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A propósito del día de la mujer

A propósito del día de la mujer

cuadro agnodice de atenaso me anima para nada eso del “día de la mujer”. No. Es más, me da dolor de panza y de consciencia. Vamos, que es otro día más de hipocresía y mercantilismo puro y duro, tal como la navidad, el de la madre, el del padre, el del niño, etc. Y de hipocresía en su máxima expresión, con mensaje contradictorio subyacente:
“hoy te doy un saludo, un abrazo, un ramo de flores; te “dizque” hago sentir especial, te reconozco en tu subjetividad; y mañana, como ayer y como siempre, te sigo aporreando, te sigo minimizando, te sigo ninguneando; tu salario seguirá siendo inferior, tendrás siempre más dificultades para estudiar, para trabajar, y cuando lo hagas deberás llegar a casa a cumplir con tus “obligaciones”: servirnos. Y si te apoyo deberás sentir completa gratitud porque “no todos hacen eso, soy un ángel. ¿dónde encontrarás alguien tan pero tan bueno, magnánimo, comprensivo?… Y si decides, te toca, o te exijo que te quedes en casa a tiempo completo, te restregaré en cara lo cansado que estoy, lo sacrificado que soy, y te daré unas limosnas para que recuerdes que parasitas, que dependes de mi… regresaré del trabajo y me sentaré a que me des de comer, a ver televisión o en la computadora y a desconectarme del mundo, y pasaré horas de horas así, respondiendo con monosílabos. ¿Compartir tareas? Para qué, si estás tú, eres la mujer… todo la responsabilidad está en ti. La sociedad lo determinó, no eres quien para rechazarlo. Es un “honor” que tienes que aceptar sí o sí.
La formalidad de las relaciones implica una posesión subrepticia; me perteneces. Y deberás valorar, sentirte orgullosa de ser fulana DE zutano, porque esa preposición “punitiva” es señal del dominio aceptado por la sociedad (mucho más si eres de la alta sociedad).
Y ni se diga: los hijos llevan el apellido del pater, aunque yo no los haya tenido meses en mi vientre, aunque no los haya guiado en sus primeros años y el resto de sus vidas; aunque haga de mi “mundo añadido”, la tele, la compu, el trabajo, el exterior, mi realidad. Y los triunfos serán de todos, pero los fracasos “culpa de la mala madre”. Podrás tener muchos logros en todos los ámbitos de tu vida, pero si fracasas como madre no vales nada. No vales nada. No vales nada… Si yo fracaso como padre, no importa, estás tú.
Y si no tienes pareja, o si la tienes y no tienes hijos, o sea de la forma que te presentes te perseguirá el canturreo, porque la relación “mujer=madre” está establecida y no puedes objetarla. Tú vales lo que tu útero produce, no lo que produce tu cerebro o tu sensibilidad. Serás vejada, serás etiquetada. No tienes muchas opciones. Sí, la sociedad quiere que creas que eres libre, que tienes cómo y dónde elegir, pero en el fondo siempre te lanzará la puñalada…
¿Maltrato psicológico? ¡Eso no existe! Si no te pego, no te maltrato. ¿Maltrato físico? Lo mereces. ¿Maltrato? Eso te lo inventaste tú: “la verdadera mujer aprender a sufrir”.
Es que tuviste la desgracia de nacer con vagina, eso te marca para siempre como un ser vulnerable; vienes predestinada a secundar, a ir “detrás de un gran hombre” aunque la sociedad vocifere lo contrario; y si no la tienes, pero asumes femineidad, tendrás la misma carga pero añadido el tormento de haber rechazado el maravilloso y perfecto mundo varonil por el oscuro y defectuoso mundo femenino, porque tu atrevimiento se paga con discriminación. Tu misión es demostrar que eres perfecta ¡en todo!: Casa limpia, hijos bien nutridos y criados, excelentes notas en los estudios, excelentes logros con poco sueldo en el trabajo. Si no lo consigues demostrarás que tu género no sirve y comprobarás lo que decían los grandes: “La mujer no responde a la primera intención de la naturaleza, que apunta a la perfección, sino a la intención secundaria de la naturaleza, como putrefacción, malformación y debilidad de la edad” (Tomás de Aquino).”
¡Maldita sociedad doble moral, hipócrita!
¿Cómo digerir esa palabrería estéril, las frases cliché cuando 7 de cada 10 mujeres ecuatorianas sufren algún tipo de maltrato, o cuando sólo el 33% de mujeres tiene educación media, 12% superior y el 0,5% posgrado y demás, o cuando los sueldos siguen siendo inferiores a los de los varones con la misma o mayor instrucción y capacitación?
¿Cómo aceptar tanta melosería malsana cuando los índices de violencia intrafamiliar están en alza, y los feminicidios son cosa de todos los días? Acerca de este ítem añado que la violencia contra el hombre también está mal, pero no se puede invisibilizar la problemática ni negar que las mujeres estén en una situación más riesgosa. Un craso error es desviar la atención hacia el “maltrato al varón” como una forma de minimizar el impacto del maltrato a la contraparte.
¿Creen, acaso, que se puede celebrar sabiendo que no se puede salir a la calle con tranquilidad, con la vestimenta que se prefiera, o que resulta imposible amamantar, que es un proceso natural, porque aparecerá alguien que “defecará” sandeces por la boca -con excusa o no de que son “piropos”-, o incluso te atacará en tu integridad porque su mamá fue una “perpetuadora del machismo” y no le educó para respetar a los seres humanos sin excepción, si no como un “semental” con derecho a todo?
¿Creen que es plausible que siendo la mitad y más de la población seamos consideradas minoría y tengamos que luchar por los derechos que nos son inherentes; que a estas alturas, en pleno siglo XXI todavía seamos consideradas a menos, irrespetados nuestros derechos, desconocida nuestra subjetividad?
Creo que es un asunto de duelo. Sí, se recuerda la masacre del Sirtwoot Cotton, y la lucha femenina desde Hipatia de Cos, pasando por la Declaración de los “Derechos de la mujer y de la ciudadana” propuestos por Olympe de Gouges hasta Malala en Medio Oriente. La teórica de Engels supuso un avance en la revolución industrial; las féminas se dieron cuenta que no eran propiedad ni de la iglesia ni del estado, y exigieron ser escuchadas. Y se las escuchó, se nos escuchó. Pero con hipoacusia. Sí, no niego que se han tenido grandes alcances como el acceso al voto, a la información, a la educación, a un trabajo; la ley cuotas en la política; se intenta dar una protección, o al menos se aparenta… Nos hemos visibilizado un poco. Pero continuamos promoviendo ideas erróneas de lo que es humanidad; seguimos separando y desdeñamos en bandos, colocando etiquetas y condicionando los derechos; continuamos ENSEÑANDO a nuestros descendientes una misoginia institucionalizada, un androcentrismo socializado; seguimos afirmando que “el niñito de 5 años cuide a la hermana de 13”, que “la niña de 5 servirá la comida a los hermanos varones de más de 12”, “que el hombre de la casa no lava ni un traste, ni recoge las basuras que deja en su camino”. Esos errores cotidianos impiden avanzar como se quiere y se debe. Todavía no hemos construido un discurso y un accionar que permita llegar a la equidad.
Debo admitir que hasta ahora, en mi ENTORNO CERCANO, repito, ENTORNO CERCANO, no conozco un solo varón que esté construyendo ese discurso y accionar. Sí, puede que lleguen a ser accesibles, o que parezcan tener un “poquito” de ecuanimidad en sus ideas; puede que no practiquen el machismo en su máxima expresión, que se hayan moderado, pero continúan manteniendo ciertas ideas y ciertas actitudes que podrían considerarse como tales. Excepto mi hermanito, que es mi esperanza, y cuyo sistema de ideas está en construcción – para mi alegría, en buen cauce–, NO HAY NINGÚN VARÓN MEREZCA MI RESPETO Y ADMIRACIÓN, dos condiciones que NO SE EXIGEN, se GANAN porque implican demostrar con hechos que se cree en la equidad, y sobre todo en el valor del SER HUMANO sin excepciones: un arduo trabajo y dedicación. ¡No, nadie se ha ganado mi respeto y admiración! ¡Nadie! Es triste, sin duda. Yo me entristezco. Es más, he quedado profundamente decepcionado de la gente de género masculino QUE CONOZCO, que sin pretender caer en secundum quid, no quisiera tener que lidiar con alguno más… Insisto, no quiero caer en secundum quid porque sé que hay hombres revolocionados y revolucionarios, hombres que realmente son ejemplo, pero al menos yo no los he hallado por acá cerca. De todos modos no me desanimo porque sé que muchos podrían reconsiderar sus cosmovisiones y posturas, y trabajar en ese discurso y accionar que se pretende alcanzar… O por lo menos mi hermanito sacará la cara… Ojalá…

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Las bajitas son más bonitas

Las bajitas son más bonitas

Hoy leí esto en Facebook y no pude evitar compartirlo con uds. patucha

Secundum quid detected.
Veamos generalizaciones menos falaces:
Si es bajita no alcanza el tubo para agarrarse en un bus.
Si es bajita no ve nada en un desfile.
Si es bajita no es apta para Miss Universe.
Si es bajita tiene que subirse las bastas de los jeanes.
Si es bajita tiene que treparse en una silla.
Si es bajita cuando Guayaquil se inunda, se ahoga.
Si es bajita, es patucha, más claro.

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Ser una cuarentona en Facebook

Ser una cuarentona en Facebook

He notado que desde que crucé el hito de los 40 años, las publicidades de Facebook cambiaron para mí: cumple tu sueño de ser mamá; test de colon irritable; reduce medidas ya. Pues esos prejuicios con las cuarentonas no van conmigo: ya cumplí mi sueño y a veces se torna pesadilla, mi colon no es tan irritable como yo, y mis medidas bajaron semanas antes de cumplir los 40, pues pasé de ser flaca en extremo a ser una gran vaca que rozaba las 180 libras de peso.

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Brassiere que se abre con aplausos

Brassiere que se abre con aplausos

El sueño masculino -y de algunas féminas- se vuelve realidad. Ahora, al ver una portentosa frontalidad en una chica, y que tales atributos mamarios provoquen aplausos, el sostén, brassiere, sujetador, como quieran llamarle a dicha cárcel, se abrirá. ¿Qué tal?

El ingeniero estadounidense, Randy Sarafán ya creó el prototipo al que llamó Clap-Off Bra, que es el resultado de varios intentos infructuosos por diseñar lencería “electrónica”: panties musicales o que se bajan a control remoto, que lamentablemente, terminaron en ¡llamas!

Aquí el prototipo del Clap-Off Bra.

Clap-Off Bra

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Ya no le temo a las alturas

Ya no le temo a las alturas

En mi infancia, fui una niña normal, hasta los 11 años, era de estatura media. En el colegio de monjas en el que estudié, la estricta disciplina nos obligaba a ubicarnos siempre en “orden de estatura”, así es que siempre me mantuve en una talla promedio. Sin embargo en el invierno de 1985, creo que el fenómeno de El Niño, me afectó de manera que crecí desmezuradamente. Cuando las monjitas me ubicaron en el aula, dejé de largo a todas mis amiguitas. Todas me daban al hombro. Así seguí creciendo hasta que a los 15 años, ya medía 173 cm. Mucho más alta que cualquiera de mis pretendientes, en mi quinceañera fue la única que cambié las pantuflas por zapatillas igualmente bajas.

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Movimiento cristiano alienta a disciplinar a las mujeres.

Movimiento cristiano alienta a disciplinar a las mujeres.

no violencia en el matrimonioA punta de golpes. Golpes que llevan el eufemismo de “disciplina”. Cuidando que no den en el mismo lugar, para que no causen hematomas, cuidando de que se dé en la privacidad del hogar, para que el marido mantenga la figura de padre intacta. “Una mujer temerosa puede comenzar a llorar (…). Tranquilícela y luego pídale que se calle.”

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El corset asesino

El corset asesino

Luego de haber sido flaca toda la vida, subí 50 libras: 30 de ellas se fueron a mis caderas, 15 subieron a mi busto y el resto se fue a mi panza. Quedé panzona, parecía (aún parezco según algunos puristas) embarazada. Me fastidié con ello y compré uno de esos paquetes reductores que con mesoterapia, ultracavitadores y ondas rusas, están moldeando mi abdomen. Con un mes de tratamiento ya he reducido abdomen alto, medio y bajo, en total, más de 14 centímetros, conservando mis saludables 160 libras, que distribuídas en mis 175 cm de altura, al fin hacen que no parezca palo encebado.

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Breve reflexión

De los 20 a los 30 la belleza de la mujer radica en la lozanía y firmeza de la piel. De los 30 a los 40, en la seguridad que proyecta. De los 40 en adelante, en la madurez y ternura de sus rasgos. Las mujeres siempre somos bellas, en diversas etapas de la vida. Por ello no envidies la tersura de la piel de la quinceañera, es posible que ella envidie en ti el magnetismo que como cuarentona ejerces en muchos hombres.

Mitos en torno a las relaciones de pareja

Ya sea nuestro entorno, las experiencias ajenas, incluso las propias, van creando en la mente de las personas creencias que se van enraizado de manera que limitan el éxito de futuras relaciones. A la gente le suele gustar comentar sobre sus fracasos, pareciera que ser desdichado está de moda, el despecho es tema recurrente de canciones, las telenovelas intoxican con ideas distorsionadas sobre el amor, se generalizan estereotipos y prejuicios.

Se escucha comúnmente por ahí:

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Muñecas inflables humanas

No, este no es un artículo dedicado a tratar sobre juguetes sexuales. Es una alerta para las mujeres que, talvez sin saberlo, talvez a sabiendas, se convierten en muñecas sexuales momentáneas, esporádicas o estables de un hombre. Así, el hombre usa a la mujer, se satisface con ella, y luego la deja. Ella por momentos, guarda esperanzas pensando que esta situación cambiará y que él le dará el sitial que merece, que ya está enamorado de ella pero no se ha dado cuenta, que le es imposible divorciarse en este momento, en fin, la mujer se aferra a la mínima idea de que esta situación cambiará. O tal vez ella prefiera mantener esa situación, buscando provecho económico de un hombre que no es su marido, una especie de alquiler, trueque sexual. Este tema tiene tantos matices, que me es imposible tratarlos todos en una simple entrada de mi blog.

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