Cómo seducir a un hombre

Encontrábame en el chat con una linda señorita hablando sobre asuntos de interés netamente femenino, cuando de pronto la conversación se volvió aSEXsoría pues ella me sorprende con la pregunta que jamás pensé ella me haría a mí, algo sobre lo cual yo pensé ella tendría mayores respuestas que yo (vieran la maquinaria que tiene esa chica, no tiene cuerpo, tiene CUERPO).

¿Cómo puedo seducir a ese bomboncito?


Como mujeres, nosotras tenemos las armas de seducción, podemos tentar, seducir, insinuar, acercar, atraer… un hombre normal, no puede resistirlo.. y cae. Siguiendo este plan de 10 pasos, he logrado que las estatuas del parque Centenario tengan erecciones a mi paso.

10 armas de seducción. El secreto nunca antes rebelado por Pitonizza.

  1. Vestuario: Todas tenemos un atractivo. Yo soy flaca como una escoba, pero sé aprovechar los atributos que Dios no me negó. Un buen par de tetas en buen estado, aún no caídas, “mordisqueables”, en un buen brassiere que las levante aún más, ante la mirada lujuriosa del macho a tentar. Y ya que hablamos de ropa interior, mostrar un poco del hilo, pero un poco, para no lucir vulgar y corriente, es algo que simplemente es eficaz para hacerlos “levantar”.
  2. Aroma: Debemos despedir un agradable aroma a mujer. Para ello, a más de la limpieza e higiene, hay que descubrir qué perfume utilizar, aplicarlo en zonas latentes que deseamos sean besadas, lease cuello, vientre, nuca. Y no exagerar en su uso. El hombre debe percibir dicho olor cuando está a menos de 50 cm de distancia, no más. No querrás conquistar al tipo que está al otro lado de la calle. La idea es que este hombre asocie tu aroma con tu presencia, asi que bañarse en perfume es contraproducente y luce vulgar.
  3. Tono de voz: siempre baja el tono de voz cuando hables con tu macho. No me refiero a bajar el volumen, hablo de bajar una octava… como actriz de los años 50. No hay mayor “baja erecciones” que una voz chillona y molesta que exclama “¿me quieres, papi?”
  4. Mirada: Miralos. Eso los embrutece e intimida. Mira “ahi” con descaro. Ellos pierden el control, pues son muy sensibles con su forma, tamaño y dureza, y sentirse examinados los pone al nivel de conejillos de indias fácilmente manipulables. (Este es uno de mis secretos que he guardado con mayor celo.. hasta ahora). Hay que dosificar muy bien las miradas que lanzamos a su paquete, para que no huyan. Una mirada en toda la velada, es suficiente para dejarlos locos.
  5. Tacto: Debes ser muy suave. No los toques con las manos, sé menos obvia. Rozalos “sin querer” con el antebrazo, con la pierna (la erección es g-a-r-a-n-t-i-z-a-d-a). Y tócate también. Juega con el borde de tu escote, como al descuido, mientras lo miras con mirada inocente. Pasa tus dedos sensualmente por tus labios como imitando lo que harías con él. Se endurecen de inmediato. ¡Tan predecibles!
  6. Conversación: Se variada. No hables de tu síndrome premenstrual, que la bruja de contabilidad te odia y te mocha medio sueldo, que no llegó la señora que lava, que se te pasó el bus, que sin querer se te marcó el celular y se te consumió la tarjeta… en fin, esos temas guárdatelos para tu mejor amiga. A ellos les disgusta escuchar lamentos y quejas. Habla de todo, de la materia que te gustaba en la U, de los deseos que tienes de pasar vacaciones en Grecia, de cómo te gustan los masajes a las once de la noche. Y no hables sola. Déjalo hablar, dale cuerda. A ellos les encanta hablar de sus logros estudiantiles y profesionales, pregúntale cuánto peso puede levantar en la máquina Smith, cuántos goles hizo cuando jugaba en la selección de la empresa, cuántos discos tiene en su colección privada, cuántas medallas ha obtenido, cuántos seminarios ha dictado en Madrid. Sorpréndete ante sus logros, pregúntale, escúchalo ávida. Y mientras lo haces, aplica el punto anterior. Los desconcentras, mientras ellos hacen su despliegue de macho alfa invencible.
  7. Artimaña 1: Que no se sienta seguro. Una vez que él sabe o espera tenerte, intentará conquistarte. No estés siempre disponible para él. Desaparécete. Hazte extrañar. Trátalo un poquitín mal. Ellos son mal llevados.
  8. Artimaña 2: Juega con ellos. Llámalo un día, trátalo bonito, solo para volver a desaparecer. Es infalible. Un hombre siempre considera un reto una mujer intermitente.
  9. Artimaña 3: No seas vulgar. No manches su camisa de lápiz de labio, jamás envíes mensaje a su celular que él no podría explicar, no lo acoses, no lo celes, no le hagas “chupetes”. Sé toda una dama.
  10. Actitud: Eres la dueña de donde estás. Si lo esperas en una esquina, fuma despreocupadamente* (es lo que hago 😉 ) como si no te importara si llega o no. Cuando camines, hazlo a paso felino, pasos largos y elegantes, mirada altiva, pecho erguido, como una diosa. Al entrar al lugar al que tu macho te ha llevado, recorre el lugar con la mirada, como buscando otros hombres, hazlo sentirse inseguro… debe buscar impresionarte. A estas alturas, la media masculina normal estará buscando halagarte. Has llegado al punto en que tu hombre come de tu mano. Si has seguido mis consejos, alégrate, lo has seducido. Hará tu voluntad.

El peligro que corres al seguir este plan es que el 90% de los hombres se enamoran. Y como yo no quiero tener a ningún hombre “enamorado mio”, me toca huir cuando los noto “enamorados”.

* Hay hombres que detestan ver a una mujer fumar. Son los que no caen ante mis redes, pues prefiero una dosis de nicotina que un hombre, por muy bueno que se vea. Un tabaco nunca me traicionará.

Fe de erratas:

Se escribe revelado. Ya ven, empezé a embrutecer por un peladito que luce bien en boxer. Debo poner tierra de por medio, o espaciar los encuentros con dicho machito.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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  1. Chupete, en el lenguaje coloquial, es una marca que se hace generalmente en el cuello, mediante succión.

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