La ex contraataca

Con el novio a miles de miles de kilómetros de aquí, me toca conformarme con escucharlo por teléfono por la noche y uno que otro chat diseminado durante el día. Los fines de semana que eran solo de los dos, ahora los paso con mi suegra, bien pintandonos las uñas de los pies, o bien mirando flores exoticas para la ceremonia del matrimonio. En una de esas tertulias, me hallaba yo en casa de mi querida suegra, en el otrora dormitorio de Eustaquio, acomodando algunos enseres de uso común, cuando suena el teléfono. Yo me apresuro a contestar, sin percatarme que al mismo tiempo, mi suegra había tomado la extensión. Astutamente me quedé callada escuchando. Bueno, no astutamente, es de muy mala educación escuchar conversaciones privadas ajenas, pero no pude evitar la tentación al escuchar que mi suegra decía: “mijita, no insistas, Eustaquio realmente se fue del país y cuando regrese, lo hará para casarse con Pitonizza, no sigas haciendote daño y deja de molestar”.

Me quedé inmovil. Una ex llamando a mi Eustaquio. Una ex que está al tanto de mi matrimonio, de mi existencia. Le confesé a mi suegra sobre mi indiscresión y falta de educación al haber escuchado la conversación, ante lo cual, mi suegra me contó lo que sucedió:

Peggy es una chica arribista. Según mi suegra, cuando esa “niñita” llegó a la empresa de mi novio “a espiar”, se le salieron los ojos y se fijó en el bolsillo de su hijo, intentando meterse en su casa, abusando de la confianza que Eustaquio le dió, haciendose atribuciones, dando órdenes, disponiendo de todo, indisponiendo a la gente. Esa “niña” incluso celaba a su hijo de su propia madre, enojandose cuando él la visita, incluso, interponiendo sus cosas en eventos familiares, para poco a poco ir separando a Eustaquio del nido. Le pedí fotos, a lo que mi suegra me respondió: “me aseguré de romper todo lo que me recuerde a esa mujer en la vida de mi hijo”.

Todo aquello me dejó con aún más curiosidad. Una vez en la oficina, intenté sacar información con Graciela, la asistente de Eustaquio, quien me contó pormenores de la fallida relación con Peggy.  La gordita pelirroja sin sangre en la cara que había descrito mi suegra, es dueña de un cuerpo espectacular. La natural curiosidad femenina por saber cómo era la ex de nuestro parejo, me llevó a pedir todos los datos que sean posibles sobre esta “niña”.

Todo sucedió en el 2007, año en que Peggy y Eustaquio empezaron a salir a raíz de que ella llegó a hacer una auditoria externa. Tal como mi suegra había comentado, Peggy poco a poco fue poniendole las garras encima a Eustaquio, quien no podía resistir los encantos de la menuda pelirroja, pecosa, con un exhuberante pecho mosqueado. Graciela, la asistente de Eustaquio, me mostró el Facebook de Peggy. El típico perfil de la mujer que busca desesperadamente llamar la atención de más de 2500 “amigos”, y demostrar a toda costa lo divertida y liberal que es… traté de no mostrar demasiado interés, sin embargo, me fue algo difícil ignorar la belleza de ese mujerón, en cada foto más sensual que en la anterior, cada foto con cientos de comentarios, cada foto era marcada como “me gusta esto” por decenas de hombres que aullaban en su muro elogiandola, sin embargo Peggy expresaba que estaba en “una relación complicada”.

Pronto, Eustaquio pareció hartarse de Peggy, pues era una mujer absorvente, posesiva, celosa y aniñada. Una de las cosas que mi novio más detesta en una persona, es la “aniñadez”, y Peggy es de esas plásticas que se derriten cuando hace mucho sol, por lo cual la mandó a pasear de forma indefinida, ella no captó el mensaje y decidió afincarse en la vida de mi Eustaquio, lo llamaba, lo buscaba en la oficina, le escribia constantemente, ante lo cual, Eustaquio decidió desaparecer, cerrando Facebook, cambiando número de celular, y dando estrictas instrucciones al guardia de impedir que Peggy se estacione cerca a la oficina.

Me quedé con esa información entre ceja y ceja, pero me sentí muy mal de haber espiado en la vida pasada de mi novio sin preguntarle directamente a él, sentí que lo traicioné. Mientras estaba en esas divagaciones, pensando cómo decirle a Eustaquio que había invadido su privacidad al preguntar a la asistente sobre su anterior romance, como extraña coincidencia, aparece Peggy, quien había burlado la seguridad del edificio, aprovechando el cambio de turno de los porteros. Con un gesto discreto que Graciela entendió, me quedé sola con Peggy, quien se dirigió a mí en un gesto autoritario.

“¿Así que tú eres la famosa Pitonizza?'”

El post se alargó demasiado. Les cuento luego el resto…

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Me pareció muy chistoso ese pobre ser. Imagínate que estuvo 26 minutos dentro de mi blog, leyó “Troll sin vida” y se sintió identificado. Luego siguió con el post por el cumple de mi hija, pretensiones geek de una chola, lo cual no me parece insulto pues no lo es, para rematar con este post donde despotrica contra mi, jojojo.

    Más de uno NO tienen vida, está comprobado.

  2. Si, ja ja ja, es cierto, mi Pitonizza siempre asediada por tod@s.

    Seas hombre o mujer “anonimo”, quédate con Peggy. La man es bisexual, te sirve igual. Solo que posiblemente haya pillado alguna enfermedad venerea o ladillas, es promiscua, por eso, va de retro.

    Pitonizza, te extraño mucho.

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