El Feminismo de las cabronas

La figura paterna se ha venido muy a menos últimamente, por ese malentendido feminismo “cabrón” y lo etiqueto así porque abundan las páginas de Facebook donde se lee el orgullo de las cabronas o princesas chingonas. Estas páginas, con bromas fáciles de digerir que sitúan a la mujer en un sitial de inalcanzable, bella, perfecta hacen un lavado de cerebro que va creando la idea de que ser mujer es ser superior y cuando se es “cabrona” es porque no se necesita a ningún hombre porque ninguno “daría la talla”. De acuerdo a las edades de las cabronas, las jóvenes se autocatalogan como “princesas”. Las madres solteras se llaman a sí mismas “guerreras” o “heroínas” Pero si analizamos estas mujeres superiores que dicen no necesitar a ningún hombre pues son “mejores” o “así estamos bien”, veremos matices de traumas que explotan de modos diversos.madres separan a sus hijos de su padre
Las “princesas” no son más que niñatas queriendo llamar la atención de formas a veces suicidas y autodestructivas como la bulimia y anorexia, dicen no necesitar de un hombre, pues buscan la perfección que ningún novio les va a brindar. Otra clase de “princesa” son las que llevan como grito emblemático “yo porque puedo”, y llenan las redes sociales de fotos provocativas cuando aún no desarrollan sus cuerpos de adolescente. Estas chicas de formas más promiscúas, sin establecer vínculos de amor con ningun chico, vanalizan el sexo y no se “atan” a ningún compromiso.
En estos casos la princesa embarazada pasa a formas parte de las filas de las guerreras, las mujeres que son madres solteras, que sacan adelante a su hijo y lo educan formandolo como hombre de bien. Pero no siempre sale tan bien.

Cuando la “guerrera” salió embarazada a los 14 años, por su inmadurez obvia, no se siempre se dedica a su hijo como se debe durante los decisivos primeros años de la infancia. La vida libertina llama y está en la calle, así que la cambiada de pañales, control de tareas y alimentación del niño se delega a la abuela, Pero no quiero decir que toda madre soltera de 14 años es así. Algunas madres que lo fueron muy jovencitas trabajan, estudian, madrugan para dejar lista la comida de su hijo, se sacrifican por él. Pero insisto, no siempre es así, y lamentablemente los casos que abundan son las madres solteras que son negligentes con sus hijos, le hablan mal de su padre al niño, creando traumas en él, y se sienten satisfechas cuando logran que el odio sembrado en el niño germina y nos encontramos con el desagradable cuadro de ver un hijo rechazando a su padre sin darle oportunidad. Así el círculo vicioso se cierra, pues el niño con ese trauma se convierte en un hombre que no valora el compromiso de una familia unida, de una madre o un padre, o dos madres y dos padres que velan por el bienestar de los hijos. Justamente el niño se convierte en lo que la madre del niño vaticinó cuando le decía que los hombres son malos, son todos iguales y un cansón etcétera.

No pretendo juzgar, solo lo he escrito. No pretendo rodearme de un halo de santidad y ejemplo para las generaciones futuras. Los casos son tantos como tantas personas hay en el mundo. Solo menciono esto como casos que se dan y se reforzan por las páginas cabronas, que en vez de eliminar el machismo, lo refuerzan. Son las mujeres las que crían hombres machistas, así que mujeres, dejemos de considerarnos perfectas heroínas, porque somos tan humanas como cualquier padre que se haya equivocado. En otras palabras, no transmitan sus traumas a sus hijos.

Actualización:
Mi amiga de Facebook Agnódice de Atenas, compartió en mi muro esta opinión que aunque ella considera está refutando al artículo, yo pienso que lo enriquece y le otorga matices de humanidad más profundos que los que yo expresé originalmente.

Tiene lo suyo el escrito… Pero algo que quiero acotar, conociendo la tendencia e idiosincrasia de nuestro país (no en vano me la pase varios meses en comisarías de la mujer): la tenencia compartida empieza DESDE ANTES DE SEPARARSE, y que mejor sin separarse. Me explico: muchas mujeres cae en esa pesadez de dejar a sus hijos huérfanos de padre tras un divorcio independientemente de las causales que tuvo, y además los aniquilan moralmente con el Síndrome de Medea, algo que está mal, pero también hay padres que mientras tuvieron la oportunidad de ejercer como tales JAMÁS lo hicieron, y sólo cuando se separan de la madre de los hijos deciden “reclamar” el lugar que nunca tuvieron, como una forma de represalia, y que cuando lo consiguen, lo hacen sólo para delegar a la nueva pareja las responsabilidades por hijos que no son de ellas… De eso también quisiera que escriban… O los típicos padres ausentes, que están en casa pero se la pasan viendo tele por el “cansancio” del trabajo (cansancio que muchas de las madres, también trabajadoras o amas de casa a tiempo completo que no es poco, no pueden sentir o no tiene importancia como el de ellos). Aquí en Ecuador es bastante común, muy común. No me vengan con que no. Y no, no es machismo, no es “patriarcado”; es una tara de crianza que viene desde hace mucho tiempo, y que es difícil superar.
También hay, y lo han sacado a relucir así que no ahondaré mucho, madres oportunistas, descaradas, que toman la maternidad como forma de sacar lucro, y hombres nobles, padres de rigor, que no pueden criar a sus hijos.
Una visión amplia implica ver todas las posibilidades.
En mi opinión (insisto, mi opinión), mucho sesgo. Y eso del antifeminismo es tan pero tan fanático como el feminismo y machismo y cualquier ideología extremista.

© 2015, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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