Un murciélago que había sido criado por ratones había perdido la capacidad de volar. Sus padres adoptivos le habían enseñado a vivir como ratón, a correr como ratón y a alimentarse como ratón. Ellos no le habían ocultado que en realidad era un murciélago, pero que a pesar de no poder volar, podría tener una vida plena como ratón. El murciélago sabía que los murciélagos tenían una vida interesante: a más de volar, ¡lo hacían en la oscuridad! Y colgaban cabeza abajo en las vigas.
Sus amigos ratones notaron su frustración y le preguntaron:
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás triste?
- Más que triste, estoy harto de ser un murciélago que vive como ratón, corre como ratón y se alimenta como ratón. ¡Yo soy un murcielago! Debería estar colgado cabeza abajo en una viga y volando en la oscuridad.
- Pero, ser un ratón es divertido… nosotros somos ratones y vivimos felices.
- ¡Vida aburrida la de un ratón! Iré con mis hermanos murciélagos y que me enseñen a volar, ¡adios arrastrados!
Así, renegando de sus padres adoptivos y de sus amigos ratones, salió a reunirse con los murciélagos que colgaban cabeza abajo en una viga.
- Hola amigos, ¿cómo van?
- No te conocemos, eres un ratón.
- Yo no soy un arrastrado ratón, soy un murciélago como uds, vean mis alitas.
- Pero no puedes usarlas, vives como ratón, corres como ratón y te alimentas como ratón.
- Voy a aprender a volar como ustedes, solo enseñenme y aprenderé.
- Toda la vida te vimos jugando con los ratones y hoy has venido a hablar mal de ellos. Además no tenemos tiempo de enseñar a volar a un murciélago con alas atrofiadas.
Al sentirse rechazado por los otros murciélagos, el murciélago regresó con los ratones.
- Hola amigos, aquí estoy.
- No te conocemos, dijiste que somos arrastrados.
Así, el ratón-murciélago fue rechazado por ambos grupos.
Moraleja:
Acepta tus limitaciones, no hables mal de tus amigos ante otros, no intentes encajar a la fuerza en un grupo al que no perteneces.
Adaptada de una historia que hace mucho tiempo me contó el Dr. Tofu.









Hay muchas personas a las cuales podrá caerles este cuento como anillo al dedo.
Gracias por haberte servido de inspiración.
Un beso.
Saludos desde Puerto Rico.
NUnca había leído esa fábula. Hoy aprendí algo nuevo. Gracias.
Adelante y éxito.
Muy buen cuento. Muchas veces nos cuesta aceptarnos como somos