La fragilidad de la vida

Semanas atrás, cuando llegaba la madrugada, deseaba morir.. y no lo conseguí. La vida se volvía necia, no me abandonaba. Ahora que ha pasado el tiempo, y veo las cosas más tranquilamente, entiendo a quienes me decian “nadie muere de amor”.. o en mi caso, de desamor. Pasé esa prueba. Volví a la carga, con mis proyectos, ideas, varios trabajos pendientes… Estoy enrumbada. Mas sin embargo, ayer (martes) en la mañana, un fuerte dolor en mi brazo izquierdo, irradiando al pecho, me hizo aterrar…

Inmediatamente, San Google me dio las respuestas a la obvia pregunta: “¿será un preinfarto?”. Pensé que eso era cosa de viejos. O de gordos. O de viejos gordos. No soy obesa en lo absoluto. No fumo 20 cigarrillos diarios, a lo mucho 5 o 6. Evito las frituras, fritadas en pro de mi aplanado abdomen. Pero sometí a mi querido “wacho” a graves presiones, el estrés por pagar las deudas, a pesar de que Dios está portandose generoso. ¡No ha de ser! Seguro me golpeé en el bus, y me empezó a doler recién esta mañana.

Los ánimos me los di yo misma, pues, mientras la opresión en mi pecho me impedía respirar, mil pensamientos se dispararon en mi cabeza… yo tan soberbia le pedí al Creador eutanasia para el alma… sobreviví los pastillazos.. me dió pánico imaginar mi cadaver colgando del tubo del baño… me acobardé ante el bus de la metrovía, con cuyas ruedas coqueteé, visualizando mi “muerte accidental”… Como Dios no me quiso recibir, y el infierno está lleno, me resigné a continuar en este mundo. Pero ahora, que estoy reanimada, con deseos de trabajar, de llevar a cabo mis propósitos, en bien de mi hija, verla crecer grande, gorda y feliz… ¡no creo que me vaya a dar un patatuz para quedarme tiesa frente al computador! Soberbia como sigo siendo, esa misma tarde seguí fumando mis lark.. y haciendole yuca a la calaca. ¡No ha de ser! Es que la otra noche me fui de viaje astral y me golpeé al entrar en el brazo izquierdo.. y por eso me empezó a doler.. la opresión en el pecho era para añadirle dramatismo… es que soy histriónica.

Pasado el susto, ya en la calle, recibí una llamada. La niña está con fiebre, le arden los ojos, llora sin descanso… ¿Qué podría hacer yo? Del otro lado del rio, con el tráfico de las 5 de la tarde, y un alumnado sediento de sabiduría esotérica… no podría llegar. “Dale tempra..” Y nuevamente me puse “pico a pico” con Alá, Jebús, Khrishna, Ra, Inti… cómo se llame…

Dame fuerzas para seguir.. y bájale la fiebre, que se me vuelve loca la guambra.

Con la mente dividida en dos, no podía dejar de pensar en mi negrita. A pesar de que le envié un ejército de ángeles sanadores a bajarle esa extraña fiebre. Fumando en el receso, toreando al fantasma del “infarto”, me aseguré de que todo estaba en orden. Al llegar a casa, tocando su frente, la fiebre persistía. Mojé la toalla con todo el amor del que puedo ser capaz. Hablé con el padre de la guambra, quien se pone muy pendiente cuando algo le sucede a la niña, pues, como él, ella tiene salud de roble centenario, es muy raro que se enferme. Mi princesa, ardía, sus labios enrojecidos a punto de reventar por la alta temperatura… y nuevamente mi réplica al de arriba…

Nunca más te pediré morir… si no es a cambio de la vida de mi negrita…

Velé su sueño varias horas. Acabo de tocar su frente. Ahora está fresca como una rosa. Así que tengo tiempo de escribir este post teológico. Dios escucha a una madre. Hasta a una mala. Pues me escuchó a mí.

Última plegaria a Diosito:

No me quiero morir.. hagamos un trato… regálame 50 años más, y yo te hago publicidad en mi blog… ¿sale? Gracias… ah, te queda chévere la barba…

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Mis libros

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Comments Closed

Comments

  1. todo en la vida da vueltas y que mejor si esas vueltas conducen a senderos de bienestar que bueno que todo este bien y el pana de arriba te haya dado audiencia, no le pierdas la fe

  2. Lo del infarto no va, es solo residuos de tu dolor que se presentará de vez en cuando nada grave y con l afuerza de voluntad que estas poniendo la superarás pronto, lo de Dios, sabes que el te escucha pase lo que pase, él sabe lo que es mejor para cada uno de nosotros como un buen padre (como tú con tu hija).

    Tu última plegaria esta 10, sigue con ese ánimo y los dolores se irán solos. Por cierto ¿por qué ya no habals en el chat conmigo?

  3. Te lo dije en un mensaje offline y te lo digo ahora, gracias por visitarme, muy lindos tus comentarios… palabras como esas no me dejan sentirme sola.

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