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Archive for Vida

Mi reconciliación con Cristo

Los últimos meses me he retirado casi en un 90% de las redes sociales, apagando el bullicio de opiniones, temas poco trascendentales, y discusiones entre bandos. Ese silencio me llevó a cuestionar muchas cosas, posiciones e ideologías que creía sustentadas en la razón fueron cayendo de mi cabeza, como la corona de un rey que se cree que lo sabe todo y por ello ostenta el símbolo de su sabiduría.

Un rayo me iluminó despojándome de algunos prejuicios*

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Meditación con el gato

Quiero compartirles una práctica que he venido realizando por varios meses y que me ha brindado beneficios en mi salud y una baja en mis niveles de estrés. Y lo más importante, una experiencia mística felino-humano de esas que llevan a pasajes coloridos, llenos de ojos de gato. Para meditar con el gato hay que tener un gato, valga la aclaración. Un gato con el que sintamos una conexión especial. Un gato que viva contigo y que se acueste en tu cama. Porque cuando se acuesta es indicativo de que es hora de meditar. Sí, esta meditación la dirige por completo el gato. El gato decide la hora y duración de la sesión diaria.

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Cuidado con la Perezitonitis

Los parásitos del tiempo son aquellas actividades que nos hacen desperdiciar la oportunidad de aprender, mejorar, colaborar o avanzar. Cualquier actividad que nos aleja de esos verbos —acciones— es un parásito del tiempo. Una actividad que necesita de tu atención para existir, por eso es un parásito, se alimenta de los momentos en que consumes con ella. Adicciones, malos hábitos, proyectos dejados a medias, todo esto debido a no haberse desparasitado a tiempo.

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¿Por qué no nos alcanza el tiempo?

La excusa favorita para justificar el sedentarismo, la desidia, el conformismo en general, es siempre la “falta de tiempo”. Para mi modo de ver, solo cuando se tienen mellizos lactantes es que no se tiene tiempo para nada. Son muy pocas las personas que hoy se atreven a tener 14 hijos, así que digamos que más que falta de tiempo, es falta de organización y de compromiso con las metas.

Vivir con un propósito le otorga importancia a todos esos momentos muertos en los que pudiéramos ir acercándonos a nuestros sueños, pero al no darnos cuenta por estar viviendo en automático, los dejamos ir, y minuto que pasa no regresa. Así el tiempo se va como agua entre los dedos sin ser aprovechado de forma inteligente.

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¿Feliz día de los muertos?

No comparto en absoluto la constante enaltación a la muerte que se hace en las iglesias católicas. Hacer un altar en torno a un cadáver, por mucho simbolismo que se le meta, tiene un sentido estrictamente intimidador. Si un dios mató a su propio hijo, qué podría ser de mí, pobre mortal. Y así nos llamamos desde la cristiandad. Mortales. De muerte. En polvo te convertirás es la sentencia. De muerte. Y la vida eterna que ofrecen como recompensa es una utopía aburridora en la que no creo. ¿Te mueres y luego resucitas y de ahí ya no te mueres aunque te pise un camión? En el paraíso no hay camiones, garantizado. Esta vez el cuerpo que te toca es inmune a infartos, cánceres y dolor. No entiendo porqué no haberlo “diseñado” así desde el principio. No entiendo a un dios así.un-dios-muerto

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Mis útiles escolares

Dicen que nos graduamos de la escuela de la vida el día de nuestra muerte. Si estamos vivos, estamos en una escuela. La vida nos enseña cosas. Esa escuela nos manda deberes que debemos realizar por nuestra cuenta. Luego debemos pasar una prueba para poder expandir nuestra vida. Si no, nos condena a repetir el año, girar en círculos viciosos, como espirales descendentes cuya expansión abarca estados de insatisfacción, frustración y hasta depresión.

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Sociedades, masas

Ellos* pretenden convertir a las naciones en sociedades organizadas como hormigueros, rebaños o colmenas. Donde las personas se comportan como masas y se especializan en una sola labor, a esa se dedican y no entienden que existen otras actividades. En estas sociedades, los individuos se difuminan en la masa, sus particularidades no importan, parece ser igual a las demás hormigas-abejas-personas. La pérdida de un individuo no constituye mayor drama para el hormiguero/colmena. En eso nos pretenden convertir. Creo que lo están logrando.

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Reconociendo mi paganismo

Este último año trajo a mi vida una revolución espiritual que sacó de mi ideario al ateísmo que profesaba con orgullo y de forma militante. Fueron diversos los factores que me llevaron a descartar el ateísmo y abrazar la idea de divinidad que siempre estuve buscando y que finalmente llegué a experimentar entre ritos que después descubrí que eran paganos.

Hace varios años escribí un artículo sobre Panteísmo. Justo antes de decidirme por el ateísmo como la definición de espiritualidad que se adaptaba a mi personalidad de ese entonces. En mi anterior artículo declaraba:

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Reflexión de hoy

El cambio que ejerzas en tu vida influye a tu alrededor. Retoma tu verdadera esencia, la humanidad que roza con la divinidad.

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Pasos para ser feliz

Hermoso mensaje que encontré por ahí en inglés y que traduzco para ustedes:

Paso 1: dar a la gente más de lo que ellos esperan y hacerlo de buena gana.

Paso 2: cásate con alguien con quien te guste hablar. Con el paso de los años su habilidades para comunicarse serán más importantes que cualquier otra habilidad.

Paso 3: no creas en todo lo que escuchas, gasta solo lo que tienes y duerme todo lo que quieras.

Paso 4: si dices “te amo” demuéstralo.

Paso 5: cuando digas “lo siento” mira a la otra persona a los ojos.

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Una vida más pausada

Un día promedio de una persona promedio empieza a las 5 de la mañana, con el despertador cortando los sueños y gritando que te levantes a tu “realidad”. Debes preparar algo rápido para los niños, les sirves cornflakes con leche de colores, la dulce, porque sino, no comen, y no hay tiempo para discutir con ellos, así que les das lo que ellos te piden, un cereal con la figurilla del superhéroe de moda. Desayunas como puedes, sales a dejar a tus hijos al colegio, niños que deberían estar en sus camas durmiendo, se colocan en medio del tráfico a respirar smog desde muy temprano, se les roba su infancia, se los adoctrina, se los clasifica, se les educa para que aprendan a llenar formularios y ponerse en filas, se los pone unos contra otros a competir, se los discrimina. Pero si no los mandas al colegio, ¿quién los cuida? Tú no tienes tiempo de eso. Mucho menos tienes tiempo de cuestionarte el perderte la infancia de tus hijos por un trabajo rutinario, repetitivo, robótico. Además, si no van a la escuela, ¡luego no podrán conseguir trabajo! Perpetuándolo todo.
esclavo modernoEste trabajo puede ser en en una oficina, una fábrica. En cualquier caso, siendo una pieza más del engranaje, que sigue instrucciones, de 9 a 6, sin aportar nada, no es necesario, sabes lo que tienes que hacer y lo haces. Tú crees que te pagan a ti, pero en realidad tú estás alquilando tu tiempo. El trabajo controla tu tiempo. Tienes 40 minutos, en el mejor de los casos una hora para almorzar. No te daría el tiempo regresar a tu casa y preparar algo. Debes recurrir a los comedores que sirven en el ambiente viciado por una televisión que vomita las noticias de crónica roja, mientras te saturas con arroz con pollo hormonado y aliñado con aji-no-moto. O comes “al vuelo” algo, ni siquiera te sientas a una mesa. Comes parado. O si no, en el incómodo asiento de plástico de un McDonald’s. Regresas al trabajo, tu rutina, sin tiempo para contemplar nada ni hacer una buena digestión. Así, hasta la hora de la salida. Así de enero a diciembre, con breves espacios vacacionales donde las muchedumbres emigran por un par de días a hacinarse. Así desde los 18, 20, 25 años, sea la edad en la que te integraste a esta carrera de ratas, en laberintos corriendo por un pedazo de queso llamado sueldo, para luego entretenerte en una rueda sin fin llamada televisión, que no te lleva a ninguna parte pero que te da la ilusión de que viajaste a muchos lugares. Así hasta que tienes edad de jubilarte y que te releguen, ya cansado, a un hospicio, a un asilo, a mendigar. Ya no produces, ya no vales.

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