El sui géneris caso de la ninfómana y su marido desganado

Una nueva sección nace en Pitonizzaland. Comienzo una serie de cuentos incompletos. Ustedes deciden el rumbo que tomará la historia en sus comentarios. El comment más ingenioso se lleva la canasta de multiproductos y un póster autografiado por mí.

Hoy, una historia de la vida irreal:

Ella era el sueño de todo macho cabrío, arrecha, ardiente, siempre dispuesta a pecar. Su marido, un hombre común. Ella, fuera de lo común. Su matrimonio era relativamente estable, ella lo “atendía” muy bien, según los canones machistas tradicionales: le tenía la comida lista a la hora que él llegaba a almorzar, su ropa siempre limpia, planchada y suavemente almidonada, la casa en orden, oliendo a bosques de pino. Sus hijos, un encanto, educados, disciplinados y amorosos, ella, a quien llamaremos Ninfa, era un ejemplo de ama de casa. Pero su marido, a quien llamaremos Tranquilino, tampoco hacía un mal rol de marido, según los feministas canones tradicionales. Jamás miraba a otra mujer, llegaba puntual, con dinero y demás provisiones, no tomaba, jamás la maltrataba, la sorprendía con detalles para fechas como aniversarios y cumpleaños, sabía de gasfitería y electricidad. Un modelo de marido. Eran la pareja perfecta. Conversaban -no discutían- sus problemas. Juntos emprendían y juntos salían adelante.

Pero, no todo lo que brilla es oro, dicen los entendidos. Hacia dentro de la alcoba matrimonial, el tálamo nupcial hace tiempo había dejado de agitarse noche a noche. Ella exigía atención erótica permanente, pues su ninfomanía la mantenía pensando en sexo todo el día, todos los días. Tranquilino era más bien pasivo. No solía tomar la iniciativa pues si lo hacía, sabía que Ninfa no lo soltaría fácilmente. Ella se encaramaba a él y no quería dejarlo hasta altas horas de la madrugada. Él trataba de complacerla, estaba flaco y ojeroso de tanto amar. Pero últimamente él ya no cumplía y ella ya no insistía. Sin embargo, Ninfa  realmente lo amaba y no podía serle infiel, pero cada vez que llegaba la noche, él se dormía antes de que termine el noticiario, dejándola desnuda y alborotada.

En este punto de la historia me detengo queridos y fieles lectores. Hemos llegado a una disyuntiva, el camino se bifurca, uds deciden el rumbo que tomará este relato.

¿Qué debería hacer Tranquilino?:

– empezar a comer más caldo de tronquito en el mercado del sur.
– buscarle un mozo de confianza a su señora.

¿Qué debería hacer Ninfa?

– Comprarse un buen vibrador talla XXXL.
– Buscarse otro.

Terminen uds. el cuento allá donde ud. sabe…

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Diferencia que agradezco… Ahora toca ponerse de acuerdo para recibir el poster autografiado… jejejeje

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