Experimento personal para reactivar el oráculo

El tiempo no es lineal, es circular, cíclico. Círculos que se repiten hasta el infinito. Es por ello que hay quienes pueden “ver” el futuro, por la contemplación del pasado y presente, es muy posible predecir el tiempo, como los meteorólogos que vaticinan tormentas o cielos despejados. Se puede ver un futuro de los miles de miles de futuros potenciales. Así mismo astrólogos, tarotistas y pitonisas como yo, al mirar el oráculo del tiempo presente, nos vamos haciendo una idea de lo que vendrá.

Debo decir que mi oráculo está un poco falloso. Como cuando un televisor de esos antiguos fallaba, y había que girar la antena, hasta dar con la señal, así debo yo ir girando hasta encontrar esa guía interior, intuición o corazonada, que aclare lo que veo. Pero no es posible seguir girando, si hay algo que causa interferencia. Una presencia pesada, densa, que habla sobre mi diálogo interior, acallándolo, trayendo a colación temas que no domino: Game of Thrones, Odebrecht, Justin Bieber. Así de variadas son las interferencias. Y todas vienen de la misma fuente: redes sociales.

He vivido atrapada en esas redes desde Twitter en 2007. Antes de eso era una devota de mi blog, el único sitio web que actualizaba con mis palabras. Claro, en 2007 mi mentalidad era la de una adolescente recién salida al campo laboral, madre soltera pujante y con intensos deseos sexuales mal satisfechos con amores fortuitos. Así que mis actualizaciones no eran sublime poesía, siempre fueron simple drama empalagoso. Pero era mío. Mi esencia. Pura yo, latente auténtica. Luego llegó Twitter, y todo lo demás, quedé atrapada. Sentía que me debía a mis seguidores que retuiteaban cualquier idiotez que pasaba por mi cabeza. Mis amigos invisibles. Rompí el compromiso con este blog, por actualizar algo tan efímero como mi time line de Twitter.

Mi vida amorosa se estabilizó, y con eso, los artículos llorones desaparecieron para siempre de mi blog, lo cual lo llevó a perder su tráfico, de igual manera que pasaría con diario Extra si diera un giro cultural en el cual la sangre es innecesaria. Así fue como llevé a este blog a la desnutrición, mis pensamientos en vez de concentrarse en un solo tema, se dividían en tratar de entender el TT del día y participar con al menos un meme gráfico y un par de retuits que activen los bots de favstar.

Hoy no busco revivir este blog. No volveré al ritmo de tres artículos publicados cada día.  Mucho menos pienso recuperar mi “influencia” en redes. Al contrario. Hoy busco apagar esas interferencias. Porque hacen mucho ruido en mi oráculo: mi diálogo con mi guía interior. 

Es absurdo, lo sé porque lo he hecho antes varias veces, despedirse de redes sociales con un tuit o una actualización en Facebook. Y como es absurdo, lo volveré a hacer. Hoy me retiro de redes sociales, a pesar de que extrañare a Aldo Cassola a quien ni siquiera sigo, pero cuyos ingeniosos tuits me llegaban a diario, manteniéndome al tanto del panorama político en mi país. Como ya no me interesa nada de eso, pues retrasa mi camino, bye bye Aldo. También extrañaré a Paola Copel, cuyas historias urbanas grafican de forma certera lo que es vivir en este paisito. ¡Extranaré a mucha gente que ni siquiera me conoce!

Todo en mi vida se relaciona con un episodio de los Simpson.

En fin. Esta decisión en realidad es un experimento. Estoy a punto de cumplir 44 años, así que tengo una fecha “en mente” para recordar. Hoy 7 de agosto me retiro de Twitter y Facebook (Instagram es diferente, nadie de los que sigo ahí menciona a Jorge Glas). Me retiro para luego, en 2018, hacer un examen de conciencia y otras mediciones que no explicaré aquí pero que tengo en mente (metas personales, objetivos profesionales sobre todo artísticos), en otras palabras, poner en la balanza lo bueno que hice en mi vida vs. los ingeniosos gifs de gatitos que me voy a perder.

Entre otras cosas, haré un conteo de:

  • cuántas fotos al aire libre tomo en un día
  • cuántos libros leo a la semana
  • cuántos libros puedo publicar en un año
  • cuánto tiempo puedo aumentar a los saltos en mi trampolin
  • cuántos rituales nuevos puedo añadir a mi grimorio
  • cuántos audios de pájaros subo a Xenocanto

Quiero probarme a mí misma que soy yo quien mando en mi cuerpo, yo le ordeno no hacer click en el acceso directo hacia twitter que tengo en mi browser. Yo domino a mi mente, exigiéndole evitar Facebook para no dejarme llevar de su efecto succionador de tiempo. Yo rijo mi destino. Yo moldeo mi futuro. Hoy me vuelvo responsable de él. Soy yo quien lo crea y soy yo quien aprenderá a sortear las dificultades.

La voluntad es un “músculo” que se ejercita día a día al resistir el impulso de hacer cosas que traen recompensa inmediata y nula recompensa a largo plazo.

© 2017, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Mis libros

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