¿Feliz día de los muertos?

No comparto en absoluto la constante enaltación a la muerte que se hace en las iglesias católicas. Hacer un altar en torno a un cadáver, por mucho simbolismo que se le meta, tiene un sentido estrictamente intimidador. Si un dios mató a su propio hijo, qué podría ser de mí, pobre mortal. Y así nos llamamos desde la cristiandad. Mortales. De muerte. En polvo te convertirás es la sentencia. De muerte. Y la vida eterna que ofrecen como recompensa es una utopía aburridora en la que no creo. ¿Te mueres y luego resucitas y de ahí ya no te mueres aunque te pise un camión? En el paraíso no hay camiones, garantizado. Esta vez el cuerpo que te toca es inmune a infartos, cánceres y dolor. No entiendo porqué no haberlo “diseñado” así desde el principio. No entiendo a un dios así.un-dios-muerto

Si para mi “salvación” era necesario torturar a alguien, no quiero ser partícipe de eso, yo jamás aprobaría que dejen a alguien en este lamentable estado.

 

muerteEl concepto de muerte siempre es relacionado con algo feo, como los zombies de The Walking Dead, son horribles, dan miedo. La idea es dejar bien claro que la muerte es algo espantoso, el final. La muerte se simboliza con la calavera, la guadaña. Y como paradójicamente en esta vida nos aferramos a este cuerpo, lo cuidamos hasta el punto de rendirle culto excesivo, le dedicamos tiempo para embellecerlo, modificarlo, curarlo. Para que un día igual muera y ocurra el natural proceso de putrefacción.

the-walking-dead

Google me comentó que en vida, esta era una chica muy linda.

Es hora de que nos quitemos los temores a la muerte heredados por la cristiandad. No es cierto que hay castigos luego de la muerte. Tampoco es cierto que tras morir, nos extinguimos como una vela cuya luz jameas volverá a brillar. Mucho menos es cierto que hay un lugar donde la gente buena no hace nada más que alabar a un dios que así lo exige a cambio de esa vida eterna. No hay eso. La vida y la muerte se entrelazan en una espiral infinita, muerte y renacimiento, apogeo y decadencia. Lo vemos en la naturaleza. Lo vemos en las sociedades. Es lo que es. Un día vamos a morir, pero no es el final. Es hora de que nos quitemos la irresponsabilidad inducida por la cristiandad que hace que la gente actúe sin pensar en las consecuencias, pues cree que pidiendo perdón se resuelven las cosas, así como hipotecando su vida y libertad, se garantiza una parcela eterna en un paraíso que de hipotético no va a pasar.

Más que esos miedos infantiles incentivados por las religiones judeo cristianas, también le tememos a la separación. La muerte nos separa, nos pone en planos diferentes, que no interactúan. Aparentemente. Debemos entender que la materia biológica tiene un ciclo que un día deberá cerrarse, entenderemos no solo que la muerte es inevitable y natural, la muerte es algo bueno. La muerte es como la naturaleza se encarga de mantener este mundo material como lo conocemos. Si la muerte no existiera, viviríamos para siempre, el planeta se llenaría de humanos en pocos cientos de años, quizá más, pues la vida y los nacimientos seguirían ocurriendo… y el colapso sería desastroso. Pero eso no se lo dicen a los que creen en la vida eterna de la forma tan distorsionada como lo creen los cristianos.

Yo no creo en la muerte como un final definitivo sobre todo luego de haber entendido que este cuerpo es un vehículo para permitirme la experiencia en un plano trimidensional, con las adaptaciones para un planeta con las condiciones de vida que le permiten a mi sistema biológico su supervivencia. Pero yo no soy este cuerpo, soy algo más que simplemente está contenido y limitado por las leyes físicas de este plano. Eso explicaría sucesos “paranormales” como la clarividencia y experiencias extra-corporales como viajes astrales. Es lo que creo.

Pero yo no quiero imponer mi creencia. Sería ridículo el solo intentarlo, pues no podría. No tengo evidencia de lo que digo, todo lo que creo se basa en experiencia personal imposible de transferir a otros. En todo caso, esto es un artículo de mi blog personal, no es una tesis, no busca ser aprobada. Si quieren, pueden opinar sobre mi creencia, estoy consciente que al publicar algo en mi blog se expone al juicio ajeno, y no me importa, es derecho de cada quien formarse una opinión. Como yo no pretendo imponer, ignoraré las opiniones que vengan con ese afán impositivo.

Escribí este post a propósito del día de difuntos*, que nunca recuerdo qué fecha cae, solo sé que es a inicios de noviembre, cuando la muerte se acercó a mi familia llevándose a mi madre. Es más por esto que relaciono a noviembre con la muerte, pero también relaciono a noviembre como la promesa de renacimiento, pues la separación física de mi mami coincidió con muchas cosas que prefiero atesorar para mi privacidad. Me casé el mes de noviembre. Noviembre significa mucho para mí.

Ahora que empiezo a entender los ciclos, y que practico la contemplación de la naturaleza casi a diario, siento la presencia de mi mami, no como fantasma, no como ángel que me protege, ni como ente super poderoso que evita que asalten el bus en el que viajo. La siento conmigo a muchos niveles. El “como siento” la presencia de mi madre es una percepción tan sutil, sin embargo muy real para mí como lo es esta computadora en la que escribo. Es difícil de explicar con palabras, es algo que está adentro, es íntimo, personal y sagrado. Cosas mías. Ah, se me olvidaba:

¡Feliz día de los muertos!

* había olvidado darle click a “publish”. Oops.

© 2016, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

Mis libros

© 2016, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

(Visited 63 times, 1 visits today)

(Visited 63 times, 1 visits today)

Facebook comments:


Leave a Reply