Escenas repetitivas en telenovelas clásicas

Las telenovelas mexicanas y venezolanas fueron omnipresentes en mi infancia. Almorzabamos alrededor del televisor. Muchas de estas escenas se borraron de mi memoria, hasta que las vi en YouTube, y lo recordé todo.

Los Ricos También Lloran (1979), con Verónica Castro y Rogelio Guerra. No recuerdo nada de la trama. Yo tenía apenas 6 años cuando la exhibieron en Ecuador. Entre las escenas que los cibernautas han subido a YouTube, me topo con esta:

María la del Barrio (1995) con Thalia y Fernando Colunga. Esta novela sí que no la vi, pues a esa edad ya no me gustaba comer en familia 🙂 Veamos esta escena y veamos las similitudes:

  • Ambas eran protegidas por el señor de la casa.
  • Ambas eran objeto de burla por ser nacas.
  • Ambas tenían una abundante cabellera salvaje.
  • Ambas, patuchas de buen ver.
  • Ambas enamoraron al señorito de la casa.
  • Ambas con una enemiga feroz.
  • Ambas no saben usar tacones altos.
  • Ambas nunca habían conocido un teatro.

Luego del hilarante suceso del teatro, ambas “salvajes” terminan enamorando al galán, quien se casa con ella. Cuando la heroína queda embarazada y es rechazada por su marido por dudar de la paternidad que se le atribuye, pierde la razón y regala a su hijo recien nacido, buscandolo desesperadamente hasta que se vuelve un adolescente descarriado que por azahares del destino entra a robar a la casa de sus propios padres.

Abigail telenovela venezolana (1988), que admito vi de principio a fin, pues me identificaba con la muchacha majadera que hacía travesuras al profesor. A pesar de que su trama comienza de manera muy distinta que las novelas mexicanas antes narradas, en Abigaíl sucede exactamente lo mismo (acusación de infidelidad, demencia, hijo regalado y buscado por años que va a parar robando en … bueno, ya lo saben) ,

Abigail y su hijo Cheito. Notese como intentan hacerla lucir cuarentona a sus veinte.

¿Pocas ideas? ¿Falta de originalidad? No es primera vez que se repite una fórmula ganadora para un nuevo público. Remakes le llaman. Sin ánimo de defender estas producciones, supongo que el colocar actrices de moda protagonizando historias de probado éxito facilita las cosas. La idea es vender un producto y tanto Verónica Castro, como Thalia, vendieron la novela a países exóticos como Rusia o Thailandia. A Catherine Fulop le fue muy bien también haciendo novelitas, sin embargo, sacrificó su vida casándose realmente con Fernando Carrillo quien de hecho es gay. Pero esos son casos de la vida real.

Fuente: Wikipedia.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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