Cómo viví el sufragio

Nueve de la madrugada. Mi hermana y mi mamá se dirigen a cumplir con su deber patriótico no sin antes dejarme encargado a mi sobrino. Con tal responsabilidad, tuve que desprenderme de mis sábanas y despertar. Desayuné, twitteé, me arreglé. En cuanto ellas llegaron, salí yo, con cédula y 20 centavos en mano, y con mi hermosa hija en la otra. Caminamos hasta el plantel en el que me toca votar, más o menos unos 15 minutos de caminata que me hicieron ver cosas pintorescas:

Menú del día
El ecuatoriano promedio consume todo tipo de alimento, sin importar lo insalubre de su aspecto, preparación o medio circundante. Caldo de salchichas, mango y ciruelas con sal, granizado con colorantes y leche condensada. No podian faltar las mesas improvisadas con seco de chivo y encebollado de pescado. Hornos que expelen olores nauseabundos. Tripas y demás visceras difícil de clasificar atraen un hambriento público. Salchipapas fritas en aceite industrial. ¡Ya sé porque soy tan flaca! Prefiero la inanición que la tifoidea.

Vestuario Electoral
Para la próximas elecciones en vez de gafas debo llevar protector de ojos para soldaduras. Mujeres de todas las edades desfilaban en lentejuelas, sedas brillantes y terciopelos glamorosos. Bastante desagradable a la vista, pues el sol se refleja en la pedreria del vestido de la mujer que viene hacia mi, cegandome de lleno. A tales mujeres habría que quitarles la custodia de sus hijos, pues la mayoría de ellas llevaba a un niño vestido de regetonero. Hasta con blin-blin (cadena de perro).

Al ir llegando:
A medida que avanzabamos, los puestos de comida estaban más cerca uno del otro, mezclandose los olores de los humos. Los personajes eran más bizarros, y mi hija se aferraba a mi brazo diciéndome: “¿seguro vamos en la dirección correcta?”, a lo que le dije, SI, y seguimos. Ella se asustaba pues nunca la había acercado tanto al pueblo, nunca había visto tan de cerca gente tan extraña. Mi hija es una híbrido de madre cholita, popular y busetera, y padre serrano, aniñado y pelucón.

Y dije sí…
Llegamos al recinto electoral. En la mesa que me correspondía votar, no había gente. Me acerco al militar para que me ubique en el punto preciso para iniciar la cola. Se inicia una enorme columna tras de mí. La gente me preguntaba: “¿ud vino a votar?” Mi elocuente afirmación silenciosa gritaba, “no, qué bah, quise reemplazar la comodidad de mi cama por pararme aquí”. Los integrantes de mi mesa se veían bastante lentos e ineficientes. Buscaban mi apellido Rios entre Recalde y Reyes. Sin embargo, nada podia vencer mi buen humor y optimismo. Ni la lentitud de mi mesa. Ni la tecnochicha mezclada en las afueras del recinto.

Yo no voté solo por el papel
Mi comprobante de votación, sinónimo de mi granito de arena al triunfo del SI, fue emplasticado con los 20 centavos que llevé. Dicho documento se convierte en histórico a las 17h00 que recibo un mensaje de una de mis lectoras Pitonizzas, una guapa manaba que me dio la grata noticia de la paliza del SI, sacándome de mi sopor.

Llegó la hora

Hora de unirnos.
Hora de reconocer la victoria del SI a la Nueva Constitución.
Hora de que ciertos guayaquileños se dejen de separatismos contraproducentes contagiados con la soberbia municipal, que cierra los ojos ante el aplastante SI nacional.

Ahora SÍ, a trabajar.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. A mi en cambio me toco de segundo vocal en mi mesa, y como falto la presidenta, me toco estar firmando los 177 certificados que tuvimos que entregar; tambien lleve a mi hija y a mi suegra a las 7am, y las cogieron de voluntarias en otras mesas. En mi mesa solo quedamos tres de los cuatro que debiamos ser, esperando inutilmente que aparezca la presidenta.

    Para beneplacito del grupo de atrasados que protestaba a las 17h05 porque se cerraron las mesas electorales, aca en el sureste de gringolandia gano el NO, por lo que voy a tener que cambiarle el nombre al sector por: pelucolandia. En mi mesa 2 de hombres, fueron 108 votos negativos, 64 positivos, y 5 nulos; ya podran verificarlo en el TSE cuando tengamos acceso a la info de Miami.

    Yo y mi gente le dimos el si a la nueva constitucion, aunque hasta el ultimo nos conversaban lo mal que se porta nuestro presidente, y las mentiras que tanto han circulado hasta la saciedad; ahora solo nos queda convocar a la unidad nacional, para trabajar juntos para mejorar nuestro pais.

  2. Yo fui a votar con mi novia, nos bebimos fresco de coco en la calle (algo que casi no hago) porque el sol del mediodía estuvo realmente fuerte, en el Colegio Rumipamba nunca hago cola porque pocos votan en mi mesa, igual en La Condamine, en la entrada al recinto nos encontramos a la prensa esperando a Alberto Acosta, la verdad nos reímos con el abucheo que recibió por parte de algunos votantes, a la salida nos encontramos a la Rosalía Arteaga aunque este año no encontramos en el recinto ni a César Montufar ni a Teodoro Bustamante que votan allí.

    Por la tarde esperar los resultados que eran predecibles, el SI gana pero no en Guayaquil ni en Napo, en Quito sólo en mi parroquia, la Benalcazar, pierde el SÍ.

    Ahora se viene lo simpático, el gobierno no solo ya tiene todos los poderes como desde hace un año, sino que tiene una constitución a la medida, no tiene ya ningún pretexto ni obstáculo. Nunca se le ha dado tanto poder a una sola persona en la historia del país, ni siquiera Flores, Veintimilla, García Moreno o Eloy Alfaro tuvieron tanto poder. El resultado no será diferente de cualquier otra dictadura (impuesta o electa): el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente.

  3. ¿Es relevante que el NO haya ganado en Guayaquil por una pequeñísima diferencia? Es hora de dejarse de separatismos absurdos, parar la cantaleta de que “ahora se viene la guerra civil, adios dólares, hola comunismo”. ¿Quienes instan a la desunión de los ecuatorianos?

    TIEMBLA NERON, digo NEBOT. Cuidadito quema la ciudad. O los balances de las “fundaciones”.

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