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Author Archive for Pitonizza

Palabras que ofenden involuntariamente

No solo las “malas palabras” resultan altisonantes para todos. Hay algunos con tímpanos tan delicados, tan sensibles, tan vulnerables y frágiles que se returcen de dolor ante la vibración de las siguientes palabras.

Anormal. Cuando a una persona le dicen que no es normal, se ofende, como si anormalidad es decir, el escaparse de una norma es algo “malo”. Lo paradójico es que esa misma gente que se enfada cuando le dicen que es anormal, también se enfadará si no reconoces su “original individualidad”.

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Dinero vs. felicidad

Nuestro propósito en este mundo es ser felices. Buscamos la felicidad propia y de nuestros hijos constantemente. Solo que a veces buscamos en lugares inadecuados y de formas incorrectas o simplemente estúpidas. Pensamos que el dinero da la felicidad y por ello hipotecamos más de la mitad de nuestra vida a un trabajo agotador que aporte dinero constante para comprar esa felicidad que nadie vende. No es el trabajo lo que nos pagan. Nos pagan por nuestro tiempo, y ese tiempo es invaluable pues nunca volverá, no se puede retroceder, poner deshacer, tener otra oportunidad. Tarde nos damos cuenta de que la felicidad no la venden en ninguna parte. Que la publicidad nos ha engañado descaradamente. Que las tarjetas de crédito mintieron hablando de momentos felices a pagar en cómodas cuotas sin intereses. A ellos no les interesa la felicidad. Solo mantenernos endeudados, ese es su más alto interés. Es el sistema capitalista, que está bien, pues genera riqueza y trabajo, pero tiene una gran trampa: te hace creer que serás más feliz comprando cosas. Si te crees esa trampa capitalista, te tendrán trabajando y pagando para siempre.

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Prueba

Este post se autodestruirá pues es una prueba.

Gracias Volcán Cotopaxi

Hoy los reporteros facebookeanos se encargaron de mostrar fotografías impresionantes de la actividad de las fumarolas del Cotopaxi. Lejos de entrar en pánico y no tan entusiasmada por la superstición católica que señala que nuestro país no será destruído por desastres naturales, sino por malos gobiernos (!), vi dichas fotos con la misma admiración lejana que produce ver en una foto un volcán en erupción en Hawaii. Así de insensible. Así de superficial. Así de simple. O como lo dijo el filósofo Roberto Baquerizo:

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Mi debut

…y me rompí una pierna. Y me llené de mucha mierda.*

El día tan esperado llegó. Con un vaiven de emociones que iban desde el “en qué lío me he metido por la gran pucta”, hasta el “sí podré, estoy lista” que como una montaña rusa tenían en vilo mi cuerpo: ataques de asma nocturnos, sueños muy raros, desconcentración pre-estreno, miedo al pánico escénico o “se me olvidó todo chugggcha”. Se acabó el tiempo de ensayos. Ya es lo que salga. Si te equivocas, equivócate bonito, saca la jugada, sin perder tu actitud teatral. Vamos Priscilla, es hora. Ya lista, caracterizada repetía mis líneas tratando de recorrer las emociones para ofrecerlas al público, cuyo murmullo ya se escuchaba en la platea. Pensé que mi corazón me traicionaría, pero estaba tranquilo, latía ritmicamente, de mi boca escapaban jadeos de emoción. Una de las actrices que más me deslumbra en la escena, se acercó a mí, puso sus manos en mis hombros y me inyectó su energía. Obviamente que no me transfirió su conocimiento o dominio escénico, pero me contagió de su confianza. Gracias a ti por ser.

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El Enigma del polvo de Oro

Reproduzco este artículo escrito en el año 2013 por el ilustre pensador Raymond Román Mauge, Mentes Libres, quien me concedió la autorización para hacerlo.

En Zimbabwe se habla de una tradición, que menciona que los antiguos reyes sacerdotes se cubrían con polvo de oro de los pies a la cabeza y en ciertas ocasiones eran hasta sacrificados ellos mismos, ritualmente sobre la cima del fuerte de la ciudad.

En Sudamérica existe la leyenda de “El Dorado”, que nos habla de la existencia de un rey poderoso que habitaba en el interior de la amazonia y que cada día se untaba polvo de oro desde los pies hasta la cabeza con goma natural o un licor. Pues esto solo podía ser usado por un ser de alta jerarquía en contacto con los “dioses”. Cada mañana se cubría con este polvo finísimo como arena y en la noche se lavaba.

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Soledad con Vista al Mar

De la pluma del joven dramaturgo guayaquileño Cristian Cortez, nos llega Soledad con Vista al Mar, una historia compleja que muestra las diversas facetas del amor: el amor filial, el amor a la patria, la ausencia, la esperanza. Los personajes se mueven como llamando a la tragedia, anticipándola, abonando el terreno para que el desenlace sea inevitable. Esta obra está cargada de mucho simbolismo y como tal, su interpretación no debe nunca hacerse de forma literal. La crítica social que el autor propone, pone el dedo en la llaga, desnuda las taras de nuestra idiosincrasia, dice las verdades de forma a veces cruel, a veces adornada con eufemismos.

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La esperanza de un mundo decadente

No sé si atribuirselo a Internet, la globalización, los alimentos procesados o los smartphones. El punto es que actualmente vivimos en una sociedad que produce y consume porquería, tanto visual como musical. La gente convierte a completos tarados en celebridades. Y surgen modas cada vez más superfluas, como reflejo de lo vacuo de la mente colectiva de las masas.

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Intenciones, molestias y daños

Los seres vivos actuamos por una intención, ya sea instintiva, ya sea más racional, pero siempre hay una intención en nuestros actos. Reconocer que algo fue sin mala intención a veces es difícil, pues significaría dudar de nuestra propia capacidad para interpretar a los demás. Pero ¿somos capaces de interpretar a los demás? ¿O lo más frecuente es que los malinterpretamos?

Es posible que haya quienes intencionalmente actúan de manera que afecte al prójimo. Estas personas tóxicas simplemente es mejor ignorarlas, a no ser que se tengan las técnicas correctas para hacerla recapacitar de sus intenciones, y esa labor titánica a veces puede resultar en tiempo perdido si es que no nace del malintencionado el deseo de cambio.

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Los pelos de más

Como una forma de reinvindicación de la libertad de la mujer, algunas chicas han optado por dejarse el pelo de las axilas. A pesar de ser algo tan irrelevante que no afectaría ni al capitalismo ni al cuco patriarcado, estas niñas alzan sus brazos victoriosas, su pilosidad abundante es un trofeo. Es un gran contraste con el bando de las depiladas. En este bando están las que ven con desprecio sus pelos y los arrancan aunque duela. E invierten ingentes cantidades de dinero para combatirlos. Hasta ahí, todo bien. Hasta que las peludas quieren imponer sus pelos a las depiladas y éstas tachan de “sucias” a las peludas.

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Sexo y alimento

Una de las razones por las cuales considero justo pagar más por comer en un restaurante decente, es por el añadido de los otros sentidos al acto de comer. No es solo saciar el apetito en un comedor de esos que mi esposo les llama “almuerzo place”, que sí lo he hecho, sí lo hago, pero admito que disfruto muchísimo más una buena mesa, con música ambiental que permita conversar. Me gusta ver un bonito candelabro mientras degusto mi cena. Es mucho mejor que una vereda en pleno centro de la ciudad, con smog y ruido del tráfico. Lamentablemente, muchas personas sacrifican satisfacer sus otros sentidos, solo buscan aplacar el hambre. Se enorgullecen cuando dicen no pagar piso. Y por ello han desarrollado la habilidad de comer en tarrinas, sin cubiertos, parados, bebiendo jugo de una funda.

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