La casa de una bruja

Empecemos por el jardín. El jardín de una bruja, por lo general está encantado. Ahí la bruja pasa horas podando, quitando maleza, arando la tierra con sus manos, sacando con cuidado los gusanos que ahí laboran, regando con agua y palabras las plantas. Plantas medicinales. Cactus. Flores silvestres trasladadas a macetas hechas de botellones de plástico que tienen la suerte de convertirse en el hogar de una flor.

Las piedras del jardín han sido elegidas por la bruja en sus incansables caminatas por la naturaleza. Piedras de ríos, del mar, además de conchas y caracolas, se han dispuesto en las macetas, para dificultar al gato del vecindario usar este espacio como su lugar de deposiciones. Hasta el más pequeño detalle está cuidado en el jardín de la bruja. Sus plantas se dan sombra una a la otra. Nada es accidental en el jardín de la bruja. Por todo eso, el jardín está encantado.

Los muebles de la casa de la bruja están totalmente destruidos por el constante arañar de los gatos de la bruja. Sin embargo, telas bordadas intentan cubrir los destrozos felinos. Lo que importa es que haya cojines para acoger a las visitas que van a ver a la bruja.

La bruja ama el arte y lo demuestra. Y lleva la naturaleza hasta dentro de su casa, vasijas con tierra, plumas de pájaros. Todo significa algo. Todo es un embrujo. Todo está cargado del poder de la bruja para proteger su casa y a los suyos.

La casa de la bruja huele a monte. De la cocina de la bruja, el fogón constantemente tiene en hervor diversas pócimas que la bruja prepara para sanar y para volar. Porque la bruja vuela, eso es cierto, y para ello se vale de sus pócimas. La bruja guarde ahí decenas de frascos con diferentes raíces, hierbas, cortezas, semillas, polvos, flores frescas y secas, hojas trituradas, aceites, macerados, frutas en fermentación.

La bruja duerme en un altillo. Es un lugar sagrado donde la bruja y su compañero danzan mientras miran la luna. La luz ahí es de varios colores, a veces lila, a veces color rosa. Su cielo raso parece a veces desaparecer y dar paso al cielo estrellado y sus colore a veces lila, a veces color rosa. Son hermosos colores que iluminan el escenario donde la bruja hace el amor. Y luego se acurruca y se convierte en gata.

En esta ocasión no voy a colgar fotos. La bruja no me lo permitió.

© 2016, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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