Educación y Escolaridad I Parte

¿Qué es la educación?
¿Qué es la escolaridad?
No. No son lo mismo. La primera la imparten papá y mamá en casita. En los años más tempranos. Es esa que incluye el bagaje de las palabras mágicas:
– Con permiso
– Por favor
– Buenos días
– Buenas tardes
– Buenas noches
– Gracias
La educación también es aquella que incluye los Valores. Y con Valores me refiero a los verdaderos: la Honestidad, la Ética, el Civismo, el Compañerismo, etc. Todos ellos por separado y en su conjunto componen todo un tema harto extenso. Solamente vale la pena agregar que Valores no es religión y la religión no es Valores.
Ahora entonces va el turno para la escolaridad. Es aquello que adquirimos en tres años (o dos) de “Kindergarten” o “Jardín de Niños”, seis años de Primaria, tres de Secundaria, otros tres de Preparatoria y posterior a ello si las ganas, el aguante, la intención y la economía lo permite, los de facultad y post grado.
Aclarado el punto y profundizando en la educación, pero más bien en el cómo se imparte, procedo a dar los
A N T E C E D E N T E S
La escolaridad, tal y como la conocemos, la inventaron los emperadores prusianos por allá de la ya lejana década de 1890. Me refiero en particular a ese método conocido por los griegos como “alexio”, en donde un maestro, orador, sabio, etc. es quien habla y los alumnos sentaditos y en perfecto orden escuchan, ven los apuntes que deja el mentor y proceden a apuntar en sus libretas todo aquello que consideran importante.
El objetivo de este método de educación era el de -“…producir súbditos obedientes, ordenados, con un objetivo claro en la vida que no era otro que el de servir a su emperador y defenderle contra cualquier agresión”.- Para ser más claros, los emperadores prusianos estaban harto temerosos de lo que había logrado la ilustración en el pueblo francés, costándole la cabeza a los emperadores en turno (Luis XVI y María Antonieta) a manos del pueblo.
Dicha educación debía de ser gratuita y obligatoria para todos y todas. “In principio” esto sonaba maravilloso, pues ahora el pueblo podía acceder a la tan entonces segregada educación la cual era exclusiva de las clases dominantes. Pero encerraba su lado oscuro y en ocasiones hasta perverso.
En las escuelas se adoptó un método que se había inventado en la la Gran Bretaña en la revolución industrial: la producción en serie y en masa. Se pensó entonces en un método en el que los alumnos, como un producto a producir “en serie” y con un objetivo claro, se les hacía pasar por todo un proceso en el que a través de grados y calificaciones, los maestros como viles obreros los tomaban, procesaban y pasaban a la siguiente estación de trabajo para ser trabajados por otro maestro.
¿El resultado? Ejércitos llenos, fábricas llenas, casas cada vez más llenas y un imperio cada vez más próspero y rico. El método era lógico, matemático y por sus resultados prácticamente perfecto.
Así pues y desde hace más de ciento diez años, variaciones más o variaciones menos, adaptaciones más o menos, esto sigue siendo la pauta hasta nuestros días.
En el mundo de hoy entonces con una hiper población del planeta, con cada vez menos recursos y cada vez menos aún puestos de trabajo, el resultado es el que conocemos: No hay todo para todos.
¿Qué se puede hacer entonces ante este horizonte tan negro? ¿Cómo puede ahora el pedagogo realmente agregar valor al alumno y no hacerlo simplemente el receptáculo de mil y un datos, fechas, cifras, tablas matemáticas?

Artículo concedido por mi dilecto amigo @serrotho

© 2014, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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