Cosas que hacen daño

Amo la vida. En repetidas ocasiones lo he proclamado. Pero, a pesar de ello, paradójicamente, acorto mi fugaz existencia en esta tierra atentando contra mi cuerpo. ¿Por qué será que lo que es más rico hace daño? Veamos:

Tabaco: Muchas veces, mataría por un Marlboro rojo. Aunque el sol incandescente calcine el pavimento, yo insisto en llenar de tóxico humo mis pulmones. Ese veneno contiene entre otras cosas alquitrán, el mismo elemento presente en el asfalto que cubre las calle, esa cosa negra que cuando está reciente, se pega en los zapatos. Estoy conciente que esa sustancia se puede acumular en mis bronquios y alveolos impidiéndome respirar, talvez no ahora, pues actualmente tengo salud de hierro. Pero, ¿diré lo mismo a mis 75 años? Sin embargo, me han entrado ganas de un delicioso tabaco.

Coca Cola: supuestamente esta bebida es capaz de destapar una cañería. Contiene elevadisimas cantidades de azucar, cafeína y gas. Pero su burbujeante sabor acaricia mi lengua de modo tan irresistible, que mis papilas gustativas empiezan a humedecerse solo con escuchar el “psss” de una botella de Coca Cola al abrirse. No me importa cuan dañino sea, la masa osea que pierde mi esqueleto al beberme una cocacola… siempre voy a querer más.

Café: pernicioso para personas nerviosas como yo, no puedo funcionar sin mi dosis de cafeína matutina. Una taza de café altamente cargado me impulsa a seguir viviendo. Y me mantiene flaca como palillo. No me importa. El amargo sabor del café vale la pena.

Cuero de pollo: El pollo debe comerse despellejado pues hay mucho colesterol presente ahi… bah… a mí me dejan el cuerito, pues me encanta ese veneno, qué rico. ¡Ñam! Algún día he de morir.

Por muy infantil y autocomplaciente que sea mi pensamiento al darme esas excusas, insisto en consumirlas. Y después de una orgía con el horroroso Ronald Mc Donnald (¿asi se llama?), devorando la grasosa piel de un pobre pollo broastizado, una generosa botella de cocacola, suelo fumar un par de marlboros rojos camino a casa donde gozaré una taza de café muy cargado. Total, mi bisabuela lo hizo. Bebió cocacola, fumó como chimenea, consumió carne como argentina y bebió café pasado. Murió de aburrida a los 90 y más años de edad, lúcida y feliz. ¿Será que tenemos un gen “repele cancer”? Siendo así, seguiré ignorando irresponsablemente las advertencias oncológicas.

Y tú, ¿qué malas costumbres tienes que atentan contra tu cuerpo?

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Mis libros

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Comments

  1. Yo solo soy vicioso del refresco de cola, pero de todo lo demas afortunadamente no, de hecho ni ganas me entran, prefiero el sushi que esta bien rico y lo que si Vino tinto pero ocasionalmente

  2. Yo solo con tener V220, mi malboro light, trident y mi frapuccino o cafe tinto soy la mujer mas feliz….

    Lo malo resulta ser lo mas rico y placentero…

  3. Pues que suerte que tienes Pitz, yo con mucho menos aceite que el contenido en un centímetro cuadrado de cuero de pollo subo cinco libras ja ja ja.
    Jamás como cuero de pollo (ni cuero de nada) y anda a ver lo redonda que estoy (debe ser el pan).

    Antes fumaba como loca. Y también me mandaba las borracheras. Ahora estoy tratando de ser straight edge 😛 No sé si lo logre pero estoy fumando bastante menos y dejando el alcohol progresivamente (por lo pronto te acepto una biela o una copa de vino pero nada de vodkas o brandys).

    Ay por qué será así la vida, todo lo que es bueno está prohibido, es pecado o engorda! juas!

  4. Soy adicta a los chocolates, y a la mayonesa (me provocan barros) y a la coca cola… culpable culpable culpable! eso ha hecho que suba de peso..

    Disculpará la tardanza flaca, pero aquí comentandole como siempre fiel a la causa..

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