Comprometida conmigo

Cuando alquilamos nuestro tiempo a otra persona, es decir, cuando trabajamos en relación de dependencia, nos comprometemos a llegar a cierta hora, a cumplir ciertas tareas, incluso nuestro lunch lo tomamos en un tiempo predeterminado que debe respetarse. A cambio de eso conseguimos un pago ya sea fijo, ya sean comisiones, un pago al fin y al cabo que depende de cumplir el compromiso adquirido. Los empleadores controlan que sus empleados cumplan lo que han prometido, obligándolos en algunos casos a timbrar una tarjeta, o a reportarse con un supervisor que también es controlado por alguien superior a él. ¿Qué sucede en cambio con las personas que no trabajamos en relación de dependencia? ¿Ante quien nos comprometemos? Ajá… exacto. El compromiso es con nosotros mismos.

Quienes son sus propios jefes no tienen ese guardia sobre los hombros fijándose que estás trabajando y no revisando tu perfil de red social. No hay un horario establecido que cumplir, tienes vacaciones cuando quieres, no cuando la empresa puede dártelas. ¡Eres libre! Y si no estás listo para manejar dicha libertad con responsabilidad, es una libertad sin rumbo, un libertinaje que no conduce a nada, sin propósito, sin resultados, una condena que conduce a la mediocridad. Un “freelancer” sin disciplina o compromiso no se diferencia del desempleado que no conseguirá un retorno económico de valor al fin de mes, ni nunca. ¿Cómo evitar caer en esa trampa?

Sueños definidos

¿Sabes exactamente lo que quieres? Los emprendedores independientes muchas veces pecamos de soñadores imprecisos, lo cual es un error. No basta con soñar con el éxito, sin tener claro el camino, una especie de mapa, pasos a seguir, brújula. En un trabajo “convencional” tus tareas son claras, concretas y precisas. Define tu sueño de forma concreta, clara. Cuando decidí que quería ser escritora, entendí que mi meta era publicar un libro. Llevo 3 libros publicados bajo mi nombre, y otros varios publicados bajo seudónimos.

Metas mesurables

Sea lo que fuere tu trabajo independiente, es importante ponerte metas que puedas contabilizar. Ya sea un número predeterminado de productos al dia, a la semana o al mes. En mi caso, escribo libros que mido por “palabras”. Debo contabilizar mi producción diaria, pues cada palabra que añado a mis escritos me acerca a la meta: otro libro publicado.

Prioridades claras

Las prioridades clasifican las actividades en orden de importancia. El compromiso con uno mismo implica tener en cuenta que cualquier actividad que esté haciendo me debe acercar a mis metas. Si no es así, es una actividad que no es prioritaria, y que no debería estar absorbiendo mi tiempo.

Hábitos ganadores

El mayor limitante al comprometerse con uno mismo es luchar contra esos hábitos que nos alejan de nuestras metas. El primer hábito que recomiendo adquirir para adquirir ese compromiso con uno mismo, es la meditación. El detenerse unos minutos a meditar ayuda a centrarse en un punto de calma, eliminando los pensamientos innecesarios, sin luchar con ellos, solo observarlos y dejarlos pasar. Con el tiempo, la meditación tiene la consecuencia de hacer consciente los hábitos automáticos que boicotean nuestro compromiso, reemplázandolos con otros, como el ejercicio físico diario por ejemplo.

Recompensas que valen la pena

Cuando caemos en la trampa de la procrastinación, postergamos las tareas en busca de una gratificación instantánea que es efímera y vacía. Un truco para centrar la atención en las metas es prometernos una recompensa que nos podemos dar al cumplir un hito. Esta recompensa puede ser ver una película, o salir a la playa. Al hacer consciente esas actividades placenteras, hacemos nuestro trabajo enfocados en terminarlo para obtenerlo. A algunos les sirve imponerse una “multa” cada vez que se descubren divagando, y usar ese dinero al cumplir la meta.

Apoyo de la familia

Encuentro que el apoyo de mi pareja es pieza clave en la consecución de mis metas. Es una especie de “supervisor” de mi trabajo. Él conoce mis metas y su medida, y también disfruta de la recompensa que obtenemos cada vez que las cumplo. Si no tienes un apoyo familiar, hay grupos en redes sociales (¿Facebook?) donde los emprendedores se motivan entre sí. En mi caso, he decidido abstenerme de FB, sin embargo, lo menciono pues he visto grupos muy activos que van en este sentido.

Al tener presente que mi prioridad son mis sueños y éstos solo se convierten en realidad al yo tomar acción, ya no divago en redes sociales, no pierdo mi tiempo en horas interminables de “investigación” (aka, ver vídeos de YouTube), ni espero sentada a que la inspiración me llegue. Es la acción la que hace realidad lo que uno sueña. Sueña en grande y trabaja por tus sueños.

© 2017, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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