El pretendiente ladilla

Alguna vez alguien me dijo que los losers me persiguen. Yo me niego a aceptar esa premisa, para no seguir atrayendolos a mi vida. Si algun desadaptado me dice un improperio piropo por la calle, jamás me rebajo a contestar. Pero si es un conocido molestandome, intentando infructuosamente conquistarme, ya llega el momento de empezar a pegar alaridos de ayuda.

Les narro la historia de un tipo que osó tener algo conmigo. Lo conocí por Internet (mal comienzo, pues no lo conocí por un blog, si no por un estupido anuncio que puse para conocer amigos, craso y grave error que jamás volveré a cometer). Bien. O mejor dicho, mal. Salimos una vez. En aquellas épocas pretéritas, yo tenía un negocio en un conocido mall de Guayaquil. Como yo era la dueña, me dio la gana de cerrar el kiosko y salir más temprano con él, pues por msn parecía tan normal. Lo vi. No era David Beckham, pero bueno, yo tampoco soy Victoria Adams, asi que le di una oportunidad a pesar de que no me atrajeron ni sus botas (huelga decir que mi fetiche son las botas masculinas).

Ni las botas Caterpillar lo volvieron atractivo ante mis ojos

Salimos. Su conversación, fofa y aburrida, solo centrándose en lo “inteligente y hermosa que soy”. Esa es la forma más eficaz de perder mi atención. Me repele de inmediato. Me subestima. Me pone al nivel de un maniquí descerebrado: “qué linda eres”. ¡Pamplinas! Prefiero el intercambio de ideas, dialogos fluidos llenos de risas, temas de actualidad, filosóficos, políticos, hablar sobre música, religión, gastronomía y enología, el deterioro de la capa de ozono, en fin… hay millares de temas que captan mi atención y sobre los que me gusta conversar. Pero si no hay química, mis labios no se mueven, y no me sale una sola palabra.

Tras esa mediocre salida yo estaba convencida de no volver a querer ver a este individuo ni en pelea de perros. Pero él quedó fascinado conmigo, no entiendo porqué si respondí con monosílabas y caras largas. En fin. Él me volvió a llamar, yo le ponía todo tipo de excusas, como si había vuelto con el padre de mi hija (más probable sería que Metallica invite a Jorge Luis del Hierro a hacer un solo de guitarra). También me la saqué diciendo que mi nueva religión no me permitía acercarme a nadie del sexo opuesto, que no tenía plata ni para el bus, que he desarrollado un raro sindrome que hace que se me descame la piel si la luz del sol me llega a tocar… hasta que se lo dije: NO QUIERO SALIR CONTIGO NUNCA MAS. Así, en claro español, fuerte, pues me tenía harta.

Talvez seguramente mi error fue no haberle dicho desde la primera vez “hasta nunca”, pero eso es algo muy difícil de decir. Y las mentiras blancas simplemente llenaban de expectativas e ilusiones al pobre pretendiente que esperaba que algun día le concrete otra salida. Y comencé a actuar de la forma que detesto: groseramente. Ante las llamadas telefónicas, sencillamente le cerraba al escuchar su voz: “hola flaquita”. Grrr! Empezó con los mensajes al celular ridículamente románticos:

  • “hoy amanecí pensando en ti, que tengas un buen día, te amo”.
  • “eres todo para mí, la mayor fortuna en mi vida fue haberte conocido, te amo”.
  • “te extraño cada día más, anhelo abrazarte cielo, te amo”.

Esos “te amo” indiscriminados son los que lo vuelven más ladilloso. ¡Qué mujer con sus 6 sentidos podría creerse tremenda patraña! ¿Te amo? ¿Como se puede amar a alguien a quien solo se ha visto una vez? No sabe lo mal genio que soy. No me ha visto desmaquillada (visión terrorifica digna de halloween). No sabe que puedo estar escuchando el mismo track ininterrumpidamente, por meses. Que de pronto estoy escuchando Sepultura o Radiohead. Que soy insoportablemente repetitiva. Que no soy la típica mujer que suspira con Montaner, que los poemas me aburren y los tatuajes me excitan. No sabe ni siquiera que tengo un blog. No sabe a qué me dedico para vivir. No tiene idea de mis manías. Desconoce que no sé cocinar y que mataría de sed hasta a un cacto. El único recuerdo de la salida fallida fue que me pidió que apague mi cigarrillo. WTF! Es como si me sacaran a bailar un perreo. Una afrenta.

¿Qué hago para que este señor entienda que no me gusta ni me gustará jamás? ¿Como hago para que entienda que desde que prostituyó la frase “te amo” como si yo fuera una campirana de 13 años perdió la oportunidad hasta de una amistad? Bloquearlo no es suficiente. ¿Sugerencias?

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Yo pienso que deberias pararlo en seco, tu error com dijiste no fue hablar claro desde el principio.
    Cuidado con ese tipo de personas.

  2. recien empiezo a leer tu blog y me parec muy bueno.. con respecto al tipo pues espero q ya no te moleste pero si aun lo hace. decirle q tienes sida es buena idea.. o q simplemente no kieres nada con el porq te parece un tipo aburrido, antipatico, pesado y sobre todo un loser de exportacion.
    Es fuerte pero en fin y al cabo es la verdad.
    Saludos

  3. ya que esto fue en noviembre del año pasado, y con la aparacion de don Eustaquio en su vida (le pongo el don por respeto, me enseñaron rspetar a mis mayores aunque solo lo conozca de vista web),como termino todo esto? y si no termino ese pretendente web me esta dando la impresion de ser esa persona un tipo dependiente… cuidado que eso en psicologia es una patologia peligrosa, espero su comentario al respecto.

  4. Gracias por tus comentarios. Pues dicho pretendiente aún ha seguido insistiendo, es una especie de gallinazo que anda volando dando vueltas sobre la relación que tengo con mi novio, pues de momento estamos alejados -no separados-. Es del tipo de persona insistente con cero dignidad y autoestima. Lamentable por él, pues aunque yo no tuviera a Eustaquio, preferiría estar sola que mal acompañada.

  5. Jajaja sigo leyendo en mis breaks, dile que quieres 6 hijos o busca y presentale una barbie con IQ = a su edad y listo.

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