Los bulos conocidos como hoax, son noticias falsas que se hacen pasar por verdaderas y que circulan en Internet. Antes del boom de Facebook, estas notas ya circulaban como forwards en los emails y msn. Ahora, se siguen enviando estas noticias en Facebook.
Existen varios tipos de hoax: los que pretenden alertar sobre un peligro, ya sea un “nuevo método de robo de los delincuentes”, o los daños que causa cierta bebida, alimento, restaurante popular, planta doméstica. También hay los horribles bulos de “personas desaparecidas” que circulan fotos pidiendo “likes” en Facebook.
Para reconocer un hoax, nada mejor que Google: se introduce en el campo de búsqueda las palabras clave y de inmediato aparecerán los reportes que desmienten la nota.
Incluso sin usar Google, se puede deducir que una nota es falsa, pues por lo general cuenta con varias de las siguientes características:
- Es atemporal, no precisa fechas. Suele decir “ayer desapareció de su casa” o “la policía dio aviso en las noticias anoche”. Nunca dan fechas exactas.
- Los lugares en los que se dio el suceso suelen ser falsos, irreales, inexistentes o simplemente inventados. Por ejemplo: en la Universidad de Matemáticas de la ciudad de Shelbyfield.
- Apelación a la autoridad, puede ser real o inventada. El doctor PHD en ciencias neurológicas James Steven lo recomienda. La Nasa ya advirtió de sus peligros. El jefe de la policía de Britania advierte…
- Apelación a la humanidad y a la urgencia: “si no reenvias esto no tienes corazón”, “solo te tomará un minuto”, “Internet es a nivel global, ayudanos a difundir esto”, “si fuera tu hijo, yo también lo reenviaría”, “puedes salvar muchas vidas si lo compartes”.
- Suelen reciclarse cada cierto tiempo. A veces los hoax se van olvidando, para luego retornar, a veces actualizados, otras veces, cambiando un nombre, adaptandose a las regiones donde circula.
- Inventa hechos completamente inverosímiles. ¿Como es posible que Facebook done un centavo por cada like, 10 por cada comment y 1 dolar por cada share? Sentido común. Es totalmente risible que un virus formatee tu computadora al tiempo de hacerla estallar si no reenvías algo.
- Por lo general contiene faltas de ortografía.
No creas que es inocuo el reenvío de estas noticias falsas. Las falsas curas para el cáncer que circulan en Internet podrían alejar a una persona enferma de un tratamiento adecuado. Las fotos falsas de una persona desaparecida podrían meterla en serios problemas, una fama innecesaria que no quisieras para ti mismo. Las noticias amarillistas de pintalabios que causan cáncer generan pérdidas a las empresas que a su vez dan trabajo a miles de personas. No es inofensivo reenviar un mail o compartir una foto solo porque “puede que sea cierto”.
No creas todo lo que lees, especialmente si lo leíste en Internet. Es tan fácil contrastar la información, tan solo buscar y leer más fuentes, para poder asegurarte -y ni así estarás seguro por completo-, de la veracidad de una noticia.






El otro día tuve un “altercado” que más que eso fue un intercambio de frases insulsas que se me dieron como respuesta a mi reclamo al no obtener lo que se me ofreció. La persona, como auto-defensa por la nula ayuda que me prestó a cambio de los servicios que yo le presté, me dijo “tienes que tener fe en Dios, con Él todo se logra, reza, háblale, Él nunca abandona a los que se humillan ante Él y reconocen su pequeñez”. Claro, me lo dijo con más faltas ortográficas. En fin, el caso aquí no es criticar la desprolijidad al escribir. El punto que quiero destacar es la falta de argumentos que señalan como falta de fe, la poca o ninguna respuesta a las oraciones, plegarias que no saldrán de mi boca, ya que dejé de rezar desde hace muchos años y me ha ido nada mal desde entonces. Le dije a esta persona que estos argumentos no eran válidos, que la respuesta que necesito no llegará del cielo, y que estas razones son totalmente inválidas para una persona atea como yo. Al decir la “mala palabra”, esta persona se horrorizó. Lo imagino echando agua bendita a su monitor. “Cómo? ¿Eres atea? ¡Eso si está mal! ¡Qué pena! ¡Con razón eres fracasada!”. ¿Fracasada yo? Mi familia es una maravilla, mi hija es inteligente y hermosa, mi pareja me adora, vivimos en una casa muy bonita, rodeada de cosas que me gustan, viviendo mi mejor momento. ¿Fracasada? Sí, fracasada. Igual de fracasada que Angelina Jolie. Que Judie Foster. Mi vida es un fracaso al igual que lo fue el proyecto del ateíto aquel, ese que creó Facebook con barro… No dije nada, solo me retiré de esa conversación, con esa sensación de WTF! que queda cuando alguien dice barrabasadas en nombre de sus dioses.
Con la renuncia de Benedicto XVI al reinado Papal, las profecías conspiratorias sobre el final del mundo retoman fuerza. A San Malaquias, obispo irlandés que vivió en el siglo XII se le atribuyen escritos que han sido interpretados como la sucesión de los Papas que vendrán antes del fin de los tiempos, listado que ponían a Benedicto en la penultima posición. Las interpretaciones, forzadas a mi parecer, no se hacen esperar. Intersectando estas profecías con las del célebre Nostradamus, quién vaticinó que el final llegaría con el reinado de un hombre de piel oscura, han llevado a la gente a poner los ojos sobre los “papables” candidatos que supuestamente son los favoritos para ocupar el trono del Vaticano, hay dos cardenales africanos que caen en la descripción y que harán las delicias de quienes siguen estas profecías.
Para todas las que somos mamás o tías de niños conocidos como místicos, no por tendencias espirituales sino por la típica anorexia infantil, la siguiente escena la vivimos a diario, a la hora del almuerzo.