Botox para nunca envejecer

El botox es una especie de toxina que se usa en cosmetología para tratar las lineas de expresión, groseramente conocidas como arrugas. Cuando nos acercamos a los cuarenta años, y dichas lineas se vuelven evidentes, amenazando convertirse en verdaderos surcos que gritan tu edad, las mujeres empezamos a buscar alguna manera de detener este proceso. Y buscamos quien nos aplique el botox para recuperar la lozanía de décadas atrás.

No todas tenemos la suerte de Nicole Kidman. No, talvez ella también se ha estirado el rostro.

Hay mujeres por las que parece que el tiempo no pasara. O su cirujano sabe aplicar muy bien el botox.

Los riesgos de quedar desfigurada, con los rasgos cambiados, como si tuviera expresión de asombro permanente, o los ojos achinados, o como sea, de forma que cambie la naturaleza del rostro, me hicieron desistir de tan tonta idea. Tengo 35 años. En 5 años seré cuarentona. Y cada año que he vivido me ha traído experiencias buenas y malas que no se borrarán estirandome la piel. Me opongo rotundamente a las cirugías plásticas innecesarias, donde innecesarias se refiere a cambiar completamente la careta que Dios nos ha dado y que nuestros padres nos han legado. Aquellos con nariz respingada a punta de cuchillo heredarán una linda nariz de papagayo a sus hijos. ¿Para qué operarla entonces? Pensándolo de ese modo, si me resisto a envejecer, e intento inyectarme una toxina en la piel para atenuar mis recientemente estrenadas arrugas, ¿dejaré de ser menos vieja? ¿Ser vieja es malo? ¿Aparentar 35 es vergonzoso? Aceptar el paso de los años y el detrimento en la imagen que acarrean los años fortalece la autoestima de forma permanente. Pues los efectos del botox duran pocos meses. Y una mala aplicación afea sobremanera.

Seré vieja pero auténtica y natural. No me pinto el pelo, ni me opero, ni me inyecto. Para que Dios me reconozca y me deje pasar al cielo cuando muera, pues estoy haciendo méritos no corrigiendo de forma antinatural la carátula y el cuerpo que me concedió.

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© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Creo que quienes se operan la nariz no piensan en sus hijos sino en sí mismos, tampoco se operan para ser menos viejos o viejas sino para que su vejez no se note, ahora, se puede tener 35 años y parecer acabado/a o parecer juvenil ¿cómo se sentiría uno mejor como lo primero o lo segundo? yo no creo que debamos aceptar el deterioro de la imagen física como parte de la edad, siu podemos vernos y sentirnos jovenes pues bien vale la pena intentar algunos tratamientos , aunque ningún tratamiento podrá quitarnos una forma vieja de ver la vida ni las ideas viejas.

    En lo personal yo no me haría ningun tratamiento, sin embargo si me pongo bloqueador solar para enfrentar el letal sol de Quito, uso gafas todo el tiempo (para proteger la vista y evitar arrugas de expresión), no bebo ni fumo, me alimento sanamente, hago ejercicio y es suficiente, no en vano me quitan hasta 8 de mis 31 años bien vividos.

    Por cierto, más científicos consideran la vejez como una enfermedad que en algún momento podrá ser tratada para evitar el deterioro físico y mental de las personas.

  2. mi mamí me heredó una linda nariz, no tengo problema con eso.. 😀

    pero si quiero hacerme una lipo, eventualmente… no por vanidad, sino por comodidad.. quizás cuando sea millonaria…!

    la cirugía no tiene nada de malo si eres responsable, si lo haces x mera vanidad y enfermedad, visita un psicologo..

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