Aviturismo en Guayaquil

guayaquil es mi destinoFuimos a observar pájaros, es una grandiosa actividad que por el mes de octubre y debido a la inauguración del observatorio de aves dirigido por la ornitologa Nancy Hilgert estará todos los fines de semana en el Malecón del Salado en dos rutas: la ruta corta que avanza desde la Plaza Rodolfo Baquerizo Moreno hasta la Ferroviaria, en alrededor de una hora de recorrido. La ruta larga va desde el Parque Guayaquil a lo largo del Parque Lineal hasta el puente zig-zag.

Tuvimos la grandiosa fortuna de observar al “frogon ecuatoriano”, especie rarísima que ni siquiera consta en los registros por lo difícil que es su avistamiento. Además, vimos garrapateros, un cacique lomiamarillo entre las ramas del manglar, las esquivas perlitas tropicales, golondrinas posando, pequeños colibríes, incluso un pelícano. Aprendimos a diferenciar entre las dos clases de gallinazos que surcan los cielos guayaquileños: el cabeza roja y el cabeza negra. Las comunes tortolitas ecuatorianas, palomitas tierreras, revoloteando por doquier. También pudimos observar a los tiranos, pajarillos muy territoriales que expulsan a cualquier ave que se atreva a posar en “sus ramas”, abundan en los samanes de la zona. Así como los horneros, verdaderos arquitectos que preparan su nido para proteger a su familia, nidos cuya distribución interior aparenta una verdadera casa, con habitaciones separadas para proteger a los huevos. Toda esa fauna aviaria maravillosa está ahí, tan cerca, esperando ser apreciada. Solo es cuestión de poner un poquito de atención y bajar el ritmo, pues si hubiese atravesado el parque Guayaquil para dirigirme a pie hasta la ciudadela ferroviaria, sin mirar o escuchar los trinos no habría disfrutado de admirar estos hermosos animales.

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Las mejores horas para avistar las aves son en las mañanas o al caer la tarde. Una buena idea es revisar en la página del Inocar las condiciones de marea del Estero para ir cuando la marea está baja y poder apreciar más las aves y animales que bordean el estero. Los guías están desde las 8 de la mañana dispuestos a ayudar a los turistas en los recorridos. Mi recomendación: llevar bloqueador solar, viscera o gorra, y botellas de agua para hidratarse. Ir con zapatos cómodos y mucha disposición para ver y oir a las aves.

Gracias a Carlos, estudiante de Biología, quien fue nuestro guía en esta pequeña aventura, y a la aficionada pintora, cuyo nombre en este momento escapa de mi memoria, quien tradujo todo para que mi esposo pudiera aprender un poco más.

Fotografía tomada de La Revista de Diario el Universo.

© 2014, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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