Guayaquil hierve

Estas últimas semanas el calor en mi adorada Perla ha llegado a niveles infernales. El asfalto parece derretirse, se pueden sentir claramente las vísceras hirviendo en el interior, se podría freír un huevo en el capó de cualquier vehículo estacionado en la calle. Los árboles son un aliciente, pero no es suficiente, dada la grandiosa idea del alcalde de reemplazar los añosos y frondosos arboles de antaño por esbeltas palmeras que apenas hacen sombra.

Con el micro-temblor de la noche del miércoles, la metereología popular predice cambio de clima. Esperemos que los siguientes días las temperaturas sean menos inclementes.

Para no seguir quejandome del calor, veamosle el lado amable de la situación:

1. Nos bañamos cada 4 horas (en situaciones normales, yo lo hago cada 12 horas).

2. Usamos poca ropa, ergo, copulamos más.

3. Recordamos canciones ochenteras para demostrarles a nuestros hijos que en el siglo pasado también hacía calor:

? Qué calor, qué calor, ? desnudita se está mejor. ?

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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