El inculto

Hace muchos años atrás, cuando yo era una jovencita universitaria veintitresañera, de piel lozana y tersa, sin mayores obligaciones y completamente mantenida por mis padres de manera vergonzosa a mis 23 años, yo tuve un pretendiente. Llamemoslo Gerson. Su nombre real no es así de futbolista, pero era un pelotero, luego lo descubrí. Me atrajo su físico de inmediato, por ello, no dudé en darle mi teléfono en cuanto me lo pidió. Pronto, me llamó para pedirme la dirección de mi casa y visitarme para conversar.

Acepté su visita gustosa. Como dije antes, Gerson me gustó muchísimo. No es muy alto (un hombre alto puede perfectamente ser horrible, así como un patucho puede ser un caramelo… en fin), Gerson no debe medir más de 1,65. Ojos verdes que en la oscuridad eran azules. De piel más clara que la mia, tirado a colorado, pelo castaño, brazos algo lampiños para mi gusto, pero compensaba el hecho que estaba gordito como a mí siempre me han gustado. Gerson me vino a ver a casa. Y la primera impresión al verlo afuera de mi casa fue WTF!:

Zapatos blancos como de cantante de mambo. Camisa hawaiana, pantalón jean muy, muy ajustado. Bastante desagradable de ver. Pero el botón superior de la camisa estaba abierto, dejando ver un pecho velludo que me hizo perdonar su horrible atuendo.

– ¡Hola! ¿Fue fácil llegar a mi casa?

– Sí, siempre paso por aqui. Nunca te había visto antes.

Claro, yo nunca he sido de las “ventaneras”, vivo puertas adentro. Y nunca me fijo en la gente que pasa.

– ¿Ah si? Nunca te había visto tampoco.

Lo hice pasar. Olía a perfume yanbal. Una vez dentro, empezamos a conversar, no recuerdo de qué. Mal síntoma, las conversaciones intrascendentes me repelen. De pronto, el rumbo del insulso dialogo tomó tintes románticos. Me preguntó si tenía enamorado, a lo cual dije que no. Entonces, de buenas a primeras se me declaró, a lo cual yo de buenas a primeras, acepté, sellando el pacto con un beso delicado, tierno y respetuoso, en la sala de mi casa.

Al día siguiente, al venirme a visitar, nos sentamos en el jardín, no sé porqué, pues soy de la idea de que las visitas se hacen en la sala. Ahi, con más privacidad que en la sala, nos dimos besos muy deliciosos. Después de la sesión lingüistica, empezamos a conversar. Entonces decidí que a este tipo debía mantenerlo lejos, muy lejos de mi vida.

– ¿Qué vas a hacer para el feriado de Semana Santa? – me preguntó

– Nada, no me gusta salir en feriado.

– A mí tampoco, prefiero ver televisión todo el día. Dan películas muy interesantes de diosito todo el Viernes Santo. – Sí, así como lo leen, de “diosito”. Con la carcajada a flor de labios, le di cuerda.

– ¿De diosito? ¿Cuales?

– Unas que las filmaron en la antigüedad, en los años 20.

Debí hacer un esfuerzo sobrehumano para no reirme ahi mismo. Continué “dándole cuerda”

– Ajá… la antigüedad.

– Sí, salen unos leones en el coliseo romano, ahi lucha Moises contra los que crucificaron a Jesus.

– Claro, ¡Moises! – No puedo creer, ¿¡no le dieron clases de historia a este hombre!?

– Sí, el viernes van a dar Ben Hur 1, 2 y 3, toda la saga.

– ¡Chévere! A mí en cambio no me gusta ver películas de “diosito”.

– Entonces, si quieres te invito a una discoteca.

– Pero es Viernes Santo, no abren.

– El sábado sí abre Krokodrilus.

“Krokodrilus” es un antro de perdición que quedaba en Rumichaca y tirate al monte. Un verdadero refugio de mozalbetes y mujeres de mal vivir. Yo jamás pisaría un lugar así. En ese momento, quise tomar arsénico para borrarme los besos de este batracio bonito. Que sea guapito no es sinónimo de que tenga clase. Y no pido un tipo aniñado, pero sí uno que no tenga la osadía de invitarme a Krokodrilus después de ver películas donde Moises lucha con leones en el coliseo romano, al cual, Gerson seguramente llamaría Voltaire Paladines Polo.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Krokodrilus quedaba en Luque entre 6 de Marzo y Santa Elena (Lorenzo de Garaicoa) [recontra zona en esa época y ahora sigue siendolo] no te culpo por no ir, creeme que una vez fui con engaños por parte de una fémina y salí a los 5 minutos a comprar chicle y nunca más regresé, creo que sigue esperandome.

    Saludos.

  2. En realidad es lo más chistoso que he leído en algunos días, pero… No crees que lo mejor hubiese sido ayudar al man? y sí, lo digo en serio. O sea, de la falta de letras no se sale a base de burlas, y después de todo, eres partidaria de la revolución ciudadana, (que, aunque soy anticorreísta de los acérrimos, creo que tiene sus lados buenos).

    No sé si me lo estoy tomando muy en serio, pero pienso que la gente debería armonizar su pensamiento, palabras y obras, y si crees en un cambio social, deberías vivirlo.

    Repito lo que te puse en un post anterior, a mi no se me da esto de la crítica constructiva, mi intención es aportar.

    Saludos

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