Emancipación incomprendida

La sociedad ecuatoriana y latina es básicamente paternalista. Este hecho se nota hasta en las políticas de Estado, que promueven bonos para madres solteras, quienes, de manera conformista, viven una vida mísera, sin adquirir bienes para no perder dicho bono. Pero no voy a hablar de aquello. A nivel micro, los padres educan a sus hijos con la idea: “te estoy dando todo lo yo que no tuve”. Vuelven a sus hijos dependientes. Y culpables. Con aquel argumento, manipulan a los hijos manteniéndolos en un yugo eterno, “aunque tengas 30 años, mientras vivas en esta casa se hace lo que yo diga”. Esto es más marcado aún en las hijas “mujeres” (qué feo se oye). Las hijas no pueden salir e independizarse sin ser mal vistas. “Libertina”. Solo se puede salir del nido con velo y corona. “Bien casada”. ¿Qué hay de las pecadoras como yo, madres solteras? El estigma de la madre soltera impide a la mujer-madre-hija tener vida social. “Mujer parida no sale ni a la esquina”. Y la manipulación materna continúa: “yo consagré mi vida para criarte”. Dicho de otro modo, haz lo mismo, jódete como estoy jodida yo.
La vida de una mujer no se anula al convertirse en madre. El desarrollo profesional, social, afectivo, más allá de los hijos, enriquece a la mujer y le da fuerzas para su labor de mamá. Total, los hijos son prestados, mi hija se irá, si me consagro a ella, ¿qué haré en veinte años? ¿Vivir su vida?
La cosas se complican con la crianza de los nietos y los problemas cotidianos que aquello acarrea. Al salir a trabajar la hija (madre soltera) no tiene en ningún caso licencia para tardar 10 minutos.”¿Por qué te demoras tanto?, ¡la niña te necesita!”
Y lo peor es que dicho sermón se proclama frente a la niña, mermando así la autoridad de la madre-hija, quien se ve en medio de dos aguas, su propia madre y su pequeña hija, quien va notando quién tiene el poder, volviéndose rebelde y berrinchuda.
Para llegar a estos extremos, los padres han dispuesto todo para volverse indispensables para sus hijos. No cobran arriendo, ni luz, ni nada, pero se quejan de la falta de colaboración económica. Si uno quiere contribuir, le dicen “deja nomás”. Pero entre líneas se lee: “te cobraremos con control total”. Cuando los hijos prefieren ese control por comodidad, por tener todo a mano, pagan el precio, acomodándose a las reglas absurdas que la tiranía materna impone. Cuando el hijo/a se casa, la madre se vuelve suegra entrometida. Y aquella tarea se facilita cuando los nobles suegros permiten vivir en casa al marido/mujer de la hija/o.
En mi caso particular me cansé de:- dar explicaciones por absolutamente todo lo que hago y dejo de hacer.- seguir reglas y procedimientos únicos para las labores más simples del hogar.- ver como mi hija dejaba de respetarme (para ella, yo era como una hermana mayor).- ser un estorbo en casa.
El adulto que vive en casa de sus padres después de los 20 años es patético. Una vez terminada la universidad, hay que buscar un trabajo, y de ahí, el departamento. Dejar la casa, aprender a volar, hacerse responsable de los actos y consecuencias.
Ser independiente no es sinónimo de libertino… Ahora que no le debo explicaciones a nadie, llego a casa a las 7 de la noche, a las 9 estoy en pijama. La responsabilidad de mi hija recae toda sobre mí, y la asumo como hembra.
No es fácil. Es vivir. Tengo todas las ganas. He esperado tanto por esto…

© 2007 – 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

Mis libros

© 2007 – 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

(Visited 32 times, 1 visits today)

(Visited 32 times, 1 visits today)

Comments Closed

Comments

  1. Como la mayoria de nuestras madres estan hechas a la manera antigua, en aquella vida colonial donde las hijas tenian que casarse con el hijo de una familia acomodada aunque sea un cerdo, fumador, bebedor, etc.; y aun asi actualmente quieren hacer con nosotras.
    Es verdad que aun yo vivo bajo el mando de mis padres(aunque mi madre es la que mas manda), y e tratado de salir de sus ordenes y lo mas cerca que e estado es el de salir de la casa de ellos y mudarme en esta ciudad para estudiar en la Universidad.
    Ahora lo siguiente es terminar mis estudios y salir corriendo de aqui hacia mi nuevo rumbo

Los comentarios se han cerrado.