Cómo bañar a un bebé recién nacido

Como recientemente estoy reestrenada como tía de un hermoso varón, he tenido que recordar mis habilidades en las artes del puerperio. En otras palabras, los cuidados al neonato. Y mi hermoso neonato, de ojos chinos y muchos pliegues para engordarse y poderselo comer a besos, ahora cayó en mis manos… para bañarlo. Les dejo mis tips esotéricos para que bañen a sus propios hijos o sobrinos.

  1. Elige bañar a tu bebé de 6 a 8 de la noche. Como está haciendo un calor tenaz en Guayaquil, estamos bañando al gordo a las 6 y media. Pretendo gradualmente irlo bañando más entrada la noche, para crearle una rutina de “duérmete pronto, muchacho”.
  2. Calienta agua. El agua debe estar a unos 38 grados, es decir, metiendo el codo, deberías soportarlo. No pruebes el agua metiendo la mano, pues la mano resiste, pero tu bebé no. No recomiendo el adefesio de bañarlo con agua Alpina, Aqua u otras. Ridiculeces que hacen a tu hijo innecesariamente delicado.
  3. Ten todo a mano. Toalla extendida a pocos pasos de la mesa donde tienes la tina. Alcohol para curar el ombligo, gasa.
    Jabón, shampoo. Colonia y talco.
  4. Antes de nada, habla con tu bebé, explícale que lo vas a bañar para que pueda dormir rico. Dile que el agua lo va a limpiar. Entretanto, quítale la ropita.
  5. Una vez que lo tengas en pañal, dale masajes de forma firme, pero delicada. Mueve sus piernitas como si anduviera en bicicleta. Acaricia su pecho, su espalda. Con los pulgares, dale masajes en las plantas de los pies. Transmitele todo tu amor. Con esto, aparte de afianzar el vinculo con tu hijo, lo harás entrar en calor, lo despertarás, y no lo traumatizarás con el cambio brusco de temperatura.
  6. Ahora si, quítale el pañal al niño. No recomiendo darle los masajes sin pañal, porque tu hijito podría hacerte pipi en la cara. Con las niñas no hay ese problema. Siempre los hombres nos complican la vida. Desde tierna edad.
  7. Toma a tu tesoro con cuidado, pero con seguridad. Tu hijo lo “detectará”. Ponlo en la tina. Prefiere una tina ergonómica, no economices bañándolo en lavacara. Una tina de calidad, tiene termómetro, y un suave pad donde apoyar a tu bebé.
  8. Agárralo firmemente con la mano izquierda, si eres derecha. Ten especial cuidado con la cabeza del bebé, ya que los niños cuando están recién nacidos tienen nulo control sobre ella. No es por asustarte, pero un movimiento brusco podría tener fatales consecuencias. Pero las madres tenemos una intuición innata para agarrar bien a nuestros wawas.
  9. Con la mano que te queda libre (la derecha, en mi caso) échale agua delicadamente, primero en la cabeza. Yo tengo la superstición de darle la bendición a mi angelito antes de mojarlo del todo. Cada quien puede crear su rito personal con su hijo.
  10. Ponte una gota de shampoo en la mano y pónselo en la cabeza, con especial precaución en la “mollera”, que no es otra coas que los espacios sin soldar del cráneo de tu bebé.
  11. Ten cuidado de no echarle agua en los ojos. Usa un jabón delicado, de avena por ejemplo, y úntalo en tu mano, no pases el jabón directamente en el cuerpo del niño. Recuerda, tu hijo tiene muchos pliegues por donde va a engordar. Y como ellos suelen “devolver” la leche, se ponen agrios. Enjabona y enjuague prolijamente cada pliegue, su cuello, sus axilitas, sus manos.
  12. Lava bien su ombligo con jabón. Como tu hijo aun tiene su pedacito de ombligo, esa piel muerta puede infectarse.No tengas miedo, y lávalo.
  13. Dale la vuelta a tu hijo. Debes hacerlo reposar en tu mano izquierda si eres derecha. No importa si el niño queda “arrodillado”. Esa era la postura en la que estaba semanas atrás en la panza. Esta posición suele “callar” a los niños que lloran al bañarse. Mi sobrino no llora en lo absoluto, mi hija tampoco. Pero con otros wawas que he bañado he notado aquello.
  14. En esa postura, lava bien su nalguita, sus testiculos. En el caso de las niñas, ten cuidado con la dirección en la que limpias su nalguita, debes hacerlo de adelante hacia atrás para evitar enviar heces a la vagina y causarle una infección.
  15. Sécalo. Ponlo en la cama o cambiador donde la toalla extendida te espera, y envuélvelo como una humita. Absorbe toda el agua.
  16. Cúrale el ombligo con una gasa empapada en alcohol. Todos los niños suelen gritar con esto, pero no te asustes, no es ardor. Es el frío del alcohol. Prepara a tu hijo diciéndoselo “ahora viene el alcohol… no te asustes”. Aunque tu hijo no entienda tus palabras, comprenderá el tono y captará el mensaje.
  17. Ahora sí, ponte crema o talco liquido y mima a tu bebé. En sus partes intimas, recomiendo una crema antipañalitis para que no se escalde con los ácidos de su orina y caquita. No uses talco en polvo, puede causarle alergia.
  18. Vístelo. Siempre háblale mientras lo haces. La cabeza. No olvides cuidar la cabeza de tu hijo. Si eres inexperta, compra camisetas con un botón en el hombro, son muy fáciles de poner y sacar.
  19. Ponte colonia en las manos y “límpiate” en la ropa del niño. No le pongas colonia directamente sobre su piel.
  20. Listo. Por lo general el baño le abre el apetito a los bebés, así que es hora de una rica teta. Procura darle teta, no biberón. No hay mejor acto fisiológico en el mundo que dar de lactar. Si “no te sale leche” insiste. La succión de tu hijo hará a tu cuerpo producir leche.
  21. Báñalo a diario. No des oídos a consejos de “el bebé no se debe bañar hasta que se le caiga el ombligo”. Tremenda estupidez. Con el calor infernal que hace en Guayaquil, me parece un crimen no bañarlo a diario.

Un hijo es una bendición divina. Es la prueba de que Dios aun confia en la humanidad. Por ello no entiendo el aborto, niños abandonados o maltratados. Eso es tema para otro post. En todo caso, disfruten los primeros meses de sus hijos. Filmemos, grábenlos, chocheen todo lo que puedan, porque crecen en un dos por tres.

Gracias a Dios por mi hija y mis dos sobrinos.

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