Introspección para encontrar la libertad

Valiéndome del pensamiento introspectivo que suelo practicar la mayor parte del tiempo, he encontrado dentro de mí los roles que he jugado en diversas etapas de mi vida. Desde pequeña, en la escuela de monjas, siguiendo sus guiones, totalmente apegada a sus reglas, que luego cuestioné. Es que desde que tengo uso de razón me he estado preguntando ¿quién soy yo? ¿A qué vivimos? ¿Por qué no nací árbol o medusa?, ¿Por qué tuve que nacer persona? ¿Qué es el cosmos? Me lo he preguntado siempre y eso me ha mantenido lejos de la vida social de la mayoría, siendo ignorada desde los juegos de la infancia, hasta las reuniones de la comunidad barrial. No soy invitada, me ignoran. Y yo así nunca participé de lo que la sociedad imponía a los diferentes roles que encarné. Yo también los ignoré sumergiéndome en mi impenetrable introspectividad.

No permití nunca que esos roles me definan. Cuando así lo hacía, al principio de mi vida, cuando tomaba partidos —vicio que apenas estoy abandonando— que imponían un pensamiento colectivo, esa voz interior se quejaba: “no perteneces aquí”, así, fui abandonando los escenarios que me dejaron alguna enseñanza. Cuando estudié una, no dos, esperen, fueron TRES carreras universitarias que estudié, terminando solo una de ellas,—perdón, fueron CUATRO— la ejercí por un período breve de mi existencia. Porque me gradué de Diseñadora, pero viví como tal por unos cuantos años. Decidí que quería ser lo que me gusta ser, aunque no haya estudiado para eso formalmente, porque mi pasión no coincidió en ninguna aula. Decidí ser lo que me gusta ser, aunque no pague. Decidí que me gusta ser lo que soy porque entendí que es lo que quiero. Por la práctica constante de pensamiento introspectivo.

Esa conversación constante conmigo misma me ha acompañado siempre. Ahora la siento más vívida, más enfocada en un tema, menos errática y caótica. Llevo nota de todas esas palabras y diálogos que surgen en mí para luego analizarlos más a fondo. Y estoy organizándolos, en una especie de esquema, que ya he de convertir en algo que pueda mostrarles a ustedes, queridos lectores. Sé que algunos me leen por medio de mi feed, han sido testigos de mi evolución espiritual que atribuyo a la constante escucha a lo que yo misma me tengo que decir. 

Para que ese guión cobre sentido, la escucha a la conciencia interna se debe hacer de forma honesta, sin ponerse trampas o auto-sabotajes. Sin disfrazar lo escuchado con palabras que coinciden con lo que mi ego quiere escuchar. Al contrario, tomar lo que aprendo como una nueva célula que se despierta en mi ser, no como un error, o con la necedad de no cambiar de opinión o de creencia. Sin dejar que el dogma domine y ciegue a mi verdadero yo, pues por mucho que yo intente crear una imagen “persona” alejada de dogmas o limitantes mentales, el solo hecho de vivir una experiencia humana me vuelve proclive a estar equivocada, programada o adoctrinada. El propósito de entender mi guión me ayuda entonces a liberarme de dichos dogmas, y ser YO a pesar de los roles que encarno.

Con esto quiero enfatizar la importancia de ser libres. Por mi lado estoy encontrando poco a poco esa libertad con estos procesos íntimos que comparto aquí en mi blog. Siento que me sirve y por ello se los cuento a ustedes. A los de antes y a los que lleguen.


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