Discurso dirigido a Dios, en el remoto caso en que Él exista

Me preguntaron que si soy atea, y lo admití. Me califico como un 6.9 en la escala de Dawkins. El margen que personalmente considero como posible para la existencia de un ser superior, es muy pequeño, imperceptible. Pero lo dejo como respuesta posible a anécdotas muy extrañas -que no voy a relatar en mi blog nunca-, que me llevan a dejar ese espacio para suponer la intervención o existencia de alguna clase de deidad o energía.

En la práctica, me considero atea. No tengo ninguna alusión a dios en mi decoración: en mi casa no hay cruces, vírgenes, últimas cenas, ni letreros que digan “Dios bendice mis alimentos”, peor aquel que dice “en este hogar somos católicos, católicos fueron nuestros padres, católicos seremos para siempre”. No, yo no. Nunca me gustó, y ahora que tengo mi casa, todo está a mi gusto, “minimalísticamente” ateo. Pasé por un proceso que quienes han leído este blog desde sus inicios lo conocen: del agnosticismo de toda mi vida, al interés por el budismo, con una estadía por el panteísmo, que terminó en el depechismo, mi única religión. 🙂 En serio, me siento atea y actúo como tal. No, no ando por ahí matando a machetazos a las personas que me desagradan. No era el catolicismo lo que me detenía. La moralidad y la ética no están afiliadas a ningún dogma religioso. Si son las religiones las que evitan que nos matemos entre nosotros, ¡qué conjunto de seres repugnantes resultarían ser los creyentes! No creo eso. No creo que sea un escrito en unas piedras lo que evita que nos matemos. Es la solidaridad, la ética, la moralidad que la humanidad va forjando en conjunto lo que hace que ahora reprobemos las torturas, la esclavitud y el pisoteo al derecho de hombres y mujeres, cosas normales en las épocas en las que la mayoría de las religiones actuales surgieron. Dichas religiones subsisten por tradición, se heredan geográficamente, se dan por sentado. En países con mayores niveles de educación, poco a poco la gente se ha alejado de las iglesias, y coincidencialmente las tasas de delincuencia y criminalidad han bajado. Es un hecho entonces, que las religiones no tienen nada que ver con la armonía y prosperidad de los pueblos.

Y hablando de gente religiosa, siempre he sostenido que  la gente religiosa que es buena es A PESAR de su religión, no A CAUSA de su religión. Menos mal ya muchas cosas que dicen las religiones (en especial las que creen en el dios judeocristiano) casi nadie las aplica, como lapidar mujeres infieles o esclavizar a otras personas. Porque si según su concepto, “dios” se describe como un ser inmutable y perfecto, el mismo Dios aniquiló a primogénitos egipcios es el mismo que “luego” dijo que había que poner la otra mejilla. Sin contar con que ese mismo dios ahora “ve” impasible toda la maldad y ya no hace nada. En épocas bíblicas, Dios hacía increíbles manifestaciones de su poder (abría mares, caminaba sobre el agua), ahora que hay cámaras que documentan todo en todo lugar, dios solo se aparece en tostadas. Y lo más increíble de todo esto es que hay quienes justifican las matanzas, la bipolaridad de dios y llaman epifanías a simples pareidolias.

No creo en Dios. Es más, lo niego. Cuando me dicen que ponga mis esperanzas en Dios, sonrío y sigo. Cuando me dan una bien intencionada bendición, sonrío y sigo. Nada de eso me va a convencer en volver a creer en Dios Yo no me arrepiento de negarlo. Si Dios existe y me reprocha por negarlo, le diré:

priscilla locke r

 

¡Existes! No tengo que pedirte que revises mi vida, pues eres omniscente, todo lo sabes. Sin embargo quiero que revises mi vida: ¿maté? ¿hablé mal de la gente a sus espaldas? ¿boicoteé proyectos ajenos? ¿fui egoísta con lo que tuve y supe? ¿le negué un vaso de agua a alguien? ¿miré impávida el dolor de otros? No, ¡verdad! Fui una mujer buena llena de defectos pero preocupada por cambiarlos y mejorar día a día. Además, me diste inteligencia y la usé… como no diste una sola muestra de tu existencia, te negué. Como el libro que era tu legado está plagado de contradicciones, te negué. Como hay tanta maldad en el mundo, enfermedades genéticas, cáncer, te negué. Como haces oídos sordos a plegarias y ruegos, te negué. Como tus representantes en la tierra tienen una horrible doble moral, te negué. Ahora veo que existes. Me equivoqué. Pero sigo pensando que están mal las enfermedades, el cáncer, la hipocresía de los jerarcas de las iglesias. Sigo pensando en que eres un dios no todopoderoso, porque no tienes el poder de eliminar la maldad, la injusticia, las desigualdades. Porque si todo ello son defectos humanos, la humanidad los heredó de ti, pues somos tu imagen y semejanza. Me equivoqué Dios, existes. Dejaré de negarte. Pero no me pidas que te adore. Eso no.

© 2014 – 2015, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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