Hay mujeres más favorecidas que otras en la dotación mamaria que les dio la naturaleza, lo cual puede constituir un peligro para algunos. Un hombre de 27 años de edad estuvo a punto de morir sofocado por los enormes senos de su compañera. Cuando estaban en pleno apogeo, en cierto momento ella sintió que él ya no se movía, y fue entonces que se percata que en realidad no estaba respirando.
Menos mal yo no corro esos riesgos.

Pues es muy romántico el hecho de sentirse asfixiado entre dos bellas y delicadas mamas. Y eso que hay otros lugares donde también suele fallar la respiración. En fin, me imagino la sonrisota en medio de la cara cianótica del tipo…