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Archive for mujer

Los pelos de más

Como una forma de reinvindicación de la libertad de la mujer, algunas chicas han optado por dejarse el pelo de las axilas. A pesar de ser algo tan irrelevante que no afectaría ni al capitalismo ni al cuco patriarcado, estas niñas alzan sus brazos victoriosas, su pilosidad abundante es un trofeo. Es un gran contraste con el bando de las depiladas. En este bando están las que ven con desprecio sus pelos y los arrancan aunque duela. E invierten ingentes cantidades de dinero para combatirlos. Hasta ahí, todo bien. Hasta que las peludas quieren imponer sus pelos a las depiladas y éstas tachan de “sucias” a las peludas.

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El Feminismo de las cabronas

La figura paterna se ha venido muy a menos últimamente, por ese malentendido feminismo “cabrón” y lo etiqueto así porque abundan las páginas de Facebook donde se lee el orgullo de las cabronas o princesas chingonas. Estas páginas, con bromas fáciles de digerir que sitúan a la mujer en un sitial de inalcanzable, bella, perfecta hacen un lavado de cerebro que va creando la idea de que ser mujer es ser superior y cuando se es “cabrona” es porque no se necesita a ningún hombre porque ninguno “daría la talla”. De acuerdo a las edades de las cabronas, las jóvenes se autocatalogan como “princesas”. Las madres solteras se llaman a sí mismas “guerreras” o “heroínas” Pero si analizamos estas mujeres superiores que dicen no necesitar a ningún hombre pues son “mejores” o “así estamos bien”, veremos matices de traumas que explotan de modos diversos.madres separan a sus hijos de su padre
Las “princesas” no son más que niñatas queriendo llamar la atención de formas a veces suicidas y autodestructivas como la bulimia y anorexia, dicen no necesitar de un hombre, pues buscan la perfección que ningún novio les va a brindar. Otra clase de “princesa” son las que llevan como grito emblemático “yo porque puedo”, y llenan las redes sociales de fotos provocativas cuando aún no desarrollan sus cuerpos de adolescente. Estas chicas de formas más promiscúas, sin establecer vínculos de amor con ningun chico, vanalizan el sexo y no se “atan” a ningún compromiso.
En estos casos la princesa embarazada pasa a formas parte de las filas de las guerreras, las mujeres que son madres solteras, que sacan adelante a su hijo y lo educan formandolo como hombre de bien. Pero no siempre sale tan bien.

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Una mujer desnuda

La desnudez nos vuelve vulnerables, nos expone. Eso, para quien siente que quiere proteger parte de sí, ocultar, guardar, es lo que impide que todos se desnuden. Por eso muchas personas se escandalizan ante un desnudo. Por ello es noticia cuando empiezan a circular fotos de celebridades o personas conocidas en paños menores o totalmente sin ropa alguna. Quien se escandaliza ve extraño que haya alguien que no tenga vergüenza o no quiera ocultar nada. Alguien que tenga esa fortaleza y desvergüenza de mostrarse tal cual, sin hábitos, ropas, cubiertas, disfraces. Alguien que no le importe el juicio popular de “desnuda = zorra”. Juzgan a otras personas por sus propios demonios y luego cuando ven que alguien desafía lo que ellos no pudieron, a las mujeres desnudas nos llaman sin vergüenzas. Desde el desnudo más sutil y velado por sombras y claroscuros, hasta el desnudo genital pornográfico, quien quiera desnudarse que lo haga por las razones que quiera y del modo que le dé la gana, guardando las distancias con los infantes, por razones meramente dictadas por nuestra sociedad actual.

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Esmaltes machistas

Otra forma de “micromachismo” fue detectada en el cuartel general del feminazismo. Sucedió más o menos así:

14 de Julio 2015, 11h00 -5GTM
– ¡Atención compas! ¡Un nuevo atentado del patriarcado se perpreta en el importante mercado de esmaltes de uñas! ¡Masglo, sí, la marca favorita de las mujeres víctimas de cosificación, le puso a un nuevo esmalte el nombre de “buscona”!
esmalte machista

– Mamáááá, Masglo me dijo facilona zángana.
– Ya cállate y sigue depilandote las axilas.

La pelea se desencadenó en Twitter donde podremos leer las opiniones en contra de los nombres atrevidos “machistas”.

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adelgaza tu conchita gorda

No pude evitar el responder con un blogpost al artículo que aparece en una de esas páginas para mujeres que solo se fijan en su apariencia y nada más que en su apariencia, sin alimentar el aspecto intelectual, cultural, artístico de las féminas. Es que hasta hoy no me había dado cuenta de que lo que vulgarmente se conoce como “camel toe” es una clase de obesidad que hay que combatir, ya sea con los consejos de perogrullo del estilo “vigila tus calorías, monta en bicicleta” todo por tener un pubis seco, plano, que no se vea a través de las leggins.

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Las tetas según el feminismo

Como saben, soy antifeminista. No me puedo colar en el movimiento que reclama derechos por género ya que al hacerlo, le estoy negando derechos a otra persona, solo por el crímen de haber nacido con pene, y con las ganas de ejercer su pene y todo lo que su pene representa: caballerosidad, galanteo, proveedor y lider de familia. Cuando he manifestado esto, se me ha tachado de machista. Yo pensaba que machista era el que suponía una superioridad del hombre, yo no puedo ser considerada machista cuando desde los inicios de este blog he escrito para las mujeres, apoyándolas, recordándoles su valor. No ser machista no significa automáticamente ser feminista, porque en mi caso no lo soy. Las feministas sobretodo de la nueva era, que acusan a las mujeres de cosificarnos cuando mostramos nuestro cuerpo y seguimos estándares occidentales de belleza (delgadez, maquillaje, depilación), nunca se llaman a sí mismas hembristas, a pesar de que los límites son más que difusos. Como no estoy en ningún extremo, ni parezco barbie cosificada, no hay rastro de silicona en mi cuerpo, a veces me descuido y no me depilo por semanas, en ningún caso me considero feminista. Va más allá de los pelos de más.

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La opinión de los demás

Por primera vez en mi vida escribo un post sin primero pensar el título. Porque en mi época de gloria bloggera los artículos llegaban a mí como inspiración divina, sentía como que me dictaba alguien en mi cabeza las palabras. Ahora que casi no tengo tiempo para el blog, con tantas cosas y proyectos de la vida real, no es tan sencillo.
Estaba pensando en lo importante que es el que no te importe un pepino la opinión de los demás. La de nadie. Ni tus padres, ni la opinión de tu pareja, el “qué dirán” en general. Mucha gente dice que no le importa lo que digan los demás, pero no es cierto. A todos en menor o mayor grado nos importa. Por eso publicamos fotos en Facebook, para leer las opiniones de los demás. Ahora de ahí a que nos afecte hay un trecho. Me importa la opinión de las personas que amo, pero que eso no me detenga en hacer lo que me gusta, que eso no me coarte, que no me escude para hacer algo malo. Los signos de que la opinión de los demás te importa demasiado son:
Necesitas aprobación de los demás.
Necesitas justificarte por tus opiniones o modo de vida.
Buscas aliados que te apoyen en tus opiniones.
Te detienes en discusiones hasta que se te dé la razón, o hasta dejar con la boca callada a tu oponente.
Te deprime “perder” en dichas discusiones.
Te enoja “perder” en dichas discusiones.
Si llegamos a alcanzar un grado de quemeimportismo ante la opinión de los demás llegaremos a hacer cosas sin sentirnos culpables, nos enfocaríamos en quienes nos apoyan o en proyectos propios. Siempre siempre va a haber gente opinando en contra, y al no importar lo que otro opine, nos empodera, quitandole importancia a otras personas y ponerla sobre mí mismo. Por ejemplo, leí sobre las dilataciones de lóbulo (modificación corporal que estoy comenzando), que quienes se hacen hasta 10 mm son posers. Y también leí que quienes tienen dilataciones de más de 10 lucen horribles. ¿Qué hago? ¿Me dilato más de 10 para no parecer poser, pero habrá quienes opinen que mis orejas lucen asquerosas? ¿Como complazcco a todos? ¿Y si empiezo por lo que me gusta verdaderamente y me enfoco en eso?
La crítica que quede como segunda opinión, como guía, no como algo personal, ni como algo que me detenga, deprima o enoje.
pitonizzalobulo
Now Listening Beautiful – Snoop Dogg ft. Pharrell Williams.

Lenguaje inclusivo: clases intensivas

Como lo saben, soy antifeminista, o mejor dicho, no me gusta etiquetarme como feminista, prefiriendo el término  “personista“*, acuñado audazmente por mí. Porque si bien es cierto, agradezco y aplaudo las luchas feministas que hizo la primera ola, la que consiguió el voto para las mujeres, el derecho a estudiar una carrera universitaria y honorarios acordes al trabajo que desempeñe, hay una nueva ola de “feminismo” o mejor dicho, neofeminismo que no se diferencia mucho del hembrismo. Sus ideas radicales son por demás chocantes.

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HeForShe: Emma Watson en la ONU – Discurso traducido

A continuación, les presento la traducción a la transcripción del discurso que dio Emma Watson en la ONU, a propósito del lanzamiento de la campaña HeForShe. No está completa. El texto completo en vídeo para quienes entiendan inglés, está en este link.

Estamos lanzando la campaña HeForShe. Me dirijo a uds porque necesitamos de su ayuda. Tenemos que tratar de movilizar el mayor número de hombres y niños como sea posible para ser promotores del cambio. Nosotros no sólo queremos hablar de ello. Queremos tratar de asegurarnos en cosas tangibles. Fui nombrada Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres hace 6 meses.

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A propósito del día de la mujer

cuadro agnodice de atenaso me anima para nada eso del “día de la mujer”. No. Es más, me da dolor de panza y de consciencia. Vamos, que es otro día más de hipocresía y mercantilismo puro y duro, tal como la navidad, el de la madre, el del padre, el del niño, etc. Y de hipocresía en su máxima expresión, con mensaje contradictorio subyacente:
“hoy te doy un saludo, un abrazo, un ramo de flores; te “dizque” hago sentir especial, te reconozco en tu subjetividad; y mañana, como ayer y como siempre, te sigo aporreando, te sigo minimizando, te sigo ninguneando; tu salario seguirá siendo inferior, tendrás siempre más dificultades para estudiar, para trabajar, y cuando lo hagas deberás llegar a casa a cumplir con tus “obligaciones”: servirnos. Y si te apoyo deberás sentir completa gratitud porque “no todos hacen eso, soy un ángel. ¿dónde encontrarás alguien tan pero tan bueno, magnánimo, comprensivo?… Y si decides, te toca, o te exijo que te quedes en casa a tiempo completo, te restregaré en cara lo cansado que estoy, lo sacrificado que soy, y te daré unas limosnas para que recuerdes que parasitas, que dependes de mi… regresaré del trabajo y me sentaré a que me des de comer, a ver televisión o en la computadora y a desconectarme del mundo, y pasaré horas de horas así, respondiendo con monosílabos. ¿Compartir tareas? Para qué, si estás tú, eres la mujer… todo la responsabilidad está en ti. La sociedad lo determinó, no eres quien para rechazarlo. Es un “honor” que tienes que aceptar sí o sí.
La formalidad de las relaciones implica una posesión subrepticia; me perteneces. Y deberás valorar, sentirte orgullosa de ser fulana DE zutano, porque esa preposición “punitiva” es señal del dominio aceptado por la sociedad (mucho más si eres de la alta sociedad).
Y ni se diga: los hijos llevan el apellido del pater, aunque yo no los haya tenido meses en mi vientre, aunque no los haya guiado en sus primeros años y el resto de sus vidas; aunque haga de mi “mundo añadido”, la tele, la compu, el trabajo, el exterior, mi realidad. Y los triunfos serán de todos, pero los fracasos “culpa de la mala madre”. Podrás tener muchos logros en todos los ámbitos de tu vida, pero si fracasas como madre no vales nada. No vales nada. No vales nada… Si yo fracaso como padre, no importa, estás tú.
Y si no tienes pareja, o si la tienes y no tienes hijos, o sea de la forma que te presentes te perseguirá el canturreo, porque la relación “mujer=madre” está establecida y no puedes objetarla. Tú vales lo que tu útero produce, no lo que produce tu cerebro o tu sensibilidad. Serás vejada, serás etiquetada. No tienes muchas opciones. Sí, la sociedad quiere que creas que eres libre, que tienes cómo y dónde elegir, pero en el fondo siempre te lanzará la puñalada…
¿Maltrato psicológico? ¡Eso no existe! Si no te pego, no te maltrato. ¿Maltrato físico? Lo mereces. ¿Maltrato? Eso te lo inventaste tú: “la verdadera mujer aprender a sufrir”.
Es que tuviste la desgracia de nacer con vagina, eso te marca para siempre como un ser vulnerable; vienes predestinada a secundar, a ir “detrás de un gran hombre” aunque la sociedad vocifere lo contrario; y si no la tienes, pero asumes femineidad, tendrás la misma carga pero añadido el tormento de haber rechazado el maravilloso y perfecto mundo varonil por el oscuro y defectuoso mundo femenino, porque tu atrevimiento se paga con discriminación. Tu misión es demostrar que eres perfecta ¡en todo!: Casa limpia, hijos bien nutridos y criados, excelentes notas en los estudios, excelentes logros con poco sueldo en el trabajo. Si no lo consigues demostrarás que tu género no sirve y comprobarás lo que decían los grandes: “La mujer no responde a la primera intención de la naturaleza, que apunta a la perfección, sino a la intención secundaria de la naturaleza, como putrefacción, malformación y debilidad de la edad” (Tomás de Aquino).”
¡Maldita sociedad doble moral, hipócrita!
¿Cómo digerir esa palabrería estéril, las frases cliché cuando 7 de cada 10 mujeres ecuatorianas sufren algún tipo de maltrato, o cuando sólo el 33% de mujeres tiene educación media, 12% superior y el 0,5% posgrado y demás, o cuando los sueldos siguen siendo inferiores a los de los varones con la misma o mayor instrucción y capacitación?
¿Cómo aceptar tanta melosería malsana cuando los índices de violencia intrafamiliar están en alza, y los feminicidios son cosa de todos los días? Acerca de este ítem añado que la violencia contra el hombre también está mal, pero no se puede invisibilizar la problemática ni negar que las mujeres estén en una situación más riesgosa. Un craso error es desviar la atención hacia el “maltrato al varón” como una forma de minimizar el impacto del maltrato a la contraparte.
¿Creen, acaso, que se puede celebrar sabiendo que no se puede salir a la calle con tranquilidad, con la vestimenta que se prefiera, o que resulta imposible amamantar, que es un proceso natural, porque aparecerá alguien que “defecará” sandeces por la boca -con excusa o no de que son “piropos”-, o incluso te atacará en tu integridad porque su mamá fue una “perpetuadora del machismo” y no le educó para respetar a los seres humanos sin excepción, si no como un “semental” con derecho a todo?
¿Creen que es plausible que siendo la mitad y más de la población seamos consideradas minoría y tengamos que luchar por los derechos que nos son inherentes; que a estas alturas, en pleno siglo XXI todavía seamos consideradas a menos, irrespetados nuestros derechos, desconocida nuestra subjetividad?
Creo que es un asunto de duelo. Sí, se recuerda la masacre del Sirtwoot Cotton, y la lucha femenina desde Hipatia de Cos, pasando por la Declaración de los “Derechos de la mujer y de la ciudadana” propuestos por Olympe de Gouges hasta Malala en Medio Oriente. La teórica de Engels supuso un avance en la revolución industrial; las féminas se dieron cuenta que no eran propiedad ni de la iglesia ni del estado, y exigieron ser escuchadas. Y se las escuchó, se nos escuchó. Pero con hipoacusia. Sí, no niego que se han tenido grandes alcances como el acceso al voto, a la información, a la educación, a un trabajo; la ley cuotas en la política; se intenta dar una protección, o al menos se aparenta… Nos hemos visibilizado un poco. Pero continuamos promoviendo ideas erróneas de lo que es humanidad; seguimos separando y desdeñamos en bandos, colocando etiquetas y condicionando los derechos; continuamos ENSEÑANDO a nuestros descendientes una misoginia institucionalizada, un androcentrismo socializado; seguimos afirmando que “el niñito de 5 años cuide a la hermana de 13”, que “la niña de 5 servirá la comida a los hermanos varones de más de 12”, “que el hombre de la casa no lava ni un traste, ni recoge las basuras que deja en su camino”. Esos errores cotidianos impiden avanzar como se quiere y se debe. Todavía no hemos construido un discurso y un accionar que permita llegar a la equidad.
Debo admitir que hasta ahora, en mi ENTORNO CERCANO, repito, ENTORNO CERCANO, no conozco un solo varón que esté construyendo ese discurso y accionar. Sí, puede que lleguen a ser accesibles, o que parezcan tener un “poquito” de ecuanimidad en sus ideas; puede que no practiquen el machismo en su máxima expresión, que se hayan moderado, pero continúan manteniendo ciertas ideas y ciertas actitudes que podrían considerarse como tales. Excepto mi hermanito, que es mi esperanza, y cuyo sistema de ideas está en construcción – para mi alegría, en buen cauce–, NO HAY NINGÚN VARÓN MEREZCA MI RESPETO Y ADMIRACIÓN, dos condiciones que NO SE EXIGEN, se GANAN porque implican demostrar con hechos que se cree en la equidad, y sobre todo en el valor del SER HUMANO sin excepciones: un arduo trabajo y dedicación. ¡No, nadie se ha ganado mi respeto y admiración! ¡Nadie! Es triste, sin duda. Yo me entristezco. Es más, he quedado profundamente decepcionado de la gente de género masculino QUE CONOZCO, que sin pretender caer en secundum quid, no quisiera tener que lidiar con alguno más… Insisto, no quiero caer en secundum quid porque sé que hay hombres revolocionados y revolucionarios, hombres que realmente son ejemplo, pero al menos yo no los he hallado por acá cerca. De todos modos no me desanimo porque sé que muchos podrían reconsiderar sus cosmovisiones y posturas, y trabajar en ese discurso y accionar que se pretende alcanzar… O por lo menos mi hermanito sacará la cara… Ojalá…

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Las bajitas son más bonitas

Hoy leí esto en Facebook y no pude evitar compartirlo con uds. patucha

Secundum quid detected.
Veamos generalizaciones menos falaces:
Si es bajita no alcanza el tubo para agarrarse en un bus.
Si es bajita no ve nada en un desfile.
Si es bajita no es apta para Miss Universe.
Si es bajita tiene que subirse las bastas de los jeanes.
Si es bajita tiene que treparse en una silla.
Si es bajita cuando Guayaquil se inunda, se ahoga.
Si es bajita, es patucha, más claro.

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