Este es un blog positivo. Retomo la labor social y por ello reciclo este post, uno de los pocos que salvé de Esotérica. Como hoy estuve desconectada todo el día, les debía un post. ;)
Parafraseando un fragmento del libro de poemas que me regaló un entrañable amigo:
Es la criada
la menegilda
la muchacha
la empleada
su plato de
metal
o de plástico
sus cubiertos
viven una larga cuarentena en un
anaquel de la cocina
Usa toallas higiénicas como su patrona
mas no al
mismo nivel:
la sangre es diferente
Y sigue soñando
con el vestido
rojo
el día domingo
El enamorado
Me quieres María?
Mande?…
Me quieres Juanita?
Mande?…
Me quieres Aguasanta?
Mande?
Qué culpa tienen ellas
si no existen
todavía
curetajes para el alma…
“¿Mande?” Respuesta automática que generalmente escuchamos cuando llamamos a alguna persona por su nombre. Hdp escribió:
Creo que en Ecuador existe el caso de nuestra cultura; nosotros no opinamos, no pensamos, no comentamos, eso gracias a los malditos conquistadores que nos “adaptaron” a sus necesidades, es por eso que somos como somos. Pero nuevas generaciones están apareciendo y ese maldito “mande” que harán un cambio, espero.No sabes que significa mande aquí: “Comándeme mi Señor” luego con los años quedo simplemente en “Mande” y es que los malditos españoles les obligaban a los indios que cuando ellos los llamaban, los indios debían responder: “Comándeme mi Señor”, es decir, como dirían los boy scouts: siempre listos.
Tras la respuesta aparentemente educada “Mande” hay años de sumisión heredada de nuestros antepasados. Se ha adoptado aquella respuesta incluso cuando no escuchamos bien lo que nos acaban de decir:
- Disculpe, ¿sabe qué ojkdñgs?
- ¿Mande?
- ¿Que si sabe qué hora es?
- Ah, las dos y media.
Diálogos comunes, nos hemos acostumbrado a escucharlos, ya no nos sorprende.
Particularmente he educado a mi hija para qué, cuando la llame, me conteste de cualquier manera excepto “mande”. Prefiero mil veces un “qué” que un “mande”. Siento que tras esas cinco letras se esconde servilismo, sumisión, obediencia ciega, sometimiento, subordinación, acatamiento sosegado. No quiero eso para mi hija. No quiero eso para mí. Desterremos esta palabra de nuestro vocabulario, corrijamos a nuestros hijos, a nuestros colaboradores, no permitamos que nos contesten con un “mande”. Subconscientemente nos deprime, nos pone a nivel de peones, de sirvientes.
No sé recibir órdenes. No resisto que me digan qué hacer. Cuestiono, nunca acepto a ciegas una orden. No me gusta dar órdenes pasando por encima de nadie. Si la señora que lava mi ropa lo hace, es porque necesita el dinero, sería incapaz de humillarla: por una jugada del destino bien podría yo que terminar buscando ropa que lavar para alimentar a mi hija. Respeto para todos. Para el guardia que me abre la puerta del banco. Para el señor que barre mi cuadra. Para la ancianita que vende velas afuera de la iglesia. Para el niño indígena que vende caramelos. Para todos, un “gracias”. Aunque cuando me dirijo a ellos me contesten con un “¿mande?”

No solo no lo digo, tampoco intercambio palabras de cortesía con la gente.
Tal vez les interese un post que publiqué hace algún par de años:
http://artemioestrella.wordpress.com/2006/12/28/no-se-dice-mande-se-dice-que/
Espero les sea de interés.
Te has preguntado porqué los ecuatorianos somos más serviciales? por qué generalmente los ecuatorianos tienen buen corazón? son más generosos? el pobre brinda comida al pobre… verdad? Tal vez es una palabra mal empleada, pero creo que en general ahora es símbolo de disposición a ayudar y servir, el obedecer no es señal de humillación, ni denigración, el obedecer debe ser para todos un realizar como si se estuviera en los zapatos de quien solicita ¡qué distinto fuera todo si todos fuésemos así!. Parece que es fácil olvidar lo que no nos conviene “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” Mc. 9,35… “¡qué fácil decirlo!” alguno dirá… pero el mismo Dios vino a servirnos y a obedecer y someterse al Padre, creo que es bueno arreglar el idioma pero veo que por tratar de arreglar algo que perturba o molesta a algunos, se ha proyectado lo que algunos tenemos en el interior, deseo de vanagloria y también nuestra soberbia.
@ Artemio Estrella: Gracias por compartir tu enlace.
@Carlos David: Hermoso punto de vista. Gracias por el aporte.
Aqui en México choca mas el ¿que?, de hecho mande es algo dicho con respeto y propiedad.
Me suena servil. Prefiero responder con un “digame ud”. ¿Mande? No ha nacido la persona a la que yo le sirva.
en lo personal no veo como algo peligroso el “mande”. pero es gracioso, eso sí.
no creo que sea una forma de hacer de servidor o bajar de categoría, u obediencia, para la gente que lo dice, lo dice y punto. me parece un poco exagerado el hecho de agregarle una teoría filosófica detrás del asunto, pero en fin, cada quien con lo suyo =)
creo que lo dicen mucho más por educación, porque el “qué” si suena un poco grosero…
si es de cambiar esa palabra, propongo que se la cambie por “dime/digame”, o por “si?”, “ajá”, “habla caretabla”, etc. pero no por la palabra “QUE”
si nos ponemos a hacer el mismo análisis riguroso para “que”, se llegaría a la conclusión que en cambio es muy grosera
saludos
Yo soy de las personas que no me puedo quitar el “mande” de la boca, recuerdo que unos costarricenses que vinieron a mi work me preguntaban porque decía así y yo les dije q así me habían enseñado y que eso era lo correcto, jaja que bruta que he sido pero bueno siempre se aprende algo y trataré de responder de otra forma.
Yo no creo que sea algo que se tiene que erradicar ni que corregir. El uso del vocablo “mande” expresa una actitud muy noble y buena que tenemos los mexicanos de relacionarnos siempre como alguien que está a disposición y que sirve a los demás. Proviene de una antigua tradición español de corte y no de una tradición de esclavitud y opresión como muchos proponen en su ignorancia. Si se fijan, los mexicanos siempre decimos “su servidor” para referirnos a nuestra persona o “mi casa que es la suya”, entre otras expresiones que expresan esta hermosa actitud que es una parte de la riqueza de nuestra cultura y de nuestra forma de ser original. No nos engañemos con falsas propagandas acerca de nuestra cultura ni con teorías ignorantes sobre nuestra manera de hablar.
Recordemos que somos muy queridos en todas partes del mundo precisamente por esa forma sencilla y servicial de relacionarnos, no perdamos esa riqueza con arrogancia o vergüenza sobre nuestra forma de ser, eso no es lo propio del mexicano, así no es como fueron nuestros antepasados indígenas o españoles.
Que tal Pitonizza? Eres de Ecuador. Me sorprendió agradablemente encontrarme con tu blog. Hace algún tiempo estoy realizando una investigación acerca del “mande”. Personalmente coincido en que debe erradicarse, es una actitud de servilismo, un triste defecto que nos ha dejado atados a nuestras limitaciones mentales y culturales por años. Históricamente hasta el momento mis lecturas indican que el “mande” fue una suerte de control neurolinguístico de parte de los españoles durante el genocidio y posterior sometimiento.
Acerca de los comentarios de otros compañeritos internautas solo agregaré qué es más fácil vivir sin cuestionar como actuamos o como hablamos. Hablar y nombras las cosas y las realidades es importante para pensar (Edward de Bono, Noam Chomsky), toda otra indicación verbal se viene abajo si no nombramos o en este caso “respondemos” adecuadamente.
Por favor, si tienes alguna otra referencia histórica de este asunto házmela llegar, así podría colaborar más con tu campaña en contra del mande.
Alexis