Cómo hacer una visita a un enfermo

Hay personas cuya urbanidad y buenas maneras es inexistente. Los siguientes parecieran puntos que cualquiera con sentido común los tendría en cuenta. Pero no hay que olvidar que el sentido común es el menos común de los sentidos. Si tienes algún familiar, amigo o conocido enfermo y deseas hacerle una visita, por favor, considera lo siguiente:

  • Pregunta a los allegados más cercanos la hora propicia para hacer tu visita, ya que es posible que el enfermo necesite recibir inyecciones, supositorios, lavados u otros procedimientos que requieren estricta intimidad.
  • Llama antes de la visita. No sorprendas, ni dejes plantados a los familiares. Si no vas, avisa.
  • Ve solo, nunca vayas con niños u amigos que no sean del círculo cercano a los familiares. Este no es un buen momento para hacer presentaciones.
  • No uses perfumes ni cremas ni nada de olores fuertes que puedan afectar al enfermo, pues es posible que su sentido del olfato perciba los aromas de manera que una persona sana no lo haría, causándole molestias y/o arcadas. Está de más decir que no fumes antes ni durante la visita (hay gente bestia, por eso lo recalco).
  • Si vas a llevarle al enfermo algo de comer, pregunta qué tiene indicado al respecto para que no lleves justo algo que está contraindicado en su dieta.
  • Si el aspecto del paciente está muy deteriorado, evita sorpenderte o decir “pobrecito”.
  • No converses cosas negativas como “y pensar que hace un mes estaba tan sana”… o el irritante: “así se murió el vecino de la prima de mi amigo”.
  • No hagas preguntas. De ningún tipo. No hagas que el enfermo te narre cómo cayó enfermo, ni que te cuente el reality de la operación que acaba de sufrir.
  • Procura que tu visita no se extienda más allá de 20 minutos. Este punto es clave.
  • Si no conoces la fe, dogma o creencia religiosa del enfermo o de los familiares, no impongas tus creencias.
  • Ahórrate las recetas caseras del tipo “tomese un huevito de pájaro dodo en celo en ayunas, asi se curó una amiga”.
  • No fungas de médico, no contradigas el tratamiento o diagnóstico que el doctor de cabecera de tu visitado. Si no sabes, no hables.
  • Evita tu visita si estás atravesando algún proceso gripal. Nuevamente lo recalco: hay gente bestia.

A veces, los familiares agradecerán que NO visites al enfermo, si no vas a seguir estas recomendaciones. Mejor haz una llamada corta en horas apropiadas (no en hora de almuerzo o merienda). Prefiero pasar como antisocial, que socializar a costa de que una visita mal hecha agreda la recuperación de mi pariente enfermo.

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments Closed

Comments

  1. La visita con los niños es lo peor, ya que si esos “pitufos” no son educados pasan gritando y haciendo lo que a ellos le dan la gana, salvo muy pero muy pequeñas excepciones que se comportan.
    Mi mejores deseos de una pronta recuperacion a tu ser querido…

  2. Por lo general, las visitas a los enfermos me parece de poca sinceridad (como haciendolo por el que diran) por lo que prefiero evitarlas, a no ser que sea un caso extremo o mortal; pero en caso de convalescientes, como para hacerles compañia y que no se sientan tan solos, es otro cantar.

  3. totalmente de acuerdo con la primera…. cuando estuve internada en solca el año pasado me hicieron baño de esponja y tenia a mi lado un retrete portatil y menos mal nadie cayo a visitarme en esos momentos… sino hubiera sido un fail total…

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