Conversaciones con mi hija

A continuación les narro parte de una charla nostálgica con mi hija de 10 años, que siempre me señala como alguien del siglo pasado. ¡Y no se equivoca!

Sí mi amor, en el pasado escuchabamos música en cassettes que rebobinabamos con una pluma para no gastar las pilas del walkman. Grabábamos la música directamente de la radio, debíamos llamar por teléfono para pedir la canción que nos gustaba, y la grababamos ahí, aunque sea incompleta y con la voz del locutor diciendo “once Q, me gusta”.
Los discos LP eran esos platos negros grandotes, que se ponían en un tocadiscos donde una aguja con punta de diamante lo acariciaba para sonar la música. Algunos eran de 33 revoluciones, otros de 45, por lo general, los remixes, algunos eran de colores. También habían unos discos chiquitos, esos siempre eran de 45. Y nos divertíamos poniendolos en mala revolución para escuchar las canciones “rapidito”.
No, no existían los pendrives, habían disquettes negros grandes y pequeños. Para guardar una sola canción de Depeche Mode, debía usar toda una caja, y se tardaba todo un día en descargar en Internet que usaba la línea telefónica, pues no se podía navegar y hablar por teléfono al mismo tiempo. Yo disfruté los 70, 80 y 90. Hasta ese año se hizo música. Luego alguien engendró a Justin Bieber y a la maníatica de la lengua que nunca recuerdo el nombre.

© 2013, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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