En la cocina, con amor

Hace indeterminado tiempo, empecé a hacer cambios en la alimentación de mi familia, que constituían “sacrificar” el facilismo que nos ofrecen las comidas de sobre, enlatados y cenas congeladas, con la forma tradicional que tenía mi madre para alimentarnos. Los beneficios se dieron de forma rápida. Cuando dejé de fumar tabacos, empecé a “redescubrir” los sabores. Una cosa me llevó a la otra y el día de hoy, cocinar dejó de ser la rutina aburrida y cansina, para convertirse en un ritual de amor para servirle a quienes más amo en esta vida.

Algo nuevo cada día

El hecho de tener una pareja intercultural, con costumbres diferentes para lo que tradicionalmente se desayuna, el lunch del medio día, la cena, y las picadas entre comidas nos ha llevado a combinar nuestras comidas típicas, consiguiendo una dieta “gringo/chola” bastante peculiar. Los experimentos son a diario. Danny un día le puso ketchup a la humita, yo pensé “eww”. En mi mente ecuatoriana a la humita no se le pone salsa de tomate, ¡caramba! Pero… ¿donde está escrito que es prohibido hacerlo?

El reto de ser madre de una niña que entra a la adolescencia, la segunda época de la vida cuando el crecimiento es acelerado y el organismo requiere nutrirse para suplir las demandas que dicho desarrollo requieren. Debo ingeniármelas para prepararle cosas que le gusten, e invitarla a la cocina a que aprenda. Toda persona debería saber cocinar. No solo las mujeres, porque los hombres también comen. Así que si tuviera un hijo varón, también lo tendría en la cocina mirando como cocino mientras narro el proceso y las razones por las que pico la cebolla de esta forma y no de esta otra. Que aprenda con cuantas papas se hace una sopa. Que sepa hacer arroz y freír un huevo. Bueno, yo no sé freír huevos. Esa labor peligrosa se la delego a mi esposo.

En rescate del valor del ama de casa

lucy es una trampa

Regresen a sus cocinas chicas, ¡es una trampa!

El feminismo se está encargando de mostrar las labores de las amas de casa como algo caduco, de mujeres oprimidas. El haberle dado a la mujer espacios en las industrias, no fue un logro del feminismo como se lee por ahí. Sé que me voy a ganar palos y piedras de parte de las lectoras de este blog que se llamen a sí mismas feministas. No pretendo convencerlas. A mí tampoco me convence que la liberación femenina consiste en ir al trabajo del hombre, pasar horas en el tráfico, llegar en la noche, delegar la crianza de los niños a abuelas o empleadas que hacen las labores que antaño harían ellas: las tareas domésticas más simples como barrer el portal de la casa, lavar platos o tender la ropa de la familia. Ya lo intenté y no me funcionó. Puede que a alguien le funcione, la diversidad humana es increíble y adaptable, así que por tanto, hay mujeres que prefirieron la vida laboral y se han sabido organizar. Siempre que no descuide a su familia, es una opción válida, porque cada quién tiene diferentes metas y propósitos, y los míos son totalmente enfocados en mi familia. No soy una “super mujer”, me dedico solo a mi casa.

rescate ama de casaEl ama de casa es eso precisamente ama y señora de su reino, su casa. Ella administra, organiza, moldea el hogar y se ocupa de que su familia se alimente de la mejor manera. ¡Qué mejor manera de demostrar amor a los tuyos que servirles de comer lo que más les gusta! Comida sana, preparada en casa, cuidando que cada ingrediente sea lo mejor posible, de calidad, cultivado con amor, cosechado con entusiasmo, preparado con alegría. La mujer tiene ese talento especial para ver lo bello de los detalles, utilizando todos sus sentidos para hacer un grandioso platillo. No quiero decir con esto que los hombres no tengan esa sensibilidad u organización para cocinar maravillas. Estos son talentos especiales que la mayoría de las mujeres tenemos naturalmente.

Además, los artefactos domésticos con los que contamos hoy, facilitan muchísimo las labores de la cocina. No es necesario conformarse con alimentos procesados llenos de preservantes, cuando podemos comprarle a pequeños productores lo que necesitamos para la semana y conservar los alimentos de forma adecuada en la nevera. Todo es mucho más fácil para mí que para mi bisabuela, y ella llegó a vivir casi 100 años.

No a todas les gusta cocinar

¡Y está bien si no te gusta! Con este artículo no pretendo jamás ponerme encima de ninguna chica que prefiera ir al Mc Donalds luego de una larga jornada laboral. Es cosa de cada quién. Hay quienes viven felices así. No es mi caso. Al menos, ya no lo es, pues admito que yo solía llegar del trabajo cansada a comer salchipapas de la esquina. Ahora, tras los grandes beneficios en mi bienestar general veo las cosas de otra forma. Es una forma diferente de ver estos tiempos en los que enfermamos más fácilmente, sufrimos alergias, eccemas, letargo, stress, dolores crónicos, muchos “solucionables” haciendo cambios en la alimentación que, indefectiblemente, te empujarán a la cocina.

No creo en batidos milagrosos que vengan empaquetados en sobres. Recurre al olvidado poder de la vitamina O, la olla que llenas de verduras frescas, que sazonas con condimentos naturales que puedes incluso cultivar en el jardín. Cosas de ama de casa. Una mujer que ama su casa te lo recomienda.


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