En el diván

En anteriores ocasiones ella ya había asistido a las sesiones donde admitía sus desordenes de personalidad. Bueno, ella siempre los ha admitido, pero el hacerlo solo es un primer paso, de un camino largo. Querer cambiar no solo debe remitirse a proclamar a los cuatro vientos, como siempre ella lo hacía.

– Quiero cambiar, quiero cambiar, sniff, sniff.

– Enfréntate al espejo y háblale en serio al reflejo… “tú me agradas”

– Tú no me agradas, yo no te agrado, pero lamentablemente no podemos escapar la una de la otra.. tendremos que aprender a querernos”…- fue lo que pensó mientras veía ausente la imagen que devolvía el espejo, desmaquillada, ajada, demacrada.. un guiñapo..

– Debes empezar a aumentar el autoestima. – sentenció.

Def. Autoestima: amor propio, opinión personal sobre sí mismo.

– Hay que hablarle en serio a la del otro lado del espejo. Ver sus cualidades, admirarlas, cultivar las cosas buenas que hay en ella.

– No hay nada bueno en mi… maté la plantita que recien estaba germinando…

– Deja de llorar… ¡basta! La mataste, ya pues, RESIGNATE. Eso se acabó.

Entonces el terapeuta prendió radio cristal, que transmitía esta linda canción chichera:

“Mis amigos me dijeron ya no riegues esa flor, esa flor ya no retoña, tiene muerto el corazón…”

– Chuta… en serio.. ¿tiene muerto el corazón en serio?

– Sí… ya deja eso en el pasado, que te quede de lección. Eso no se hace. La confianza no se recupera.

El terapeuta cambia el dial, para que José José exclame a viva voz:

“porque se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas, el amor acaba”

Agachando la mirada, ella tomó otro tissue… están aquí para absorber todas las lagrimas y penas de los deprimidos y desesperados que vienen a la consulta.

– Soy una inmadura emocionalmente… él va a buscar a alguien mejor.

– ¡Déjalo! No pienses en él. ¡Primero piensa en ti!

– ¡¡No quiero perderlo!!

– Ya lo perdiste… acéptalo. No vuelvas a buscarlo, no lo llames, no lo esperes, no hagas planes. No intentes reconquistar nada.

– Recupérate a ti misma, mírate…

– No quiero, soy horrible, mala…

– Mírate – dijo tomando su rostro, forzando a mirarse en el espejo

– Eres joven, inteligente, culta, generosa, tienes mucho que dar, cometiste un error, es cierto, pero debes aceptar las consecuencias y seguir adelante. Olvídalo… por ti. Nadie es más importante que tú.

– Él era todo en mi vida.

– Era. Ya no. Quiérete a ti misma. Si él lo valora, volverá.

– ¿volverá?

– ¿Importa eso?

– ¡Es mi motivación para vivir…!

[parte demasiado íntima para exponerla.. censurada por respeto a la identidad de los involucrados. Hacerla abrir los ojos fue difícil… pero gracias a Dios, ella tiene un buen terapeuta]

– Entonces, en quince días la próxima cita… bueno, gracias. – Dijo levantándose del diván, limpiando sus rodillas, empezando a alzar vuelo, sacudiendo todo ese lodo que impide elevarse… por sí misma.

Por ley de atracción, cuando esté lista y curada, quien corresponda, vendrá a su lado.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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