al no importar lo que otro opine, nos empodera, quitandole importancia a otras personas y ponerla sobre mí mismo. Por ejemplo, leí sobre las dilataciones de lóbulo (modificación corporal que estoy comenzando), que quienes se hacen hasta 10 mm son posers. Y también leí que quienes tienen dilataciones de más de 10 lucen horribles. ¿Qué hago? ¿Me dilato más de 10 para no parecer poser, pero habrá quienes opinen que mis orejas lucen asquerosas? ¿Como complazcco a todos? ¿Y si empiezo por lo que me gusta verdaderamente y me enfoco en eso?
La crítica que quede como segunda opinión, como guía, no como algo personal, ni como algo que me detenga, deprima o enoje.
pitonizzalobulo
Now Listening Beautiful – Snoop Dogg ft. Pharrell Williams.