La muerte de Pitonizza

Pitonizza no ha muerto, se quedó sin internet

Lo cual es casi lo mismo. Me harté. Me cansé de pagar $55 (dólares americanos que usamos en mi tierra linda el Ecuador) por míseros 100K que lentamente me llevaban a adentrarme a la red, para descargar un archivo debía desconectarme del mesenyer, ni loca podía poner la cámara… en fin, las calamidades de mi leenta conexión llegaron a colmar mi paciencia, así que yo misma me trepé al techo, y arranqué la antena con furia, lanzándola 100 metros, rompiéndo el récord olímpico de lanzamiento de antena.

Ya desconectada, entendí que una laptop sin Internet es un juguete caro que no sirve para nada más que para:

  • procesador de texto, es decir, una máquina de escribir con pantalla
  • mp3 player, función que mi celular 5 veces más barato hace eficazmente
  • calculadora, idem
  • pisapapel, tarea que desempeña con mucho éxito una piedra que encontré en la esquina

Muerte física de Pitonizza

El día jueves comí papas callejeras con mayonesa. Todos sabemos lo deliciosas que son. Mi vida es muy frágil; mi estomago, aniñado. Como resultado, estuve al borde de la tumba todo el día viernes. Uno de los dolores de cabeza característicos que suelen atacarme, con un latido que irradia desde el ojo hacia atrás, pareciendo que me estalla literalmente. Fotofobia, ruidofobia, comidafobia, permanecí en la más cerrada oscuridad, en silencio y sin comer, producto de lo cual seguramente volví a bajar de peso. Por este motivo, el brillo de la computadora me lesionaba profundamente, y sin señal de Internet que la vuelva entretenida, mi computadora gozó de vacaciones, apagada y arrinconada en algun rincón de mi dormitorio.

Recién el sábado resucité, revisé sus comentarios por medio de mi palm, no pude publicarlos. Apenas dos personas de carne y hueso llamaron a mi celular extrañados por mi ausencia. ¿Presentían que estaba muerta? ¿Y si lo hubiese estado? Dos días sin actualizar este blog son razón ya suficiente para empezar a sospechar que mi salud física está deteriorada, pues aunque caiga la señal, ya habría visto la forma de conectarme con Pitonizzaland, bien por la Palm, una conexión wireless vaga por ahi, un lúgubre cyber, la banda ancha de algun amigo.

He pensado en darle la contraseña de este blog a alguna persona para cuando yo muera, uds lo sepan. Creo que cualquier momento moriré, pues no tienen idea del insoportable dolor de cabeza. que suele asaltarme de tanto en tanto. Le pido a Dios larga vida como todos mis longevos parientes, para ver a mi hija crecer y reproducirse. Espero no sonar fatalista, pero a veces creo que en serio me voy a morir, por ello es necesario que alguien sepa mi contraseña para poder entrar al blog y continuar mi tarea. No sé en quien confiar para tal efecto.

Posteado con Pacifictel… muuuuy leeentameeeente…

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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