El amargado

Para mí, la edad es un número. No hay más vejez que la mental. Suelo decirme vieja por joda, en realidad, siento que la edad que tengo es la mejor edad de mi vida, ya no debo presentar deberes en la U, trabajo, me pagan por lo que me gusta hacer, tengo una hija maravillosa, que cuando tenga 15 años tendrá una madre de 45, es decir, aun joven y mirable, que podrá ponerse una tanga junto con ella, cuando vayamos a asolearnos en alguna playa perdida en Manabí.

Siendo la edad un número, depende de la persona cómo lleve esa edad. He conocido hombres de 30 con mentalidad de 300. En una ocasión, acepté un café a un amigo, novio de una conocida, en plan inocente por completo. En ese entonces yo tenía 31. Él 34. Pensando que sería una charla interesante, fuimos a una cafetería del norte de la ciudad. Institivamente busqué una mesa algo retirada, pues pensé equivocadamente sería una charla interminable, pues él me resultaba atractivo e inteligente, eso sí, sin intenciones románticas, pues no suelo cruzarmele a los maridos de las conocidas. Sería una cita sin presiones del romanticismo y la conquista. Solo salir a conversar con un hombre interesante. Sin embargo, es un viejo amargado.

Ni bien esperabamos el café, comenzó la retahila.

– ¡Esta mesa más sucia!

– Yo la veo limpia, a ver, llamo al mesero para que le pase un trapo.

– Deja nomás, yo me voy a quejar con gerencia.

“Me voy a quejar con gerencia”, pensé mientras busqué un rastro, una miga, una gota de algo en la impecable mesa. Cambié de tema presurosa, talvez el tipo es un maniático de la limpieza, o yo debo dejarme de vanidades y volverme a poner los lentes para ver la porquería de mesa.

– ¿Y como te va Richard? ¿Sacaste el carro finalmente del taller?

– Nada, ese carro se pudrió. Debo enviar una carta a la concesionaria porque ese taller que me recomendaron es una verdadera estafa!

Ups! Otro tema sensible. Se puso a hablar de repuestos y cosas aburridas por minutos que me parecieron siglos. Cambié de tema de forma simulada, hasta lograr que quite esa expresión de viejo decrépito y quejumbroso.

– ¡Qué buen café!

– ¡Está helado! ¡Mesero!

– Sabes qué… tranquilizate, pide que te lo cambien. El mio en cambio está hirviendo.

Puse el dorso de mi mano para comparar ambas tazas. Ambos estaban igualmente calientes. La temperatura es tan subjetiva. Lo que para mí está caliente e hirviendo, para él está helado. O eso pensé para justificar su reacción infantil.

– Bueno, cuentame, ¿como vas con Elba?

– ¡Terminé con esa bruja!

¡Otro tema vetado! Pensé que la amaba, que quería casarse con ella, que era la mujer de su vida. Además, no es una bruja, es bastante simpática, pecosita y de cuerpo proporcionado, como les gusta a los ecuatorianos, bastante por delante y bastante por detrás.

– ¿Como que bruja?

– Sí, ella nunca me comprendió, solo hablaba de su hijo, me comparaba con su ex marido, quería que me fuera a vivir con ella, en esa casa tan pequeña… no, no soporté mas… blablabla

Yo no conocía profundamente a Elba, pero a mí ella me parecía una persona agradable, en alguna ocasión compró uno de mis multiproductos. Ella sentía celos de mí, y quería tenerme vigilada, segun me enteré después. Sin embargo, al ver mi forma de proceder, rápidamente me confió cosas que se vinieron a mi cabeza en ese momento, mientras Richard despotricaba contra ella.

Volví a cambiar de tema, esta vez abruptamente.

– Ya, si ya terminaste con ella, ya no hablemos de ella.

– ¡Es cierto! Pitonizza, siempre me has gustado. ¿Quieres venir a Salinas conmigo?

Tomado arbitrariamente del blog de los rock warriors.

Mi expresión seguramente fue la del gato WTF de los Wildchildren. Yo jamás me involucraría con un hombre tan viejo, tan amargado, más que yo. Un hombre que se queja de todo, que escribe cartas al editor, que ve suciedad donde no hay, que habla mal de su ex mujer y que fue tan tacaño que no me invitó un capuccino sino un tinto, que estaba helado, ¡a tan solo 45°C! No… mejor sola que mal acompañada.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments Closed

Comments

  1. JAJAJAJAJA! se parece a mi padrastro.. tan tematico como él solo… no es de sorprenderse, los hombres suelen tener muchas veces personalidad de mujer con la regla… especialmente los viejos..

  2. es lo que yo digo, más vale sola que mal acompañada. por diosito sánchez qué frase más sabia!
    jeje, me has hecho reír tanto con el diálogo, súper bien narrado ah!

  3. Pitonizza

    Me han censurado en este blog¿?

    Icy

    “Necesitas que te compren un vibrador” , “Como mujer en regla”… Qué criatura para más machista.

Los comentarios se han cerrado.