El proceso creativo de mis historias

Como les he comentado siempre, en mi cabeza habitan de forma permanente personajes, voces que me hablan, que a veces acallan mis propios pensamientos, gente incorporea que busca saltar a la realidad alterna de una historia que pretende contar y lo hace a través de palabras que me dicta directamente a mi cerebro. Así es como yo escribo. En estos últimos tiempos en los que la adicción insana a redes sociales me sacó de las vías de la escritora que pretendo ser, aquellas voces se habían atenuado con las voces de mis amigos y conocidos tanto de Twitter como de Facebook, que proponen temas, dejándome llevar, distrayéndome de conocer mis fantasmas internos, dejándolos sin cuerpo, habitando ahí sin poder hablar, moverse, expresarse y desarrollarse. Por eso dejé las redes, me las he sacado y ahora puedo retomar el proceso creativo personal con el que llevo a cabo las historias de ficción.

El proceso empieza con una idea

ideaYo le llamo “la idea semilla”, un flash que ilumina mi mente y que en breves segundos y poquísimas palabras aparece como un concepto amorfo pero a su vez plástico, maleable. Estas ideas me suceden a diario, por ello ahora no salgo sin mi cuadernillo de notas para escribirlas por más absurdas o raras que parezcan esas ideas semillas. Las voy recopilando sin juzgarlas como ideas buenas, regulares o malas. Sí, hay ideas semillas malas, malísimas, repetitivas, cortantes. Esas las dejo de lado sin juzgarlas, sin embargo, igual las agrego a mi colección de ideas. Algo germinará si lo trabajo.

Germinando ideas

Cuando me hago con varias ideas, las voy germinando a ver qué resulta. En este paso dejo puerta abierta a mi intuición, elijo la idea con la que considero cuento con las herramientas adecuadas para desarrollarla. Ideas más complicadas -como historias de épocas anteriores, o en lugares fantásticos, en mundos paralelos o que desafían las leyes de la naturaleza- las prefiero desarrollar con más detalle, como cuando se pone a reposar el vino en barriles de maderas nobles y en la absoluta oscuridad y silencio. Son ideas que no las voy contando por ahí de forma frontal, las lanzo como pequeñas carnadas y las voy nutriendo de lo que escucho y leo. De acuerdo a esas reacciones voy notando qué idea brota con raíces más fuertes, es un indicativo de una historia va a enganchar y gustar.

La plantula

Cuando la idea ya ha echado raíces, determino justamente las partes con las que cuento y decido la forma que tendrá esta historia. Sus raíces me indican donde se sujeta el relato, lugares y tiempos donde se desenvuelven los hechos. Los personajes merecen mención aparte, son justamente ellos los que me hablan dentro de la cabeza, es momento de ir separando sus voces, escuchándolos uno a uno, crearles un cuerpo y darles una razón. Esa razón es la que motiva a sus acciones, así como la que los detiene de actuar. En otra entrega para este blog les comentaré cómo alimento los personajes, de dónde surgen, sus dimensiones y  sus “por qués” para todo lo que hacen y dejan de hacer, cómo evolucionan y aportan a la historia, su voz y punto de vista. Sí, mejor de los personajes hablamos otro día.

From the beggining to the end

Cuando ya tenga la plantula, necesito visualizarla, ¿cómo se verá la plantula cuando crezca? ¿Qué tipo de tiesto necesito? ¿Qué tan alta va a crecer? ¿O es una planta rastrera? ¿Necesita raíces fuertes para sustentarse o puede tener raíces aéreas? ¿Qué frutos ofrece? ¿Puedo hacer un híbrido con esta planta? Todo esto lo resumo en la frase “desde el principio hasta el final” que es la descripción de la historia de forma muy austera, pero con spoilers incluídos. Esto enmarca la historia y sirve para tener siempre un rumbo al escribir, sin divagar o enredarse en subtramas o elementos raros que luego distraerían al lector. Esta es una ficha personal que uso como novelista y que no pierdo de vista hasta la culminación de la historia.

Estructurando la historia

Para no perder la forma que pretendo darle a la historia final, ya conociendo la forma que tendrá la historia, en este paso divido la historia en los capítulos que se van sucediendo para que la historia se desarrolle según el punto anterior. Es un proceso creativo guiado, que yo manejo siempre teniendo en mente la planta final, esa es mi guía, mi directriz. Aquí es cuando se llenan de detalles, descripciones y acciones que inevitablemente tendrán como consecuencia el desenlace de la historia.

Abono para los libros

idea regarImaginación y mente abierta. Leer a otros autores. Música exquisita, personalmente Chopin es mi compañero recurrente, así , como no, Radiohead o Jean Michel Jarre. Las películas bien contadas, vídeos de documentales, libros de historia, anécdotas de amigos, todo sirve para hacer crecer una historia.Y el abono más importante, el compromiso que hay que establecer con las historias, visitarlas a diario, podarlas con una edición sobria tras cientos de relecturas de los escritos.

Así es como a breves rasgos escribo mis historias. De entre el montón de semillas que tengo guardadas en otro montón de cuadernos. Ideas que pueden fusionarse, como no, alterarse y modificarse. El truco es siempre estar atenta a escuchar esas ideas y capturarlas, quien sabe y ahí está escondida otra gran historia para contar.


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© 2016, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Mis libros

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