Cabello de colores

Iba a contarles la aburrida historia del por qué me decidí a llevar el pelo de todos los colores del arcoiris. Pero para no aburrirlos con eso, mejor les haré una lista de cosas que solo entienden quienes tienen el cabello de fantasía:

  1. La decoloración es tu nemesis, especialmente si eres como yo, de cabello azache oscuriiiiisimo. Para llegar al nivel adecuado para colocar color fantasía tuve que pasar por varias decoloraciones que me costaron mucho dolor, literal dolor pues me quemé el cuero cabelludo en la primera vez que lo intenté. Es que yo daría mi cabeza en bandeja de plata por ponerme esos colores pasteles.
  2. Tienes tu “camiseta de decoloración” que es un harapo que usas para no destruir toda tu ropa.
  3. Todos tenemos un familiar que nos sugiere que “ya te pintes de castaño nomás”.
  4. Cruzar la sección de peluquería del supermercado te toma 40 minutos, mientras lees todas las etiquetas de los acondicionadores, mascarillas y aceites que encuentras en las perchas.
  5. Tus toallas, todas, están manchadas. Todas. Ni qué decir de la funda de almohada.
  6. A veces tu sudor es colorido.
  7. Cuando descubres el aceite de coco no puedes dejarlo.
  8. Los niños te sonríen.
  9. Las ancianas te insultan. Yo ya llevo dos, una casi me pega llamandome pecadora y loca. La otra me dijo pervertida. (?) Y un viejito me correteó, sí, así como lo leen, diciéndome anticristo.
  10. Tus amigos siempre te preguntan cómo te hiciste el pelo de colores. Yo por eso hice este vídeo.


Hay cada vez más chicas que se atreven al cabello de fantasía, para mí siempre es un gusto toparme con alguna de ellas en la calle e intercambiar sonrisas cómplices. También hay hombres que no temen levantar comentarios tiñendo sus barbas. Tener el cabello de colores se vuelve una forma de vida. El cabello se maltrata de una manera muy agresiva, hay que dedicarle constantes cuidados que consumen tiempo y dinero. Además, hay que renunciar a la planchita y a pasar desaparecibida. Si eso es un problema para ti y te preocupa siempre lo que los demás digan de tu apariencia el cabello de colores no es buena idea. En nuestro medio, la crítica es despiadada. Todos creen tener el derecho de señalarte como si fueras loca, tal vez creo que sí lo soy, porque no me importa. Para mí, andar vestida como esas personas sería más ridículo que mi cabeza de payasa como me lo han dicho varias veces en Ask. Todo es subjetivo.
Sobre la discriminación a las personas de cabellos de colores, sobretodo en ambientes laborales que arguyen que el cabello de fantasía no es “serio”: no entiendo qué tiene que ver la seriedad con la honestidad. Ni qué se diga de la capacidad y talento que nada tiene que ver con las creencias, preferencias de imagen, o preferencias sexuales.
Sin embargo, ya que hablamos de gustos, preferencias y libertades, siento decirle a mis colegas cabeza de colores, que el dueño de un negocio decide la estética que quiere para su establecimiento o compañía. Nadie tiene por qué imponerle a un empresario a contratar lo-que-venga. Es su derecho. Su libertad. Así como tú fuiste libre de pintarte de verde y fucsia, tu futuro jefe tiene derecho de no querer una asistente que parece papagayo. Es libre de rechazarte. No podemos imponer nuestra presencia a nadie. Por ello me temo que no comparto del todo las campañas que he visto contra la supuesta o comprobada discriminación. Por la libertad del empresario privado. Otra cosa es que te marginen en espacios gubernamentales o que te nieguen un servicio médico o de educación para tus hijos por ser “mala influencia”, lo cual también es absurdo. Prefiero no seguir ahondando en lo negativo del cabello colorido. Considero que una mejor vía que puede seguir una persona con gustos excéntricos es volverse independiente, trabajar por cuenta propia, crear nuevas fuentes, inventarse algo. He visto a muchas chicas emprendedoras con cabello de colores. No es casualidad. Aprovecha esa creatividad que tienes y crea. Sé que puedes ingeniarte algo.

Me encanta no encajar. Las piezas más raras son menos reemplazables. Y una mujer de mi edad con cabeza fucsia es algo bastante raro en Guayaquil.

© 2015, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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