Como evitar enloquecer en Guayaquil

La vida es demasiado corta para tomarse en serio. Además, es muy fácil amargarse en Guayaquil:

  1. La Metrovía a las 8 de la mañana está más atestada que un banco en quincena. Seis personas por cada metro cuadrado. Hay quienes no se bañan, y sus hedores amenazan con hacerle devolver a uno el desayuno. La otra alternativa, tomar un taxi, resulta carísma. Un taxi viejo y destartalado se da el lujo de querer cobrarme $5 desde el pueblo hasta el corazón de mi Perla. Así que prefiero tomar un bus y caminar.
  2. Caminar. Donde paran los buses que vienen del pueblo, también paran 20 betuneros, 50 hornos portátiles que emiten gases tóxicos pestilentes, las aceras parecen territorio lunar, y los raterillos oportunistas están a la caza de algun incauto para arrancharle celulares o carteras. Así que la tensión es insoportable. Los morbosos y batracios abundan, así que debo subirle todo el volumen a mis audífonos para no escuchar los “piropos” que ofenden mi feminidad.
  3. Cigarrillos caros. A las 8 de la mañana nadie fuma. Solo Pitonizza. Encontrar un cigarrillero a esa hora es tan dificil, lo cual me parece muy bien en pos de la salud pública guayaquileña. Pero a mi no me asusta el enfisema. El único kiosko que vende cigarrillos tan temprano en la mañana en el sector por donde yo desfilo diariamente, los vende carísimos, así que debo aprovisionarme con tiempo de mi veneno, o resignarme a fumar belmont mentolado.
  4. Ruido infernal en Guayaqui. El guayaquileño promedio es bullanguero e irrespetuoso por naturaleza. El 90% de la población cree que el regeton es una música alegre y que los vallenatos y bachatas son muy sentimentales. Así que dichos ruidos apocalípticos son expelidos de almacenes, buses y comedores. ¡Yo jamás podría comer con esas porquerías como “música de fondo”. Es que pertenezco a la élite, al 10% de personas de buen gusto musical que se enronchan al escuchar al delincuente Darillanqui. Otra razón para fundir los audífonos en mi canal auditivo. Prefiero la sordera que el regeton.
  5. Gente sapa. Lastimosamente, el guayaquileño promedio es sapo. Hagan el siguiente experimento. párense en Vélez y Pedro Moncayo y dirijan la mirada a las antenas del Forum. A los 30 segundos, otra persona se le habrá unido. A los cinco minutos, habrán por lo menos 10 personas mirando y señalando. Váyanse a darse una vuelta al parque Centenario y regresen. ¡Habrán cámaras de televisión de RTS ubicando al OVNI que descubriste al inicio de este experimento!
  6. Gente lerda. También me amarga la gente que lerdea como si fueran en una procesión, caminado como si les pesara el mundo. Y lo peor es cuando son varias estas personas que ocupan todo el ancho de la vereda. Mi tiempo es muy valioso para resignarme a caminar tras ellos. Y como son sapos, de paso, se quedarán mirando cualquier piedra del camino.

Todo aquello me pone furiosa. Pero como estoy tratando de domesticar a la fiera salvaje que vive en mi, trato de reir. Tomarlo del lado amable, para ello:

  1. No me lamento por todavía ser chira y no comprarme carro. Creo que nunca me compraré carro. Sería un grave peligro al volante, y mi genio sería más insoportable. Añadiría a la lista de cosas para amargarse en la Perla, la falta de parqueo. Que se me sienten en el capo del carro. Que lo usen como urinario. Que traten de hacerle sonar la alarma. Que me pidan que sea chofer impaga doquiera que vaya. Así que mejor no compro carro, y viajo en Metrovía, para no perder el contacto diario con mis pestilentes conciudadanos. Supongo que en mi hermosa Capital, Quito, la pestilencia será mayor. Con eso me consuelo.
  2. Mejor camino, caminando me distraigo mirando el reflejo de mis huesos en los escaparates, tengo muy buen estado físico a pesar de acompañar mis caminatas con nicotina. Mejor camino y no me amargo.
  3. Creo que debo dejar definitivamente el tabaco. ¿Lo he dicho antes? O compro por cajas, para nunca quedarme sin mis humos tóxicos.
  4. El ruido infernal se soluciona con música. Y mi celular me abstrae de aquella contaminación acústica, recordándome que estoy viva, que soy guapa y que por eso me gusta el rock… por ello soy tan especial.
  5. Pitonizza debe equivar a la gente sapa y la gente lerda. A veces siento lástima por la gente que es así, sin vida propia, y que por ello se detienen a ver porqué discute un vigilante con una camarona que se chocó con una camioneta estacionada. No me paro a mirar como un travesti pelea con uno de sus maridos a vista y paciencia de los transeúntes. A mi poco me importan esos relajos domésticos. Mi vida es más importante para mí. Por esa razón tampoco veo “Vamos con Todo”. Hay formas mejores de perder el tiempo.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments Closed

Comments

  1. jaja, osea que decis que los europeos no se lavan y vosotros no os lavais por lo que dice la postera. jaja. que pena dais. ojala que ecuador suba su infimo nivel economico y no tengais que invadir mas españa.

  2. osea que te quejas que la gente lleve una camiseta de la republica dominicana o puerto rico en la playa..pues aqui hay camisetas de todos los paises y gente de todo el mundo. pero cuando os decimos algo de esto nos llamais racistas y cosas por el estilo….al final todos somos iguales, lo unico que nos diferencia es el nivel economico.

  3. Gracias a mi dios yo no he tenido que invadir a España. Dejemos esos prejuicios. Por cierto, el post iba en tono de diversión y los olores del que no se baña, sean europeos, asiaticos o americanos son igualmente pestilentes.

    Qué tengas un buen día y disculpa si herí alguna susceptibilidad.

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