Esa contínua búsqueda personal

Hasta hace pocos meses, fui de personalidad impositiva, arrogante y prepotente. Mis ideas eran leyes divinas que debían ser adoptadas por todos, les gusten o no. Aún tengo ciertas opiniones cerradas en las que no admito discusión, la diferencia estriba en que ahora no me enfrasco en intentar a convencer a nadie sobre lo que pienso.

Si me funciona a mí, no necesariamente le funcionará a los demás. Sobretodo en aspectos tan subjetivos y personales como la elección de una religión o creencia espiritual. Desde que tengo uso de razón, cuestioné los preceptos religiosos en los que fui educada desde muy niña. No aceptaba muchas cosas que para mis compañeras de colegio estaban bien. Ahora que han pasado más de 25 años y las he reencontrado en Facebook, el 90% de ellas sigue siendo católica. O se han vuelto cristianas evangélicas. Y las veo tan felices en sus vidas, con sus familias, compartiendo alegremente oraciones, proverbios y bendiciones en sus muros. Talvez si me las hubiese topado meses atrás, habría cuestionado e incluso, me habría burlado de sus creencias. Ya no más. Y cuando me lo preguntan, admito firmemente que soy una mujer atea, sin dioses ni ritos que cumplir, pero con principios más fuertes que nunca, y la gran convicción de que más importante que las etiquetas que nos pongamos, es la forma como nos relacionamos con quienes nos rodean.

A mí me está funcionando la continua autosuperación personal. Me encantaría compartirle al mundo todo lo que estoy aprendiendo, quisiera que todos estén así de felices como yo me siento. Pero habrá quienes, como yo, cuestionarán mis métodos, me diran que soy una histérica “new age” que come patrañas, lee libros de motivación y tiene aspiraciones de couching personal. Por ello me abstengo de hablar de lo que me sirve a mí a diestra y siniestra, simplemente brindo lo que tengo a manos llenas a quien me lo pida, convencida de que en algún momento lo que yo pueda decir germine en alguien más, y así no habrán sido palabras desperdiciadas.

Sigue tu búsqueda personal. Si te sirve y eres feliz, continúa, sin importar a quienes se burlen de ti diciéndote santurrón, hermanito, ateo prepotente o histérico del “new age”. Si te sirve y eres feliz, sigue ese camino. Para todos hay diferentes caminos que nos llevan a la realización y a la felicidad.

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Hola Pitonizza, la verdad es que desde hace mucho tiempo ya que tengo conocimiento de tu blog y también es verdad que me entretiene mucho tus postulados a través de este noble medio. Si te interesa mi opinión, puedo decir que yo nunca te vi como una personalidad impositiva, arrogante y prepotente, como tú lo dices aquí. Y no creas que lo digo por chuparte las medias o algo parecido, ya que no tendría ningún tipo de beneficio para hacerlo. Más bien yo te vi siempre como una personalidad que no tiene miedo de expresar lo que su mente le está diciendo acerca de como reaccionar ante ciertas circunstancias, hechos y opiniones. Por otra parte me parece súper positivo el hecho de que te estés buscando y encontrando el camino de la felicidad y la tranquilidad plena. Suerte en tu búsqueda y qué todo marche bien.

  2. Exacto!… Muchos caminos llevan a Roma.
    Y nadie tiene el poder de cuestionar los caminos del prójimo, no crees?
    En lo personal, creo que sí hay un Dios, pero DEFINITIVAMENTE no como lo pintan las religiones(en especial la Católica y se supone que eso soy, Católico) y me gusta vivir a mi modo, sin perjudicar a alguien y sin juzgar a nadie[de por sí, ya uno no puede ser lo que quiere ser sin ser siniestramente juzgado por la gente]
    Y bueno, admito que aunque nunca lo he hecho, seguramente el desmoronarle el mundo de mentiras(a mi subjetivo parecer) en el que se rigen los religiosos sería un tanto satisfactorio(sí, jojo, soy un diablillo). Pero a fin de cuentas, creo que ellos son también son libres de creer en lo que quieran.

    Saludos, Pitonizza 🙂

  3. Pues lo normal, aunque no te parezca, es justamente lo que te pasa… eh… se puede instruir para desaprender de muchas maneras a las persona, claro, siempre que te sobre el aliento y la voluntad de cambiar sus vidas.

    En lo personal… yo recuerdo con algo de nostalgia aquella actitud feroz que tenia por los empobrecidos gustos de muchas personas además de la hipócrita forma de sus vidas con ritmo tropical. Ahora solo miro al rededor con la misma actitud pero con un poco más de indiferencia… suena arrogante, pero voy sin malicia… y sí… algunas personas ganan olímpicamente esa indiferencia. (no justifico el maltrato)

    Felicidades un blog con artículos geniales.

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